Simbolismo, diplomacia activa e intriga: lo que rodea la entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado, según politólogos

La entrega del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora María Corina Machado tendrá lugar en Oslo, capital de Noruega, este 10 de diciembre y las opiniones en redes sociales se dividen entre quienes avalan, celebran o critican que asista a la ceremonia, tal como fue anunciado.
Este hito, con las tensiones militares con Estados Unidos de fondo, vuelve a abrir un abanico de apuestas en torno a un eventual exilio de la máxima dirigente de Vente Venezuela.
Pero, los momentos previos a la entrega del galardón, a juicio de politólogos, ya están cargados de una serie de elementos con significado político y comunicacional a destacar, desde la intriga alrededor de la presencia de la premiada, interrogantes sobre cómo salió del país, en el caso de que lo lograra; lo que representa el Nobel para la lucha democrática y el acompañamiento de presidentes latinoamericanos.
El escenario, tal como está en Oslo, alimenta de nuevo expectativas sobre un desenlace de la crisis política venezolana en el corto plazo, independientemente de que luego se cumplan o no, según los analistas Santiago Rodríguez y Enderson Sequera.
No es una fuga
“La enorme expectativa que se ha construido alrededor del premio se debe al impacto político y simbólico que tiene para ayudar a propiciar una transición a la democracia en Venezuela. Al estar en la clandestinidad, surgió mucha conversación sobre si Machado debía o no ir a retirar el premio. En democracia no habría habido debate; en dictadura, este dilema es inevitable”, señala Sequera.
Al anunciarse el Nobel de la Paz para Machado en octubre, la ganadora de las primarias 2023 condicionó su asistencia a la ceremonia al cambio político en Venezuela. En el ínterin, hubo muestras de apoyo de presidentes y expresidentes latinoamericanos y disposición a acompañarla en el acto de entrega. Posteriormente, el Instituto Nobel Noruego informó que la líder política sí asistiría.
“Machado ha demostrado lo que Weber llamaba la ética de la responsabilidad. Si viaja a Oslo a recibir el premio, es porque debe tener algún plan que garantice su regreso al país”; es la lectura de Sequera.
Se tenía prevista una rueda de prensa de la Nobel de la Paz 2025 este 9 de diciembre, como se acostumbra antes de la ceremonia, pero no se realizó, lo que alimentó la incertidumbre sobre la presencia de la exdiputada. Algunos atribuyeron la suspensión a que no se quiere desviar la atención del acto central de este 10 de diciembre; otros, a que no había logrado salir de Venezuela.
La prensa presente en Oslo preguntaba la tarde de este martes al equipo de Machado si confirmaban o no su asistencia, pero las respuestas ofrecidas por voceros como Pedro Urruchurtu no despejaron la duda. También se supo sobre una marcha de antorchas que la diáspora venezolana en el lugar tiene organizada luego de la ceremonia.
“La entrega del premio se convierte en un escenario global, internacional, que amplificará la lucha de Venezuela por su libertad y sus valores democráticos. El riesgo que corre al salir del país, el misterio sobre cómo va a llegar, le da mucho simbolismo a esto, genera expectativas. El simbolismo es importante porque atrae la atención del mundo, se sigue el hecho para ver el desenlace y se entiende como un desafío y un acto de resistencia el que Machado pueda llegar hasta allá”, sostuvo Rodríguez.
Coincide con Sequera en que, de confirmarse la salida de Machado de Venezuela, no puede verse como una fuga para no regresar, sino como parte de un plan coordinado, incluso con EEUU, parte de una estrategia que busca un desenlace.
“Cualquier decisión que tome María Corina va a depender de cómo se contribuya a la causa que estamos construyendo. Permanecer en Venezuela es clave; por lo tanto, ella no va a hacer nada si eso implica no regresar (…) No tiene que ver tanto si ella estará o no en Oslo, sino cómo este premio es un reconocimiento a la lucha de ella, de millones que no se detiene (…) Lo que termine ocurriendo será en función de lo que ella perciba dentro de la estrategia”, declaró Urruchurtu para avivar la incertidumbre.
Su exjefa de campaña, Magalli Meda, recalcó que no “existe que María Corina Machado vaya a quedarse en el exilio”; mientras que Corina Parisca, madre de la galardonada, declaró luego a la prensa que si su hija no estuviera en Venezuela, ya se sabría”, pero que guardaba esperanza por volver a verla.
