María Corina Machado en Oslo: llegó, abrazó, habló y conmovió

Luis Felipe lleva contados los abrazos que le ha dado María Corina Machado. El primero fue hace dos años, en pleno auge de la campaña electoral, en La Isabelica, en su natal Valencia. Los otros dos fueron en menos de 24 horas en Oslo, hacia donde este venezolano viajó desde Copenhague, Dinamarca, para asistir a los eventos públicos del Premio Nobel de la Paz.
María Corina Machado llegó, abrazó, habló y conmovió en la capital noruega donde cientos de sus compatriotas se reunieron para celebrarla, incluso cuando no había seguridad de que asistiría.
La temperatura en esta época del año oscila entre 0 y 8 grados, es decir, para cualquier caribeño hace frío. El sol, si es que ha salido, se oculta a las 4:00 p.m. aproximadamente. Algunos de los asistentes bromeaban: son las 4 de la noche.
Luego de su presentación en el Balcón del Grand Hotel, hospedaje que acoge a los ganadores del premio e invitados especiales, la madrugada del 11 de diciembre, la dirigente se ciñó a la agenda del Comité del Premio Nobel de la Paz. Entrevista exclusiva a BBC. Visita al Parlamento. Rueda de prensa. Inauguración de la exhibición que homenajea su lucha en el Museo del Premio. Un encuentro en la universidad y finalmente otro encuentro con la diáspora venezolana.
El viernes 12 se dedicó a reuniones de trabajo con el equipo que desde distintas partes del mundo viajó a esta ciudad. Conversó con miembros del Comité del Premio, almorzó con su familia.También tuvo una sesión de trabajo con Edmundo González Urrutia, quien estuvo en Oslo cumpliendo su propia agenda de trabajo. De igual manera tuvo una revisión médica.
La Premio Nobel lució cuatro atuendos. A dos horas de su arribo, en la madrugada, llevaba sus clásicos jean y camisa. Con ese saltó bardas para saludar a sus seguidores que se agolparon en la entrada del Grand Hotel, la madrugada del 11 de diciembre. Luego, un traje blanco de pantalón y chaqueta con el que se reunió en el Parlamento y cumplió la primera jornada de su agenda oficial, ese mismo día. Finalmente, en la noche llevó un look que nunca se le vio en Venezuela: un vestido largo color azul “ rey” con el que acudió al museo y a la celebración El Nobel es nuestro. El viernes luciría un traje estilo Channel.
El vestido para recibir el galardón viajó en el avión del presidente panameño Luis Mulino. Quedó para otra ocasión.
La llegada
Aproximadamente a las 11 de la mañana del miércoles 10 de diciembre se supo que María Corina Machado había logrado salir de Venezuela.
La oficina de prensa del Comité del Premio Nobel informó en su cuenta de X sobre este hecho.
La sospecha sobre su salida se había acrecentado el día anterior cuando fue suspendida la tradicional rueda de prensa del Premio.
Ese martes, 9 de diciembre, más de 200 periodistas se acreditaron. El encuentro habría podido ser online, por eso su suspensión hizo suponer que ella no estaba en capacidad de acceder a una conexión de internet.
El miércoles, pese a que se informó que no podría asistir a la ceremonia de entrega del Premio, en el salón donde había más de 200 personas los venezolanos volteaban a ver si llegaba.
La sala fue decorada con columnas de bromelias en macetas.
Por un momento pensé que si hubiésemos estado en Venezuela más de uno se habría llevado el arreglo como se suele hacer con los centros de mesa.
Pero, no. Los venezolanos asistentes, algunos de ellos residentes en Noruega, otros visitantes y los invitados guardaron la compostura de rigor. Sin embargo, cuando el presidente del Comité del Premio Nobel dijo: Maduro debe aceptar los resultados electorales e irse, llovieron los aplausos. Las lágrimas rodarían mientras la joven Ana Corina Sosa Machado leía el discurso que su madre no pudo dar en persona.
Pero, no cabe duda, aunque aún no había tomado el avión de la Fuerza Aérea de EEUU que la llevaría a la capital noruega ya María Corina Machado había llegado.
Los venezolanos que asistieron lo hicieron sin tener la seguridad de que ella realmente podría llegar.
Pero los animaba la histórica ocasión. Luis Felipe compró su boleto de avión, le dijo a su esposa que era un hecho muy importante y que ojalá si lograba ver a María Corina.
