‘Hoy la rebeldía es desconectarse del celular para leer un libro, tocar un instrumento o hacer música con amigos’: Los Auténticos Decadentes

Cuando Cucho (Gustavo) Parisini, Nito (Gustavo) Montecchia y el francés (Gastón) Bernardou llegaban del colegio, las letras de Los Fabulosos Cadillacs y de Sumo se apoderaban de su tiempo, en una época en que lo más escuchado en Argentina eran los subgéneros del rock new wave y el ska. A mediados de la década de 1980, sin saber mucho de música, los tres se anotaron en un evento escolar para entretener a sus compañeros y tocaron lo que creían que rendía honor a sus bandas favoritas. Desde entonces se bautizaron como Los Auténticos Decadentes y no han parado.
De hecho, de aquella presentación desordenada y original nacieron algunos de los temas que todavía se gritan en los conciertos: Divina decadencia, Loco (tu forma de ser), Skabio, El jorobadito y Un rockabilly. En ese entonces no les importaba cómo sonaba su música, saltaban de una cumbia a un cuarteto o a un rock and roll, porque lo único que buscaban era disfrutar de estar en un escenario y de la respuesta enérgica del público.
Con el tiempo se sumaron más integrantes a la banda y, en 1989, debutaron con su primer álbum: El milagro argentino. Desde entonces se han consolidado como una de las agrupaciones emblemáticas de la música popular urbana, con otros 21 discos publicados. Entre ellos, Mi vida loca marcó la historia del grupo al incluir un himno a la rebeldía: La guitarra. Esta canción la compuso Jorge Aníbal Serrano, guitarrista de la banda, cuando se enteró de que iba a ser papá. Aunque a simple vista su letra habla de la relación entre un padre y su hijo, Serrano aprovechó la ocasión para expresar lo que viven artistas, músicos o escritores que se arriesgan a perseguir lo que desean y buscan escapar de la estructura capitalista del mundo.
Los Auténticos Decadentes traerán su energía e irreverencia al Festival Cordillera, que se realizará el 13 y 14 de septiembre en el Parque Simón Bolívar. Gastón Bernardou, percusionista y fundador de la banda, le cuenta a EL TIEMPO sobre el panorama del rock, cómo han pasado de la fiesta a la calma en el backstage y los recuerdos que guarda de Colombia tras haber vivido tres meses en el país.
¿El rock está en agonía?
Mientras exista alguien medio rebelde que vaya en contra de las tendencias, siempre habrá rock. Esta música nació como cultura y también como contracultura. Hay una forma de rock que ya no se hace, pero su esencia sigue presente bajo otros nombres. A veces no es rock puro, porque, en sus inicios, el género representaba la rebeldía en un mundo muy estructurado. En Latinoamérica, el rock se ha mezclado con lo folclórico y lo popular; en otras palabras, ha tomado una forma más latina y, aun así, sigue siendo rock. La rebeldía de Los Auténticos Decadentes fue animarse a hacer cumbia en los 80, algo que hasta entonces no existía de manera masiva. La guitarra es la canción que habla justamente de eso, con versos como: “Yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar”. Después de eso, el rock se convirtió en lo establecido y muchos comenzaron a rebelarse incluso contra él.
Los Auténticos Decadentes Foto:Cortesía
Sobre este factor político que trae el rock, ¿a qué deberían llevarle la contraria las bandas nuevas?
Con la situación política actual vuelven las ganas de rebelarse y de poner nuevas cosas sobre la mesa. Parece que otra vez estuviéramos en los 90. Hoy la rebeldía consiste en no estar enchufado todo el tiempo al celular o pendiente de las redes sociales, sino en estar con un libro, tocar la guitarra o la flauta, juntarse con amigos para hacer música, verse las caras y disfrutar de estar ahí, incluso haciendo todo “mal”. En un mundo tan masificado, encontrarse a través de la música, ensayar y vivir esa experiencia ya resulta casi raro. Hoy en día, hacer música muchas veces significa sentarse frente a la computadora, abrir un programa, poner una batería virtual y armar todo en solitario. No está mal —en la música nada lo está—, pero justamente esa podría ser la nueva rebeldía: salir de la pantalla, compartir con otros, estar en la vida real y tener experiencias auténticas.
