La economía europea avanza lento por dificultades en Alemania y Francia

La economía europea sigue avanzando a un ritmo desigual en 2025, lastrada por las dificultades de sus dos principales motores: Alemania y Francia. Aunque los problemas de ambos países responden a causas distintas, su debilidad conjunta limita el potencial de recuperación de la eurozona.
En Alemania, tras dos años de recesión, las previsiones apuntan a un crecimiento marginal de entre 0,1 % y 0,2 % este año. El Gobierno confía en que un ambicioso fondo de 500.000 millones de euros para infraestructuras y defensa impulse la actividad en los próximos ejercicios. Sin embargo, los principales institutos económicos advierten que este estímulo tendrá un impacto temporal y no resolverá los problemas estructurales del país.
El Instituto IFO de Múnich subraya que el aumento del gasto no se traducirá en una mejora sostenida de la productividad, mientras que el Instituto de Estudios Económicos de Berlín (DIW) alerta de que la política fiscal expansiva solo oculta debilidades de fondo, como el exceso de burocracia, la lentitud en la digitalización y el rezago en áreas como la inteligencia artificial. A esto se suma el impacto de la política arancelaria de Estados Unidos, que sigue afectando a las exportaciones alemanas.
En Francia, el principal desafío es la inestabilidad política, que complica la toma de decisiones en materia fiscal. El Gobierno asume que no logrará aprobar el presupuesto de 2026 antes de finalizar el año, lo que obliga a una prórroga temporal y abre la puerta a negociaciones que podrían aumentar el gasto público.
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El déficit francés continúa siendo una de las mayores preocupaciones. Aunque el Ejecutivo se comprometió inicialmente a reducirlo al 4,7 % del PIB, las últimas propuestas lo sitúan por encima del 5 %, en un contexto de elevada deuda pública, que ya alcanza el 117,4 % del PIB. El aumento del coste de los intereses, que ronda los 65.000 millones de euros anuales, añade presión a las cuentas públicas.
Pese a este panorama, algunos indicadores franceses han mostrado mayor resiliencia de la esperada. El Instituto Nacional de Estadística de Francia elevó su previsión de crecimiento para 2025 al 0,9 % y anticipa una expansión superior al 1 % en 2026.
A nivel regional, el Banco Central Europeo mejoró ligeramente sus previsiones y espera que la eurozona crezca un 1,4 % en 2025 y un 1,2 % en 2026. No obstante, el desempeño de Alemania y Francia será clave para determinar si Europa logra consolidar una recuperación más sólida en los próximos años.
Con información de la Agencia EFE.
Fuente de TenemosNoticias.com: finanzasdigital.com
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