Abrazos
¿Cuántos abrazos habrá dado María Corina Machado en este primer viaje?
No se sabe. Para Pedro Urruchurtu, el símbolo del abrazo fue lo que marcó el encuentro de la líder con la diáspora venezolana, pero también con cubanos, nicaragüenses y otros que esperaron pacientemente la madrugada del 11 de diciembre para verla.
Luis Felipe se quedó dormido. Había pasado toda la tarde en los eventos públicos con los que se celebró el premio. Estuvo en la plaza de los niños en medio del frío y de la llovizna.
En una pantalla gigante seguía los pormenores del evento en el salón del Ayuntamiento de Oslo.
Allí se conmovió con cientos cuando Jørgen Watne Frydnes dio el discurso y dijo: «Señor Maduro acepté los resultados”. Se le erizó la piel con la improvisación que hizo la pianista Gabriela Montero. Se puso de pie cuando la artista interpretó el Himno Nacional. Tomó café que distribuían voluntarios. Estaba en un grupo de unas 400 personas.
Luego, participó en la marcha de las antorchas. Agotado se fue a su hotel y se quedó dormido. Al despertar a primera hora vería que María Corina había finalmente llegado. Lamentó no haberla visto. Pero leyó en las redes sociales que ella iría caminando al Parlamento ( al frente del Grand Hotel). Así que se alistó. Esperó y antes de cruzar la calzada la vio. Ella que repartía abrazos lo acogió.
Él inmediatamente envió el vídeo a su familia en el chat de WhatsApp.Tres abrazos me dio, me dice conmovido este venezolano que dejó el país en 1999, pero todos los días, en su casa de Copenhagen, ve los programas de la periodista Idania Chirinos en NT24.
Habló
El jueves 11 de diciembre a pocas horas de haber aterrizado en Oslo, Machado visitó el Parlamento.
Allí se reunió con los representantes de distintas fracciones. Vestía un traje de blazer blanco, y pese al desvelo y las horas de vuelo, así como la odisea de su llegada, atendió formalmente su primer compromiso como Premio Nobel de la Paz.
Pero ya su discurso había resonado en la voz de su hija Ana Corina, quien el día anterior lo leyó en la ceremonia oficial. La joven se ganó la admiración por su extraordinaria lectura del discurso de su madre.
“Este premio tiene un significado profundo: le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz. Y lo más importante, el principal aprendizaje que los venezolanos podemos compartir con el mundo es la lección forjada a través de este largo y difícil camino: si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad”, leía Ana Corina y la gente escuchaba a su madre, María.
“Mis queridos venezolanos, el mundo ha quedado maravillado por lo que hemos logrado. Y pronto presenciará una de las imágenes más conmovedoras de nuestro tiempo: el regreso de los nuestros a casa. Yo estaré allí, nuevamente, en el puente Simón Bolívar, en la frontera con Colombia, donde una vez lloré entre los miles que se iban, para recibirlos de vuelta a la vida luminosa que nos espera. Porque, al final, nuestro viaje hacia la libertad siempre ha vivido dentro de nosotros. Estamos regresando a nosotros mismos. Estamos regresando a casa”.
El 11 luego de su visita al Parlamento, María Corina Machado ofreció su primera rueda de prensa oficial.
En la conferencia estaba acompañada por el presidente del Comité del Premio Nobel; la mayoría de las preguntas giraron sobre detalles de su viaje y su posición frente a una posible invasión a Venezuela. Machado se traducía a sí misma cuando respondía en español.
En ningún momento se le cruzaron los cables, como puede ocurrir cuando alguien se » suitchea» rápidamente entre un idioma al otro.
Le pregunté qué mensaje tenía para aquellos que aún apoyaban a Maduro sobre los temores de represalias en una eventual transición.
Respondió que no debía haber ningún temor porque la lucha que estaban dando era desde el amor y para evitar que siguiera habiendo divisiones en el país.
En sus comparecencias oficiales fue enfática en hacer suyas las palabras del presidente del Comité del Nobel de la Paz. Machado insistió en que regresará a Venezuela y que su retorno no está sujeto a la permanencia o no de Maduro en el poder.
El presidente del Comité del Premio, Jørgen Watne Frydnes, ( Yorguen para los venezolanos que ya le aplauden por la firmeza de su posición), ratificó su discurso de la entrega del galardón: el debate es sobre cómo las dictaduras someten a los pueblos y a quienes se le resiste. Dijo que era un honor recibir a Machado.
