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Humor y Curiosidades

Por qué celebramos el Año Nuevo el #1Ene y por qué Inglaterra lo hizo en marzo hasta 1752

📅 🕐 01 Ene 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 3 min de lectura
Por qué celebramos el Año Nuevo el #1Ene y por qué Inglaterra lo hizo en marzo hasta 1752
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Julio César

 

 

 

Celebramos el Año Nuevo el 1 de enero no porque el cosmos lo marque (no hay solsticio, equinoccio ni fenómeno astronómico especial ese día) sino por una decisión romana de hace más de dos milenios. Los romanos dedicaron ese día a Jano, dios de dos caras que mira simultáneamente al pasado y al futuro, convirtiendo una fecha astronómicamente arbitraria en un símbolo perfecto de transición y nuevos comienzos. Pero no siempre fue así. Durante siglos, distintas civilizaciones y épocas celebraron años nuevos en fechas completamente diferentes, en una confusión cronológica que refleja algo incómodo: el inicio del año es pura convención cultural.

Por Voz Pópuli

La historia comienza en la Roma de Rómulo, allá por el 753 a.C., cuando el calendario constaba de solo diez meses y el año empezaba en marzo, dedicado a Marte, dios de la guerra y padre mítico de los fundadores de Roma. Marzo marcaba el comienzo de la temporada agrícola y del ciclo militar, los dos pilares de la sociedad romana primitiva. Los meses continuaban hasta diciembre, cuyo nombre en latín significa literalmente «el décimo mes». El invierno quedaba fuera del calendario y del tiempo, sin nombre ni actividad oficial en el Imperio. Esta laguna de unos 61 días sin contar revela algo fascinante: para los romanos antiguos, el tiempo solo existía cuando había actividad humana relevante.

A finales del siglo VII a.C., el rey Numa Pompilio reformó el calendario añadiendo dos nuevos meses de invierno: Ianuarius y Februarius, pasando a un año lunar de 355 días. Ianuarius fue dedicado a Jano, el dios romano de las transiciones, los comienzos y las puertas, mientras que febrero tomó su nombre de la festividad de purificación Februa. Pero aquí está el detalle crucial que revela la confusión posterior: aunque enero acabó ocupando el primer lugar del calendario, marzo siguió siendo durante siglos el inicio oficial del año para efectos políticos y militares.

La prueba más evidente de esta herencia la llevamos en el lenguaje cotidiano. Septiembre, octubre, noviembre y diciembre conservan en sus nombres los números latinos: septem (siete), octo (ocho), novem (nueve) y decem (diez). Estos nombres solo tienen sentido si el año comenzaba en marzo, convirtiendo a septiembre en el séptimo mes, octubre en el octavo, y así sucesivamente. Es un testimonio lingüístico fosilizado de un tiempo en el que nuestro calendario funcionaba de manera radicalmente distinta.

El cambio definitivo llegó en el año 153 a.C. por razones estrictamente prácticas. Los desastres de la Guerra Lusitana llevaron a los romanos a adelantar la entrada en funciones de los cónsules dos meses y medio antes del tiempo legal, del 15 de marzo al 1 de enero. Un jefe lusitano llamado Púnico había invadido territorio romano y derrotado a dos gobernadores, y Roma necesitaba enviar ayuda urgentemente. Desde entonces, el 1 de enero marcó oficialmente el inicio del año romano, coincidiendo con la toma de posesión de los magistrados. La elección tenía sentido simbólico: Jano, con sus dos rostros mirando al pasado y al futuro, era la divinidad perfecta para inaugurar el año.

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Fuente de TenemosNoticias.com: lapatilla.com

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