Golpe a Trump en el Congreso: la Cámara Baja, con mayoría republicana, vota por primera vez contra la guerra de Irán

La Cámara de Representantes ha asestado este miércoles el primer gran golpe legislativo a Donald Trump por la guerra de Irán: la Cámara Baja, con mayoría republicana, ha votado una resolución de poderes de guerra que exige a Trump que acabe con la campaña militar … contra el régimen de los ayatolás o logre la autorización del Congreso para seguir adelante con ella.
Es muy poco probable que este esfuerzo legislativo acabe por limitar la capacidad de maniobra del presidente de EE.UU. en Irán, pero es la mejor muestra del deterioro creciente de su apoyo en el Congreso, ante una guerra cada vez más impopular y cuando quedan pocos meses para las elecciones legislativas de otoño.
La resolución salió adelante con 215 votos a favor y 208 en contra. Fue posible por los cuatro díscolos republicanos que se sumaron al bloque demócrata: Tom Barret, Brian Fitzpatrick, Warren Davidson y Thomas Massie, un habitual de la oposición a Trump que ha sido doblegado por el presidente en primarias. Solo un diputado demócrata, Jared Golden, se sumó a los republicanos contra le exigencia a Trump de pasar por el Congreso para seguir con la guerra.
La votación fue el ejemplo más claro hasta ahora del desgaste político que está suponiendo para Trump la guerra en Irán. Los demócratas han forzado varias votaciones como esta desde que comenzó la campaña militar a finales de febrero, y siempre salieron derrotadas por la bancada republicana.
Hace dos semanas, sin embargo, ya quedó claro que la paciencia de los legisladores se empezaba a acabar: los líderes republicanos de la Cámara suspendieron una votación ante la evidencia de que iban a salir derrotados. Ahora, con la paciencia todavía más desgastada, no han podido esperar más por las normas de procedimiento y han tenido que encajar el golpe. Ocurre en un momento en el que Trump y lo que queda del régimen de los ayatolás están en un largo impasse negociador para llegar a un acuerdo de mínimos que pare la guerra y reabra el Estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha provocado dolor económico en todo el mundo. También en EE.UU., donde la gasolina ha alcanzado su precio más alto desde los primeros compases de la guerra de Ucrania, en 2022.
Todo esto tiene un reflejo en las encuestas: según una encuesta reciente de Fox News, el 60% de los estadounidenses están en contra de la guerra de Irán. Un sondeo de The New York Times/Siena coloca la oposición popular en un 65%. Y cada vez hay más preocupación entre los republicanos de que estos sondeos tengan reflejo en las elecciones de noviembre, donde se juegan sus mayorías escasas en las dos cámaras del Congreso.
Un anticipo de lo ocurrido en la Cámara ocurrió en el Senado hace unos días, cuando salió adelante una resolución similar, pero de corte procedimental. Otros cuatro senadores republicanos votaron con los demócratas y la ausencia de tres legisladores de su partido permitió la victoria demócrata.
Las posibilidades de que el texto aprobado este miércoles tenga algún impacto son remotas. La mayoría de los republicanos y la Casa Blanca consideran que no tiene sentido porque su campaña militar está parada desde la tregua del pasado 8 de abril. Pese a ella, ha habido ataques cruzados y EE.UU. mantiene un bloqueo naval a Irán con su Armada. Pero es improbable que esa resolución sobreviva ahora en el Senado y, mucho menos, que escape del veto de Trump.
Antes de que se produjera la votación en la Cámara, el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó la colina del Capitolio para comparecencias en el Congreso. Allí advirtió que este tipo de resoluciones solo dan más fuerza a Irán en la mesa de negociaciones. «Piensan que si se aprueba esto significa que el presidente no será capaz de ir contra ello, que ya no tiene capacidad de maniobra», dijo. «Que sus manos estarán atadas y que no les podrá hacer nada, entonces ¿para qué alcanzar un acuerdo?».
El episodio se suma a las últimas grietas abiertas entre el presidente y sus aliados republicanos en el Congreso. Hay suficiente oposición entre los suyos como para que la Casa Blanca haya tenido que dar marcha atrás en su intento de crear un fondo para la compensación de víctimas de la persecución política -es decir, de aliados de Trump- de casi 1.800 millones de dólares. O para que se haya descartado la inclusión de una partida de mil millones de dólares para medidas de seguridad de su ansiado y polémico salón de fiestas en el ala Este de la Casa Blanca.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
En la sección: Internacional
También te puede interesar




