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Economía y Finanzas

los halcones se rebelan ante el recorte de diciembre con una inflación que no está atada

📅 🕐 04 Nov 2025🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 10 min de lectura
los halcones se rebelan ante el recorte de diciembre con una inflación que no está atada
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La última reunión de política monetaria de la Reserva Federal, que tuvo lugar el pasado 29 de octubre, lejos de confirmar la decisión que tomará el banco central en el encuentro de diciembre, como esperaban muchos inversores, dejó patente que hay una división clara en el seno del organismo, con algunos miembros del Comité Federal del Mercado Abierto preocupados por el crecimiento económico y por la debilidad que está mostrando el empleo en Estados Unidos, y otros, por el contrario, más intranquilos por tener una inflación por encima del objetivo de la Fed, y por su incapacidad de conseguir que el IPC vuelva a un crecimiento del 2%.

Hasta hace muy poco todo parecía aclarado en la Fed. La caja de pandora de los recortes había sido abierta y ya solo quedaba ir saltando de ajuste en ajuste. Se daba prácticamente por descontado que habría un movimiento este mes de diciembre, por ejemplo. Sin embargo, las dudas se expanden a toda velocidad a medida que los ‘halcones’ del banco central proyectan su voz y extienden un mensaje muy claro: la misión no se ha logrado. Mientras los halcones piden que los recortes de tipos paren, las palomas vuelan libres y desatadas, exigiendo todo lo contrario y alzando la voz. El resultado, la incertidumbre se extiende por el banco central mientras la polarización en el seno de la institución entra en una nueva fase.

El último en decir esto ha sido Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago. El alto cargo se negó en principio a decir que votaría en la reunión de diciembre, pero luego dejó claro su punto de vista- «Estoy nervioso por la inflación, las cifras todavía siguen por encima del objetivo desde hace cuatro años y medio y con una tendencia en la dirección equivocada». Goolsbee remataba su intervención alegando que «un recorte en diciembre no debería ser algo inevitable, me preocupa menos el mercado laboral que la inflación».

Tras estas palabras la probabilidad de un recorte que ofrece el CME ha caído de forma muy notable. Si bien está todavía en el entorno del 70%, eso son 20 puntos menos de lo que presupuestaba el mercado hace solo una semana, donde el movimiento parecía inevitable.

Este es el dilema que divide a los miembros de la Fed en este momento, y que se tendrá que resolver en los próximos meses: recortar tipos, o no, en función de la dirección que tome la economía estadounidense. En concreto, el empleo y la inflación, las dos patas del mandato dual de la Fed.

En aquel momento, antes de la reunión de la semana pasada, el claro enfriamiento que se está dando en el mercado laboral norteamericano pasaba a primer término, justificando los recortes para impulsar la economía, a pesar de que la inflación no está en el objetivo, pero sí bajo control. Los últimos datos marcan una moderación en el IPC de una décima que dejan todavía los precios en el 3%, un punto por encima del objetivo de la Reserva Federal.

Ahora, Goolsbe no es el único, aunque sí el último en mostrar su opinión en contra de los recortes en el precio del dinero. Dos presidentes de bancos de la Reserva Federal (Lorie Logan, de la Reserva Federal de Dallas, y Beth Hammack, presidenta de la Reserva Federal de Cleveland) declararon a finales de la semana pasada que ellos también se habían opuesto a la bajada de tipos, mientras que el presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Raphael Bostic, mostró su incomodidad ante la perspectiva de nuevos recortes. El caso de Goolsbee ha sembrado más dudas que ninguno dado que éste votó a favor del último recorte de tipos, según ha reconocido él mismo.

Otros, ‘sospechosos habituales’ también han salido al paso pidiendo que no se toquen los tipos. «En la reunión del FOMC de esta semana, discrepé de la reducción del rango objetivo para la tasa de fondos federales en 25 puntos básicos. Mi preferencia habría sido mantener el rango objetivo sin cambios», comentaba el presidente de la Fed de Atlanta, Jeffrey Schmid. «El mercado laboral está en gran medida equilibrado, mientras que la economía sigue con impulso… pero la inflación es demasiado alta».

El alto cargo comentaba que, incluso aceptando que hay un enfriamiento en el mercado laboral «no creo que un recorte de 25 puntos básicos contribuya a cambiar eso, dado que vienen de problemas estructurales de la demografía norteamericana». Sin embargo, pese a que según él tendría un impacto muy pequeño en este frente, «sí que afecta en gran medida a la inflación dado que recortar los tipos (con la inflación superando el 2%) sí que pone en entredicho el objetivo de la Fed con la estabilidad de precios».

Desde el verano se lleva notando un poderoso enfriamiento, aunque ahora el cierre de gobierno provoca una niebla de guerra respecto a los datos. Los últimos datos relativos al mes de agosto muestran un aumento de 22.000 puestos de trabajo, pero el problema es una gigantesca revisión que aumentó la tasa de desempleo hasta el 4,3%. Está revisión que se extiende hasta marzo borró 911.000 puestos de trabajo de una tacada. Puestos que se habían creado que se borraban de las estadísticas. Ya no solo era una ralentización, sino un cambio claro de paradigma,

Las palomas claman «¡Recorte en diciembre!»

