¿Madre e hija fueron asesinadas y sepultadas en su propia casa? Angustia e incógnitas por desaparición de dos mujeres en Me Quejo, Barranquilla
📅 🕐 26 Nov 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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En el suroccidente de Barranquilla, en cercanías del barrio Me Quejo y más precisamente en un sector conocido como Loma Roja, tienen un nudo en la garganta hace semanas. Entre murmullos y miradas inquietas, los vecinos comenzaron a preguntarse por Dayana Carolina Ochoa, una mujer venezolana de 36 años, y su hija de 10, quienes no han sido vistas desde hace más de dos meses
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Lo que empezó como una inquietud se convirtió en una alarma colectiva. Los ‘goleros’ (aves carroñeras) merodeaban el cielo que posa sobre la vivienda de Ochoa y su pequeña, acompañado de unos ‘olores extraños’ que, algunos creen, serían los indicios de que ambas fueron asesinadas y enterradas en el patio de su propia casa.
Dayana solía conversar con sus vecinos, compartir saludos y atender a su hija en la vivienda que ocupaba junto a su pareja sentimental. Pero un día, simplemente, dejó de aparecer. Al principio, la explicación parecía sencilla: “Se fue a trabajar a Panamá”, dijo el hombre con quien convivía. Sin embargo, los mensajes que llegaban por WhatsApp no convencían a nadie. Eran textos breves, con bendiciones y expresiones que ella nunca usaba. “Eso no lo escribió Dayana”, “¿Dayana dijo eso?”, se cuestionaban en voz baja.
La pareja de Dayana estuvo a punto de ser linchado al ser señalado como culpable de la desaparición. Foto:Redes sociales
Con el paso de las semanas, las señales se hicieron más inquietantes. Una noche vinieron los malos olores, luego la presencia de estas aves de mal auguro sobre el patio y, finalmente, la noticia de que la vivienda estaba en venta. Para los vecinos, todo apuntaba a lo peor.
La hipótesis más temida
La versión que circula en el barrio es escalofriante: madre e hija habrían sido asesinadas y sepultadas en el patio. Nadie tiene pruebas, pero los indicios alimentan la sospecha. Se cree que “pasó algo grave” porque ni la ausencia, ni las circunstancias, ni los detalles que acompañan esta desaparición son normales entre quienes la conocían.
El compañero sentimental de la mujer ha dado explicaciones contradictorias. Primero dijo que Dayana estaba en Panamá trabajando. Después aseguró que se habían separado y que ella volvería en tres meses. Incluso mencionó una deuda de tres millones de pesos por un televisor dañado como motivo de su ausencia. Ninguna versión convence a la comunidad.
En la zona se hacen inspecciones técnicas que permitan dar con el paradero de Ochoa y la menor. Foto:Redes sociales
La tensión llegó al límite cuando varios residentes, desesperados por la falta de respuestas, intentaron excavar por su cuenta con palas y picos. No hallaron nada, pero el acto provocó mayor angustia e hizo que la Policía haya tenido que intervenir para evitar que la situación terminase en tragedia: el hombre, señalado como pareja de Dayana, estuvo a punto de ser linchado al ser señalado como culpable de su desaparición.
El hombre fue retenido y llevado a la UCJ (Unidad de Servicios en Convivencia y Justicia) donde fue interrogado y, presuntamente, allí habría confesado haber asesinado y sepultado a la madre e hija en la vivienda con motivos que aún deben esclarecerse.
Ante la presión vecinal, la Policía Metropolitana de Barranquilla emitió un comunicado oficial:
“Frente a reportes ciudadanos relacionados con la presunta desaparición de una mujer de nacionalidad venezolana y una menor, se activaron de manera inmediata los mecanismos de búsqueda y verificación establecidos en el protocolo institucional”.
El boletín aclara que no existe denuncia formal ante las autoridades, lo que dificulta la apertura de una investigación judicial. Sin embargo, la Policía realizó inspecciones en la vivienda y al caso se le asignó un fiscal que continúe recopilando información y evaluando la posibilidad de excavaciones con orden judicial.
Esta es la vivienda donde Dayana y su pequeña vivían junto con el hombre señalado como agresor. Foto:Redes sociales
En la zona se hacen inspecciones técnicas que permitan dar con el paradero de Ochoa y la menor, yendo hipótesis por hipótesis y estudiando todas las posibilidades. En primer lugar, la ciudadanía guarda la esperanza de que se haya ido del país (o la ciudad) sin informar a nadie y de manera voluntaria. Por otra parte, quienes la conocen son menos optimistas y ya exigen justicia y represalias contra quien haya cometido el grave delito de asesinarlas y ocultarlas.
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Ninguna versión se descarta. La falta de denuncia formal y de pruebas físicas mantiene el caso en una zona gris, pero se especula que la presión social podría acelerar las diligencias judiciales. La Policía reiteró el llamado a la mesura a la ciudadanía, ya que cualquier información debe ser comunicada a la línea 123 o a la estación más cercana antes de intentar hacer justicia por cuenta propia.
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