¿Cómo ha visto que ha cambiado la industria a la que ustedes entraron hace casi cuatro décadas y a la que pertenecen ahora?
Cambiaron los formatos y, según la época de la industria discográfica, hubo subidas y bajadas. Nosotros, como banda con 38 años de trayectoria, vivimos de todo. Primero el vinilo, luego el cassette y después los CDs. Esa etapa se vio golpeada por la piratería, porque la gente empezó a bajarse los temas en la computadora, y ahí las compañías casi quiebran: pasaron de ser jeques árabes a estar en lo más bajo. En ese momento comenzaron a invertir en los shows de los músicos, algo que antes no se hacía. Lo que ganaban los artistas era un chiste en comparación con los empresarios. Ahora estamos en un mix: las plataformas pagan muy poco. Es mejor que cuando la música circulaba gratis, pero aun así las compañías hacen dinero con los conciertos y reparten regalías mínimas por las plataformas. Con Los Auténticos no sufrimos grandes crisis: siempre tomamos todo con calma, con humor. Claro que hubo momentos en los que tuvimos que tomar decisiones. Por ejemplo, cuando nos hicimos conocidos en Argentina tocábamos muchísimo. Entonces dijimos: “No, no podemos tocar tanto, necesitamos seguir componiendo y creciendo”. Después de eso llegamos a un punto en que ya no queríamos tocar, incluso aunque eso significara ganar menos plata.
¿Hoy en día tocan por amor al arte o el dinero sigue siendo un factor importante?
No, pensá eso para un grupo de Estados Unidos o de Europa. Acá en Argentina, por más que estamos bien y vivimos bien, no estamos salvados. Igual lo haríamos de onda. La mayoría de los Decadentes no sabe qué hacer un fin de semana si no está tocando. En este momento necesitamos de las dos cosas: el trabajo y el disfrute. El amor siempre está ahí; en cada show se siente el orgullo de los músicos y las ganas de que la gente la pase bien. Es una especie de responsabilidad: que la gente baile, se divierta. Está todo muy pensado y Los Decadentes se ocupan mucho de que el público disfrute.
¿Cómo ha evolucionado el show de Los Auténticos a través de los años?
La actitud sigue siendo buena, pero ahora los movimientos son más reducidos. Con el tiempo tocamos mejor, sonamos mejor. Somos 12, así que imaginate: hay de todo. Antes era más el lío que hacíamos que lo que tocábamos; ahora es más lo que tocamos, aunque el lío sigue estando, pero un poco menos. En el backstage todo es “mini”: mini licor, mini fiesta. Si nos ves antes de un show, parece que no fuéramos a tocar: todos están durmiendo, como si no hubiera mucha onda. El clima es tal que cualquiera diría: “Estos chabones son un desastre, no valen dos mangos”. Pero apenas subimos al escenario, nos ponemos las pilas: se activa cada músico como si se fuera a armar un quilombo. Y al bajar de la tarima, volvemos al relax total.
Los Auténticos Decadentes Foto:Cortesía
¿Cómo tienen planeado el show festivalero que harán en Cordillera?
Los festivales son la especialidad de Los Decadentes. Otras cosas nos cuestan más. Es donde se hace un espectáculo super preparado. Todo está pegado y los momentos están todos estudiados. Lo hemos pulido a través de muchísimos años. Siempre le metemos una o dos perlitas para que no sea igual siempre. Hay una base clásica con los temas que más se conocen para no defraudar a la gente.
No es la primera vez que vienen a Colombia, ¿algún recuerdo de sus pasadas visitadas?
El Master Chef que se presentó en Chile, lo grabé en Colombia y estuve tres meses viviendo en Bogotá, en los estudios de RCN. Ahí también se graban los Master Chef de Estados Unidos para latinos, el de Ecuador y algunos más. Ahí pude conocer un montón de gente del staff, la producción y que trabajaban en el programa, me parecieron muy buena gente, así que la pasé muy bien. Los Decadentes vamos una, dos veces por año con suerte y antes nos costaba un montón ir, porque no nos llevaban. En la grabación del programa pude recorrer un poco más, a pesar de que era pandemia y la verdad que es un país espectacular.
María Jimena Delgado Díaz
Periodista de Cultura
@mariajimena_delgadod
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
En la sección: EL TIEMPO.COM -Cultura
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