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Economía y Finanzas

así son sus gafas de guerra con IA

📅 🕐 11 Sep 2025🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 4 min de lectura
así son sus gafas de guerra con IA
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¿Y si el próximo campo de batalla ya no estuviera en el terreno físico, sino en el interfaz de un visor de realidad aumentada? ¿Qué ocurre cuando empresas creadas para conectar a amigos o impulsar el metaverso terminan diseñando tecnología militar de vanguardia? El anuncio reciente del Ejército de Estados Unidos ha marcado un hito en la creciente hibridación entre Silicon Valley y la industria de defensa: Meta Platforms, conocida por su enfoque en redes sociales y experiencias inmersivas, se une ahora a Anduril Industries para diseñar las gafas de combate del futuro.

Este movimiento no solo cambia el juego tecnológico, sino que también desafía los límites éticos y estratégicos entre la innovación civil y el poder militar. La iniciativa Soldier Borne Mission Command (SBMC), continuación del fallido IVAS, ya no se basa en hardware cerrado y rígido. En su lugar, apuesta por una arquitectura abierta, mejorada por inteligencia artificial y probada en situaciones reales de combate. ¿Hasta qué punto está dispuesta la tecnología de consumo a convertirse en herramienta bélica?

El legado fallido de IVAS: una lección de 1.360 millones de dólares

En el año 2018, Microsoft sorprendía al mundo al conseguir un megacontrato militar con el Ejército estadounidense por más de 20.000 millones de dólares. Su objetivo: desarrollar el sistema IVAS, unas gafas de realidad aumentada para soldados, basadas en la tecnología HoloLens. Era el inicio de una era donde la guerra se libraría con algoritmos, mapas 3D y asistentes digitales en tiempo real.

Sin embargo, cinco años después, el programa se había convertido en un símbolo del exceso, la descoordinación y la rigidez burocrática. Con cientos de prototipos desarrollados y más de 260.000 horas de prueba en campo, los resultados eran dispares. Las quejas de los soldados iban desde mareos hasta mal funcionamiento bajo condiciones reales. El hardware era pesado, el software no escalaba, y el coste superaba lo asumible.

En este contexto, el Ejército decidió reiniciar la estrategia. En lugar de desecharlo todo, optó por renombrarlo, redirigirlo y confiar en nuevos jugadores con ADN más ágil. Así nació el SBMC.

Anduril Industries, fundada por Palmer Luckey (creador de Oculus), representa una nueva raza de contratistas militares. Más cercanos a una startup que a un proveedor tradicional como Raytheon o Lockheed Martin, su apuesta es clara: vencer no con más potencia, sino con mejor código.

Al asumir el mando del nuevo programa SBMC, Anduril ha propuesto una arquitectura modular, abierta y escalable, que integra su plataforma Lattice, una suite de inteligencia artificial diseñada para operar en entornos hostiles. El sistema podrá adaptarse a nuevas amenazas, recibir actualizaciones frecuentes y conectar con sensores y redes en tiempo real.

Pero Anduril no va solo. A su lado está una coalición peculiar: Meta Platforms, Qualcomm, Oakley Standard Issue y Gentex Corp. Juntos forman una alianza que combina visión artificial, microprocesadores, diseño ergonómico y experiencia en realidad aumentada.

Meta se alista: de red social a tecnología de guerra

Que Meta —la antigua Facebook— esté desarrollando tecnología militar habría sido impensable hace una década. La empresa de Mark Zuckerberg, durante años reacia a cualquier colaboración con defensa, modificó en 2025 su política interna para permitir que sus herramientas de IA y visión por ordenador se utilicen en proyectos del Departamento de Defensa estadounidense.

El cambio no es menor. Supone una ruptura cultural en Silicon Valley, donde durante años imperó la idea de que la tecnología debía ser «neutral» o al servicio del bien común. Pero la guerra en Ucrania, el auge de China como potencia tecnológica y el impacto de la inteligencia artificial en los sistemas de defensa han alterado las coordenadas morales del sector.

Andrew Bosworth, CTO de Meta, ha defendido públicamente esta nueva etapa, afirmando que «la seguridad nacional es un desafío compartido». Meta no solo aporta hardware de realidad aumentada, sino también capacidades avanzadas de mapeo espacial, reconocimiento facial y machine learning aplicable al combate.

El retorno de la política industrial al estilo Silicon Valley

El contrato se adjudicó mediante la fórmula de «Other Transaction Authority» (OTA), una vía que el Pentágono utiliza para acelerar la entrega de prototipos, evitando procesos de licitación tradicionales. Esto permite avanzar en iteraciones rápidas, inspiradas en el modelo de desarrollo ágil propio del software comercial.

La participación de Meta, Qualcomm y Anduril en este entorno revela una estrategia más amplia del Gobierno estadounidense: atraer a tecnológicas jóvenes y dinámicas, alejándose de los gigantes industriales tradicionales, demasiado lentos para las exigencias de la guerra moderna.

Este movimiento también responde a una narrativa política. Bajo la administración de Donald Trump, se promovió abiertamente una mayor colaboración entre Silicon Valley y el Ejército. La idea no era solo tecnológica, sino geopolítica: evitar que China monopolice las aplicaciones militares de la inteligencia artificial, el reconocimiento facial y las redes 6G.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

En la sección: elEconomista tecnologia

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