estos son los ingredientes que debes evitar

Cuando nuestro estómago nos pide llevarnos algo a la boca para cortar el hambre, muchas veces recurrimos a soluciones como una bolsa de frutos secos, una pieza de fruta o cualquiera de estos ‘snacks’ saludables que se venden a buen precio. A este listado incluimos las barras de proteínas, un producto disponible en muchos supermercados de España y que nos ofrecen, además, un extra de proteína y, en ocasiones, fibra. Así, lograríamos esa sensación de saciedad que necesita el organismo.
Muchas barritas de proteínas se venden bajo el lema de que son saludables pero, «eso va a depender de los ingredientes que éstas contengan«, explica Niklas Gustafson, cofundador de la empresa Natruly, en un artículo de su página web. Aparte, revela qué componentes son comunes en esta clase de productos y que se deben evitar.
Jarabe de maíz alto en fructosa
Se trata de un ingrediente que, como bien explica el empresario, deriva del «sirope o jarabe de maíz que ha pasado por el proceso de convertir parte de su glucosa en fructosa» y su misión principal es ofrecer un extra de sabor dulce al producto. Normalmente, se encuentra bajo las siglas «JMAF/AMAF/SMAF», señala.
Gustafson recuerda que «según los últimos estudios realizados en 2017 por médicos en institutos nacionales de salud, el JMAF está relacionado con la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico«.
Azúcares añadidos y edulcorantes artificiales
«En vez de ser una solución, como muchos piensan, acortan el camino hacia enfermedades como la diabetes, la obesidad y el riesgo cardíaco«, explican sobre los edulcorantes artificiales, mientras que, de los azúcares añadidos, también dicen que ocurre lo mismo. «Además, la industria suele camuflar el nombre del azúcar con otros sinónimos«, apunta.
Algunos de estos nombres y que menciona son la sacarosa, la fructosa, la miel de maíz, la glucosa, el jugo de caña, la maltosa, la melaza, la dextrosa o el edulcorante de maíz. «La mejor opción es consumir barritas que contengan azúcares naturalmente presentes en sus ingredientes como por ejemplo higos, bayas, dátiles, frutas o pasas«, recomienda.
Aceite de palma y de girasol
Desde hace años, mucho se ha hablado sobre el aceite de palma y la polémica que le rodea con respecto a los posibles riesgos para la salud. «Como la mayoría de las grasas saturadas con un punto de fusión alto a las que se las somete a altas temperaturas, el aceite de palma consumido en exceso supone un potencial riesgo de problemas cardiovasculares» sentencia. Continúa diciendo que «al tener ácidos laúrico, palmítico y mirístico, cuando se manipulan y se someten a temperaturas altas como ocurre en la industria alimentaria, tienden a precipitar más en torrente sanguíneo y a acumularse en arterias taponándolas«.
Sobre el aceite de girasol, explica que es un producto que no tolera tanto las altas temperaturas como su homónima, el aceite de oliva. Por ello, puede «formar polímeros similares a las grasas saturadas y trans por el efecto de la temperatura. Es por ello por lo que se ha relacionado el consumo de aceite de girasol con enfermedades neurodegenerativas y muchos tipos de cáncer«.
Almidones y féculas
«Al utilizar estos ingredientes tan baratos, la industria alimentaria consigue fabricar una cantidad de producto mucho mayor a un coste muy reducido, perdiendo la calidad nutricional del producto al reducir los nutrientes que nos aporta y aumentando las denominadas calorías vacías, es decir, calorías que no aportan ningún nutriente a nuestro organismo«, expresa el autor sobre estos dos últimos ingredientes que se encuentran en algunas barritas de proteínas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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