«Han sido muchos meses de soledad»

Tras concluir los actos oficiales de la entrega de la entrega del premio Nobel de la Paz, el ritmo de todos baja un poco. El lobby del Grand Hotel comienza a vaciarse, y la prensa a desaparecer después de unos días muy intensos, presididos por … la incertidumbre sobre la presencia de María Corina Machado en Oslo. Pero llegó.
Los abrazos fueron «interminables», asegura Corina Parisca, la madre de la galardonada sobre cómo fue el reencuentro tras tanto tiempo –Parisca llevaba desde el pasado mes de mayo sin ver a Machado, y los hijos, dos años– . «El primer día la vi muy cansada, ya al día siguiente se estaba recuperando. Han sido muchos meses de soledad», declara a ABC, en referencia a los 16 meses en los que Machado estuvo viviendo en la clandestinidad para evitar ser detenida por el régimen de Maduro, cuya Fiscalía ha abierto varias causas contra ella y que la amenazó con declararla «prófuga» si abandonaba Venezuela.
En ese tiempo de aislamiento, la líder opositora ha tenido que acostumbrarse a autogestionarse en todas las facetas de su vida, incluso las más prosaicas: «Mami, aprendiendo a hacer cosas que nunca había hecho, como lavar, planchar, cocinas… No tengo a nadie», le contaba Machado a su madre tras reunirse con ella y el resto de la familia la madrugada del pasado miércoles, cuando logró aterrizar en Oslo, tras un periplo de película para salir de Venezuela. «Pero he aprendiendo a apreciar la soledad», también le dijo a su madre.
María Corina Machado no está muy lejos de esta escena. Unos metros más allá, en el bar del Grand Hotel, se la puede ver charlando con el presidente electo de Venezuela, Edmundo González, quizá compartiendo planes de trabajo. Más tarde se les une el expresidente colombiano Iván Duque, un gran defensor de la lucha de Machado y acérrimo crítico del régimen de Maduro. Duque también ha viajado a Oslo para acompañar a la líder opositora a recoger su galardón, aunque ella no pudo llegar a tiempo a la ceremonia.
Minutos después, la galardonada se reúne con miembros de su equipo en otro lugar del lobby, donde comparten abrazos –que tanto necesitaba Machado– y selfies, que las afortunadas muestran con orgullo después como si se tratar de una joya. Machado para muchos ha pasado de ser una líder a un icono.
En la mañana de este viernes, la líder opositora venezolana se ha reunido a puerta cerrada con los reyes de Noruega, Harald V y Sonia, y con el príncipe heredero Haakon, en el Palacio Real de Oslo. Supone uno de los primeros actos de María Corina Machado tras su salida de Venezuela.
María Corina Machado insiste en no revelar ningún dato sobre la operación de extracción que le ha permitido estar en Oslo
Antes de comer, la galardona también comparte algo de su tiempo con un reducido grupo de medios extranjeros, ante los que insiste en no revelar ningún dato sobre la operación de extracción que le ha permitido estar en Oslo. Machado, que sí ha confirmado que contó con ayuda de EE.UU. para salir, se muestra categórica sobre este asunto.
Mientras tanto, en el lobby del hotel se escucha el trasiego de clientes que llegan y otros que ya se van, y algo de acento venezolano, el de los más rezagados que todavía no se han ido.
Machado sigue moviéndose por el lobby de abrazo en abrazo, siempre con una sonrisa, de selfie en selfie. Se reúne con su familia y su equipo para comer. Nadie la molesta. La seguridad existe, pero es discreta. En el momento de abandonar el restaurante se escucha un tímido aplauso, que rápidamente es acompañado. Son los comensales de las otras mesas, y los huéspedes del hotel que la reconocen. Y ella, de un extraordinario carisma, sonríe con timidez y agradece el gesto. El fenómeno María Corina Machado es hoy más universal que nunca.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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