Guachené, un poblado de 20.000 habitantes, sumido en el miedo a los violentos: denuncian desplazamiento; alcalde eleva clamor al Gobierno
📅 🕐 03 Dic 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 7 min de lectura
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En la cabecera y en zonas veredales de Guachené ronda el miedo de asomarse a la puerta entre sus 20.000 habitantes.
La violencia está desangrando al pueblo, como el mismo alcalde de esta localidad en zona de planicie del norte del Cauca, Wilinton Mina Vidal, lo viene señalando desde su localidad, pero también al Gobierno Nacional y buscando espacios en el Congreso de la República para elevar ese grito desesperado que refleja el sentimiento de una población, en su mayoría, de raza afrodescendiente.
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Disparos que no discriminan
Son disparos que ya no discriminan. Cualquiera puede ser víctima desde niños hasta adultos, dijo Mina.
Al llamado del alcalde se suma el del Proceso de Comunidades Negras (PCN), agremiación que manifestó «su profunda preocupación y dolor por la agudización del conflicto armado, el aumento de homicidios y el deterioro del tejido social en el municipio de Guachené y en el norte del departamento del Cauca, territorios históricamente habitados y defendidos por comunidades negras».
«En los últimos meses, organizaciones de derechos humanos han reportado un incremento de ataques armados, asesinatos y masacres en la región, entre ellas, una registrada en marzo de 2025, donde murieron tres personas —dos de ellas, menores de edad—, y un ataque en septiembre que dejó dos jóvenes asesinados y tres mujeres heridas», dice un documento del PCN.
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Las balas les arrebataron sus sueños
En hogares lloran que esas balas les arrebataron los sueños a Neisair Ramos Navas, así como a una adolescente que tenía 14 años y a una niña, de 7 años, que quedó herida y, pese a que luchó contra la muerte y los médicos trataron de salvarla, su deceso fue inevitable horas después.
Esa es la masacre en el listado de crímenes que han puesto a Guachené como uno de los más violentos del Cauca, en este 2025.
La tasa de muertes en los últimos dos años alcanzó el monto de 186,27 víctimas por cada 100.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, muy superior a la de Bogotá con 14,32 casos por cada 100.000 personas. El mayor número de asesinatos es contra los menores, los jóvenes y los adultos hombres.
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Las pandillas, con integrantes fuertemente armados, se han extendido por el municipio, que hasta por redes sociales se declaran la guerra a sangre y fuego. Se graban entre sí, asegurando tener en la mira a otros grupos, uno de ellos, con el nombre de ‘Brooklyn’, por ejemplo.
«Pedimos la ayuda de Fiscalía, de Ejército judicial. Pedimos las inversiones sociales necesarias también, porque debe haber acompañado el tema de la Fuerza Pública de Guachené en nuestro municipio», dijo el alcalde. Solo hasta el 15 de octubre iban ya 35 muertos en un municipio de 20.000 habitantes, como lo recalcó el mandatario local.
«Es una tasa demasiado alta. Es un municipio donde hay asesinatos de niños, niñas, personas inocentes, trabajadores», reiteró el alcalde, quien hace un mes hizo ese llamado angustioso ante la Comisión Séptima del Senado y ante el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, que también estuvo presente.
El ministro Sánchez respondió: «Con el alcalde de Guachené nos vemos bastante seguido. Yo mismo escucho muy bien a los alcaldes del norte del Cauca. Ellos claman, piden, se preocupan y gestionan y motivan todo lo necesario con la seguridad. El Ministerio de Defensa Nacional está con el norte del Cauca».
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«No es posible que tengamos que asistir a un velorio, donde hay una madre llorando a dos hijos, que en una sola noche fueron asesinados. Eso no es razón para nosotros, como alcalde, soportar este tipo de situaciones. Vemos de verdad que en esos momentos estamos solos y la única esperanza que tenemos, por favor, es tener al alcalde, concejales, presidente de la junta y preguntarnos, ¿qué vamos a hacer?», agregó Mina.
«Cae una persona inocente, cae la Fuerza Pública y no ha pasado nada con respecto a la solución a esta problemática. Aquí estamos todos», fue parte del clamor del mandatario.
«La última situación presentada en Guachené, ocurrida recientemente, se cobró la vida de Benyn Alexis Banguero Duque y Juan Francisco Molina Balanta, dos jóvenes pertenecientes al pueblo negro, cuyos sueños fueron arrebatados por una violencia que sigue degradando la convivencia y la esperanza en los territorios», indicaron en el PCN.
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Esos homicidios sucedieron a comienzos de noviembre. «El Ministerio de Igualdad y Equidad lamenta profundamente la muerte de Benyn Alexis Banguero Duque, un hecho que duele a las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras», dijeron en esa cartera del Gobierno Nacional, el pasado 6 de noviembre.
«Expresamos nuestra solidaridad y acompañamiento a su familia, especialmente, a Karim Banguero, funcionario del Viceministerio de Pueblo Étnicos y Campesinos», anotaron en el mismo Ministerio de Igualdad.
Una vereda está casi desolada
Esa violencia no solo ha afectado el casco urbano. También la zona rural. En la vereda de Obando ya son más de 50 hogares abandonados en el municipio.
“Se nos está yendo medio municipio”, comentó un joven de esta población, que prefirió mantener su nombre bajo reserva.
“Mire esas casas allá. (…). Treinta o más quedaron vacías. La gente ya no quiere vivir con sobresalto”, agregó.
Según denuncias comunitarias, en los últimos días cuatro familias más decidieron irse con sus pertenencias en bolsas de basura y cajas improvisadas.
“Ya no somos prósperos, somos desplazados del miedo”, afirmó otro habitante de mediana edad.
Explicó que muchos dejaron atrás cultivos, esperanzas, proyectos de vida, porque “no vale la pena vivir con el miedo pegado al cuerpo”.
“¿Cómo olvidar a un líder que conocíamos y a niños inocentes, nuestros niños, que han sido blanco de una bala?”, dijo otro habitante.
Habitantes resisten y claman por auxilio
Claro está que algunos se han quedado en la vereda de Obando. Uno de ellos, con voz baja, marcada por el miedo, describe cómo ha cambiado su vida.
“Antes la puerta quedaba abierta, la gente pasaba a saludar. Ahora, cuando cae la noche, cierro con llave, cierro ventanas, me escondo en mi casa. Vivo asustado, pero no puedo irme”, susurró.
“Ya no salgo de noche. Si un amigo me llama, pienso mil veces si voy. ¿Para qué arriesgarme? Esta guerra no es nuestra, pero vivimos sus consecuencias”, añadió.
Y hay quienes ya no aguantaron. Familias completas que empacaron lo poco que tenían, dejando atrás sueños, tierras y sus raíces.
Un llamado urgente a la acción
La voz de Guachené se dirige al Estado, a los medios de comunicación, a quienes aún creen que las promesas de paz pueden sobrevivir a los disparos. No piden frases bonitas: exigen seguridad real, acompañamiento, protección para quienes se quedan.
“Somos gente de trabajo, de sueños”, comentó otro morador de Guachené. “Lo único que queremos es volver a vivir sin miedo”, precisó.
El pasado 26 de noviembre, habitantes de esta vereda se movilizaron hasta la alcaldía del municipio para reclamar más seguridad ante todos estos hechos violentos.
«Que nos tiendan una mano las personas nos gobiernan», expresó la comunidad.