Diplomacia activa
Rodríguez, profesor de la Universidad de Carabobo, destacó además la presencia de presidentes de América Latina, como José Raúl Mulino de Panamá, como un “ejercicio de diplomacia activa”, por la causa democrática venezolana.
“La presencia de los presidentes es de solidaridad automática con Machado y con la recuperación de la democracia en Venezuela. Es un mensaje contra el autoritarismo que tiene muchos años en distintos gobiernos en América Latina; es el umbral del cambio que se está dando de distintos modelos políticos, del agotamiento de la izquierda en Latinoamérica para pasar a unos gobiernos de democracia liberal”, expresó.
El presidente panameño fue el primero en dejarse ver en el aeropuerto de Oslo, donde mantuvo un encuentro con la madre de Machado, Corina Parisca e hijos de la líder opositora.
“Aquí estoy acompañándola. No vamos a retroceder ni un centímetro hasta lograr que el gobierno electo de Venezuela tome las riendas del poder, porque así lo quiso el pueblo de Venezuela”, dijo Mulino a los familiares de Machado, según reseña de El País de España.
Se había confirmado además la llegada del mandatario ecuatoriano Daniel Noboa, del paraguayo Santiago Peña y del argentino Javier Milei. De los tres, el argentino fue el primero en llegar a Oslo.
“La presencia de Mulino es tremendamente simbólica. Las actas que muestran el triunfo de los venezolanos el 28 de julio (a favor de Edmundo González) están resguardadas en el Banco de Panamá. Su asistencia, nada más y nada menos, representa el resguardo y el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. La de Milei se debe a la cercanía ideológica que comparte con Machado, ambos liberales. Hay una serie de valores compartidos, como la defensa de la libertad y de la familia, que los hacen muy coincidentes”, comentó Sequera.

¿Qué hay después del premio?
El Centro Nobel de Oslo abrió una exposición en homenaje a Machado que documenta su activismo político y el «éxodo» de sus compatriotas por la situación política del país. La muestra fue titulada «Democracy on the Brink» (La democracia, en el precipicio), un reflejo de «la lucha por la democracia» de la oposición venezolana.
“Una interpretación de la entrega del Nobel puede ser el principio del fin en la larga marcha de los venezolanos hacia la democracia. Tiene un enorme valor político, simbólico e internacional. Blinda el liderazgo de Machado, coloca la atención del mundo sobre Venezuela y añade presión adicional sobre Maduro para negociar su salida del poder. El Nobel, además, resalta una realidad ineludible en cualquier análisis sobre nuestro país: para que haya paz, primero tiene que haber democracia”, subrayó Sequera.
En medio de las tensiones militares con EEUU y con su presidente Donald Trump, declarando sobre posibles ataques en el territorio contra objetivos del narcotráfico y que Maduro tiene “los días contados”, Rodríguez cree que la entrega del Nobel de la Paz también alimenta la narrativa de la Casa Blanca sobre un régimen de gobierno que colabora con el narcotráfico, no respeta la voluntad popular y se mantiene en el poder por la fuerza.
“Con este premio el Comité Nobel comprende que también la democracia es paz. No le dan a Machado el galardón por lograr la paz en un conflicto, sino por la resistencia y persistencia para que vuelva la democracia a Venezuela”, agregó Rodríguez.
Mientras se aguardaba por una confirmación de la llegada o no de Machado a la capital noruega, hace rato que ya había aterrizado Edmundo González también para acompañar a la líder opositora. De acuerdo con 85 % de las actas de votación divulgadas por el Comando con Venezuela, el exdiplomático venció a Maduro en las presidenciales del 28 de julio de 2024, con 67 % de la votación, pero Miraflores decidió desconocer el triunfo y aferrarse al poder con apoyo de los militares.
“La entrega del Nobel de la Paz puede reforzar una etapa final. Yo creo que este conflicto político puede estar llegando a un quiebre coyuntural; le da mayor fuerza para una definición y hablo de un corto plazo. Puede haber una negociación, una transición, una solución. El premio le da mayor legitimidad a esta lucha”, recalcó el profesor universitario.
Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
En la sección: Política – Efecto Cocuyo
También te puede interesar