Además de trabajar con su equipo y ver a sus hijos, María Corina dijo que tendrá citas médicas.
En el salón donde se hizo la conferencia estaba Edmundo González Urrutia y Mercedes su esposa. Él cumple otra agenda.
En esta conferencia Machado reveló que para llegar a Oslo recibió apoyo de EEUU, aunque no ofreció mayores detalles. También destacó el hecho de que sin democracia no hay paz y que la paz es posible gracias a la democracia. Es el enfoque que las autoridades del Premio han expresado desde el anuncio de su designación.
A todas estas, mientras Luis Felipe tomaba el tren que lo llevaría al aeropuerto y de vuelta a su casa, llamó a su esposa. Llevaba una gorra con los colores de la bandera venezolana y el recuerdo apretado del abrazo de la mañana. Pero al ver a tantos paisanos quería un poco más. Su esposa, una sueca, le dijo: Quédate. Él cambió su boleto inmediatamente y se devolvió a un hospedaje ubicado al lado del Grand Hotel. A su regreso había menos gente afuera que la noche anterior.
«Me metí de arrocero al lobby y allí vi a varios venezolanos. Vi a su mamá y a una de sus hermanas. Así que me quedé».
Mientras escuchaba las historias de los presos políticos, salió María Corina.
Iba a inaugurar la exposición en su homenaje. Llevaba un vestido azul, que luego se supo que era de Carolina Herrera. Una vez más Luis Felipe la saludó y le dio un breve abrazo. También compartió el video en su chat familiar. La tía Maritza le mandaba bendiciones.
En la muestra del museo hay unas copias de las actas del 28 de julio como señal no solo del fraude, sino de la resistencia civil que Machado lideró.
Luego, María Corina asistió al evento El Nobel es nuestro, con la diáspora venezolana. Más abrazos y lágrimas. Seguramente si hubiese estado en Estados Unidos alguna marca de higiene personal habría esponsoriado tantos abrazos.
Conmovió
La última vez que vi en persona a María Corina Machado fue en su casa en Caracas. Era diciembre de 2023. Ese día ella se preparaba para recibir a uno de sus hijos.
En casa estaba Ana Corina y otra joven a quien María Corina quiere como una hija.
En las semanas previas a fin de año tomarían sus últimas vacaciones familiares.
El juevs 11 de diciembre de 2025 veo nuevamente a María Corina Machado. Apenas se había bajado del avión. En los siguientes días vendrían nuevas oportunidades para verla en acción pública.
Finalmente, el viernes 12 a las 2 de la tarde también le di un abrazo.
Su agenda oficial está por terminar, pero la política apenas empieza.
Ha hecho tiempo para comer con sus hijos y su pareja, con su madre y hermanas. Quiere pasar más tiempo con ellos.
La mujer que vi está más delgada. Debe pesar unos 45 kilos. La percibo enfocada, pero supongo que debe estar aún procesando no solo las emociones, sino los vaivenes que vivió físicamente para poder llegar hasta Oslo. Su periplo le ha dado la vuelta al mundo.
Esta entrega marca un antes y después del Nobel. En las calles y en distintas actividades los venezolanos, las parejas mixtas ( ellos o ellas de Noruega), cubanos, nicaragüenses y luchadores por la libertad han hecho de Machado un ejemplo.
Sus posiciones de seguro continuarán siendo polémicas. Pero ha dejado claro que no está pidiendo una invasión, sino el apoyo del mundo libre para que Venezuela pueda retornar a la democracia.
Prometió volver a su país lo más pronto posible. Pocos dudan de su palabra, aunque expresan su preocupación por su bienestar.
Machado no solo se ha convertido en un símbolo de la persistencia, sino también de la coherencia.
Ya Luis Felipe se ha ido a Copenhagen. El sábado 13 se ha levantado y ha puesto, como todos los días la televisora NT24. Responde mensajes de su empresa turística. En el chat familiar continúan las emociones. Ha mandado fotos que se tomó con algunas de las celebridades venezolanas con las que se encontró, entre ellas, el escritor Leonardo Padrón.
Le pregunto vía WhatsApp cómo llegó a su casa y responde: «Me vine a casa feliz. Como sé que lo estamos todos quienes fuimos parte de esta historia desde Oslo».





















Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
En la sección: Política – Efecto Cocuyo
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