En Caracas celebran eucaristías fuera de los templos tras daños por terremotos

A la par de los riesgos por las réplicas, las comunidades eclesiásticas solicitan la intervención de Protección Civil y organismos del Estado para proteger el patrimonio y los espacios de las iglesias, a casi un mes de los terremotos.
Caracas. A las 5:00 p. m. de lunes a sábado los feligreses se concentran en la plaza de Los Liceos, o en el ala central externa de la iglesia San José de Ñaraulí, para escuchar la misa, a casi un mes del doble terremoto que causó daños estructurales en el templo.
Dinora vive en el edificio San José y acude a las misas en la calle, porque considera que el poder de la oración es lo que ayuda a sostener a Venezuela y a la comunidad. “Es algo muy doloroso ver la iglesia así. Lo más bonito fue ver al padre Luis sacar en procesión ese mismo día del sismo al Santísimo Sacramento”.
El templo de San José Ñarauli, ubicado al final de la avenida Fuerzas Armadas, en la parroquia San José de Cotiza, está cerrado por seguridad, luego de recibir etiqueta roja ante los daños estructurales en la parte oeste.
El párroco de la comunidad, el padre Luis García, explica que esta emergencia transformó la dinámica de los creyentes.
“Sabemos que nuestro templo físico va a ser restaurado, pero esta situación nos lleva a una profunda reflexión para que, cuando esté listo, sepamos aprovecharlo de una mejor manera”,
señala.



Iglesias con daños
Según la Arquidiócesis de Caracas al menos 25 templos reportaron daños estructurales luego del doblete sísmico, lo que llevó a la suspensión de actividades.
Es el caso de la Catedral de Caracas, una edificación de 1674. El padre Juan Carlos Silva, rector del templo, recuerda que la estructura sobrevivió al sismo de 1766 y al terremoto de 1812, el cual obligó a una reconstrucción ejecutada en 1867. También superó los daños en la sacristía mayor durante el sismo de 1967.
Sin embargo, el evento del 24 de junio afectó su torre, fachada, pináculos, arcos y bóvedas. También en los techos mudéjares de la capilla de San Pedro.



“Nos causó averías, sobre todo, en la capilla de San Pedro, cuyos techos son de estilo mudéjar del siglo XVIII y quedan muy pocos en Venezuela”,
explicó el sacerdote.
A diferencia del terremoto de 1967, la cruz de la catedral permaneció en su lugar, aunque algunos pináculos cedieron. El rector señaló que el peligro principal actual son los temblores posteriores.
Añadió que debido a la etiqueta roja por riesgo estructural, el culto dentro del templo está suspendido. Las labores administrativas se realizan por internet y las misas dominicales se trasladaron a la calle en la modalidad de campaña, a las 11:30 a. m.

Esperan una inspección
La iglesia Nuestra Señora de la Luz, ubicada en Coche, tiene afectada su mampostería, algunas grietas en sus paredes y tiene el piso hundido.
De acuerdo con el párroco, Gregori Lobo, el templo está construido sobre un relleno, lo que causa que ceda cada día más. Aunque las autoridades eclesiásticas ya conocen el reporte, los organismos civiles no han acudido a evaluar la estructura.
“Esperamos que ingenieros especializados, bomberos y Protección Civil vengan para saber qué etiqueta le corresponde. Por los momentos realizamos las misas en el estacionamiento”.

Añadió que el día de los terremotos la misa terminó a las 5:45 p. m. y ya no se encontraba nadie en la iglesia.
Por su parte, la iglesia San José del Ávila solo tuvo daños en una de sus cúpulas, la cual se cayó por completo. Los encargados también esperan a las autoridades para la evaluación técnica.
No es un castigo
El párroco iglesia San José de Ñaraulí, Luis García, aclaró que el doblete sísmico no es un castigo divino ni una prueba enviada a Venezuela, sino un proceso natural. A su juicio el evento dejó lecciones que el país debe asumir, como el cuidado de la naturaleza, la cultura sísmica, los planes de desalojo y el poder de la oración.
“A los minutos del sismo saqué el Santísimo Sacramento y como comunidad salimos a rezar. Mucha gente estaba nerviosa y la presencia del señor es lo que conforta. Al siguiente día, en la plaza de Los Liceos, a cielo abierto, celebramos la eucaristía. Los días posteriores lo hicimos bajo toldos y carpas. En eso no nos hemos detenido”.




La comunidad eclesiástica está a la espera de que los organismos del Estado inicien los trabajos de restauración. Si bien el párroco entiende que la prioridad inicial son las personas damnificadas, advierte que los templos requieren atención urgente.
A pesar del deterioro en la mampostería, los avisos de peligro y la falta de evaluaciones definitivas en varios sectores, la fe de los feligreses se mantiene a las afueras de las iglesias en Caracas.
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Fuente de TenemosNoticias.com: cronica.uno
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