Este es el principal argumento de aquellos que dicen que ahora toca olvidarse de una inflación que va en retroceso y centrarse en arreglar el mercado laboral antes de que sea demasiado tarde. No hay pocos defensores de esta teoría y han salido en bloque a lo largo de esos días.

Destaca el caso de Lisa Cook, miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed, quien ha señalado este lunes, en un evento en la Brookings Institution en Washington, que «la política monetaria no está en un sendero predeterminado», lo cual cimenta la flexibilidad que ahora, en palabras del propio Powell, necesita la Fed para seguir tomando decisiones. Cook ha reconocido que ella misma votó por un recorte de tipos en el encuentro de octubre, al señalar que lo consideró «apropiado» porque cree que «los riesgos de deterioro del empleo son más fuertes que los que impulsan al alza a la inflación».

Que Cook apunte en esta dirección es llamativo, teniendo en cuenta la guerra abierta que mantiene con Donald Trump, quien está tratando de despedirla de su cargo y responsabilidades en la Fed en los últimos meses, con una orden paralizada por el Tribunal Supremo del país, al menos hasta enero. La inclinación de Cook hacia una política de estímulos de la Fed encaja con los deseos de Trump, y esto parece confirmar la independencia que mantiene la miembro de la Fed a pesar de los ataques que está recibiendo desde la Casa Blanca.

De hecho, la postura de Cook se alinea en cierto sentido con la que mantiene el hombre fuerte de Trump en la Fed, Stephen Miran, nombrado por el presidente republicano este verano para sustituir la baja de Adriana Kugler. Miran se ha confirmado como la gran paloma de la Fed en este momento, con sus votos, en septiembre y octubre, para llevar a cabo recortes de tipos agresivos. Ahora insiste en la necesidad de seguir esta dinámica, ante un mercado laboral débil y una inflación que, a su juicio, no es tan preocupante como la ralentización económica que puede producirse en Estados Unidos.

Tampoco hay que olvidar que, entre los intereses de Miran, puede no estar sólo el objetivo de política monetaria de la Fed. El objetivo de Trump, su ‘padrino’ en la Fed, es que los tipos bajen para reducir la carga de intereses en la deuda pública estadounidense, y de paso impulsar el crecimiento económico en el país durante el mandato del presidente republicano. Sea cual sea su objetivo, Miran insiste en que hay que seguir bajando tipos en diciembre, ya que «la Fed es ahora demasiado restrictiva; el tipo neutral está por debajo de los niveles actuales», explica.

Miran insiste en que «teniendo en cuenta mi visión más optimista de la inflación que la que tienen otros miembros del Comité, no veo motivos para mantener la política monetaria de la Fed tan restrictiva», explica. «Cuanto más tiempo mantengas la política monetaria restrictiva, más te arriesgas a que sea esta política la que cause un giro en la economía», señala.

Al discurso de Miran, y en menor medida, el de Cook, se ha sumado este martes Mary Daly, presidenta de la Reserva Federal de San Francisco. En su opinión, la paloma considera que el banco central «debe mantener la mente abierta» de cara a una bajada de tipos en la última reunión del año. En sus propias palabras, la decisión de volver a bajar tipos en diciembre es «apropiada», con el objetivo de lograr un aterrizaje suave de la economía.

En una nota publicada este martes, los expertos de Vontobel no esconden este gran abismo que se abre entre una parte y otra de la Fed, con dos posturas enconadas y que llegan con un enfrentamiento cada vez más abierto a diciembre. «La tensión en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), encargado de la política monetaria, queda patente en las declaraciones de la Fed tras la reunión de septiembre, en las que los halcones de la inflación, preocupados por recortar una economía que ya tiene una inflación alrededor de un punto porcentual por encima del objetivo, se enfrentaron a los más preocupados por los riesgos a la baja para el mercado laboral».

De este modo la firma señala que esta decisión provoca una situación extraña. «Aunque la mediana de los miembros del FOMC había previsto un recorte en cada una de las tres últimas reuniones de 2025 (no hay reunión en noviembre), los precios del mercado sitúan ahora la probabilidad de un recorte en diciembre en torno al 66%, frente al 100 % antes de la reunión de la semana pasada».

La firma señala que la falta de datos por el cierre del gobierno solo pone más palos en la rueda, dado que quitará a la Fed una visión general. Vontobel cree que, si bien la reunión de diciembre está en riesgo por la niebla de guerra, la tendencia general a los recortes se mantendrá dado que el mercado laboral emite señales más preocupantes que la inflación. «EI IPC se ha situado en los últimos meses por debajo de las expectativas», mientras, «el golpe en el empleo no ha dado señales de revertirse».

En definitiva, «consideramos que esto mantendrá la postura moderada de la Fed a corto plazo y, en general, nos inclinamos más por una bajada en diciembre que por no hacerlo, pero esperamos que el debate en el FOMC se intensifique». Especialmente «a medida que avancemos en las primeras etapas de 2026».

La división también es patente en los analistas. Pues si bien Vontobel, por ejemplo, cree en una senda de flexibilización, Danske Bank, en su informe del lunes, se muestra claramente escéptica. «La Fed no debería tener prisa por recortar los tipos de interés». La firma nórdica insistía que «la economía sigue creciendo a buen ritmo y sigue habiendo inestabilidad por los aranceles. Todo esto con un cierre de gobierno que se prolonga desde hace un mes, faltan muchos datos económicos (para tomar una decisión)».

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