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Economía y Finanzas

los cazadores de gangas llaman a las puertas de Venezuela

📅 🕐 07 Ene 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 7 min de lectura
los cazadores de gangas llaman a las puertas de Venezuela
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Hay una tribu que nunca duerme en los mercados. Son los cazadores de gangas, que esperan agazapados cualquier acontecimiento político, económico o social que pueda deparar lucrativas oportunidades de inversión. Lo ocurrido en los últimos días en Venezuela, con EEUU entrando como un elefante en una cacharrería para deponer al líder chavista Nicolás Maduro, puede suponer un potencial brío para algunos activos ahora baratos tras años de sanciones contra el país y su régimen gobernante. Que de la noche a la mañana Venezuela deje de ser, hablando pronto y mal, un ‘estado paria’ hace aflorar unas oportunidades que algunos no quieren dejar pasar. Aunque todo el mundo piense en el petróleo y en las suculentas grandes reservas del país, hay mucho más donde dirigir el dinero y el inversor extranjero lo sabe.

El relato de una voz experimentada en la materia a Bloomberg refleja a la perfección cómo estos cazadores ya han tomado posición alrededor de la ‘presa’ pese a lo poco que ha transcurrido desde la captura de Maduro y la incertidumbre aún reinante. Para el gestor de carteras Ben Cleary, Venezuela, tras la incursión de EEUU, es una de las mayores oportunidades de ganar dinero que jamás haya existido.

Cleary, cuyo principal fondo alimentador Tribeca Global Natural Resources generó unos rendimientos estimados del 127% el año pasado, enviará esta semana a Caracas a un equipo de inversores para reunirse con posibles socios e inspeccionar activos potenciales. Durante el fin de semana, su equipo mantuvo conversaciones con empresas venezolanas sobre posibles oportunidades de inversión.

«Todos los bancos están enviando gente«, asegura el inversor con sede en Australia en una entrevista recogida por la agencia estadounidense de noticias financieras, en la que describe numerosas llamadas y reuniones facilitadas por banqueros y operadores, incluidas empresas canadienses. «Es una fiebre del oro masiva», exclama.

Socio y director de Tribeca Investment Partners, con un valor de 4.000 millones de dólares, obtuvo grandes beneficios el año pasado, en parte gracias a sus apuestas por los metales preciosos y las empresas mineras, Cleary redobla su apuesta: estaría dispuesto a añadir activos venezolanos por valor de hasta el 10% del capital de su fondo si el programa anunciado por Trump tiene éxito y el país se vuelve propicio para la inversión extranjera.

Puede sorprender esta audaz sinceridad del gestor. Sigue habiendo una gran incertidumbre sobre lo que vendrá después de la captura de Maduro. La vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, que ahora se ha convertido en presidenta en funciones, denunció inicialmente la incursión como «bárbara», pero ahora ha adoptado un tono más conciliador y ha pedido a la Administración Trump que coopere con su país. Trump, sin embargo, ha dejado claro que considera que EEUU está al mando. De momento, Washington ha aparcado cualquier posibilidad de transición, elecciones libres o llegada de la oposición al poder.

No todo es sacar petróleo

Las siempre cortantes frases de Trump han dejado claro el luminoso camino para que la inversión extranjera entre en Venezuela: ha dicho que las empresas estadounidenses gastarán miles de millones de dólares para reconstruir la deteriorada infraestructura energética de Venezuela. Sin embargo, como se anticipaba antes, no todo es petróleo. O al menos directamente.

Las oportunidades para los cazadores de gangas van desde la compra de acciones de empresas que cotizan en bolsa y que se beneficiarán del aumento de la producción de recursos, hasta la concesión de créditos privados a empresas locales, según Cleary. Los fondos de bonos ya se han beneficiado de la recuperación de los precios de la deuda venezolana, después de que Trump aumentara la presión sobre el país en los últimos meses.

Otros fondos de cobertura que están buscando oportunidades en el país sudamericano rico en petróleo son Canaima Capital Management, que representa 800 millones de dólares de acreedores venezolanos, y Frontier Road. Celestino Amore, cofundador de Canaima -un fondo que lleva el nombre de un parque nacional de Venezuela y que durante años se ha centrado en los bonos impagados del país-, dijo el lunes en Bloomberg Television que ve posibilidades de que se produzca una reestructuración de la deuda soberana de Venezuela, que asciende a 60.000 millones de dólares, ya este año.

Celestino Amore (Canaima Capital): «La gran apuesta aquí es que Venezuela volverá al sistema financiero occidental»

«La gran apuesta aquí es que Venezuela volverá al sistema financiero occidental«, resume Amore. «Si esto ocurre, se levantarán las sanciones, los bancos de inversión acudirán en masa a Venezuela y habrá una gran reestructuración, no solo de la deuda, sino también de las infraestructuras. Se reconstruirá toda la economía», elucida.

Martin Bercetche, director de inversiones y fundador del fondo de cobertura Frontier Road, centrado en los mercados emergentes, apunta a un «potencial alcista asimétrico» en los bonos soberanos venezolanos, aunque admite que el momento sigue siendo «incierto». Su empresa, que tiene alrededor del 6% de sus activos invertidos en la deuda del país, obtuvo cerca de un 31% de rendimiento el año pasado.

Explicado de un modo algo más preciso, los inversores buscan instrumentos poco negociados que puedan reportarles lucrativos beneficios si Venezuela y su petrolera estatal saldan las facturas impagadas durante años. El clamor por estos créditos se produce en medio del citado repunte de los bonos del país y la esperanza de que lo ocurrido acerque al país a una reestructuración de su deuda, largamente pospuesta tras el impago de 2017. Venezuela también debe dinero a varias grandes empresas tras la nacionalización de activos en 2007.

La deuda más esotérica de Venezuela, que incluye pagarés, cuentas por cobrar y reclamaciones arbitrales, ha suscitado históricamente poco interés entre los inversores, ya que se negocia mucho menos activamente que sus bonos soberanos. Pero la perspectiva de revitalizar la industria petrolera venezolana podría ejercer presión sobre el país para que salde estas deudas pendientes, en particular las reclamaciones presentadas contra la petrolera estatal PDVSA.

Algunas de las reclamaciones más solicitadas son las que ha concedido el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), una organización gestionada por el Banco Mundial que resuelve disputas arbitrales, informa el Financial Times. El predecesor de Maduro, Hugo Chávez, confiscó miles de millones de dólares en activos privados en 2007. La incautación llevó a las grandes petroleras y empresas de servicios energéticos, mineras de oro y otros inversores expropiados a presentar docenas de estas reclamaciones contra Venezuela a lo largo de los años a través de la plataforma del Banco Mundial u otros tratados de inversión.

Una pila de reclamaciones

Algunos inversores estiman que hay aproximadamente 30.000 millones de dólares en reclamaciones repartidas por todo el mundo, muchas de las cuales son por importes inferiores a 500 millones de dólares. Tras años de esfuerzos infructuosos por obtener dinero del Gobierno de Maduro, muchas empresas las vendieron a inversores especializados, incluidos fondos de cobertura. «Hay una enorme cantidad de deuda en disputa e incierta», constata Amore.

Por ejemplo, el grupo energético estadounidense ConocoPhillips tiene la mayor reclamación individual, una sentencia de 8.700 millones de dólares, o más de 10.000 millones con intereses. El año pasado, Venezuela perdió una apelación contra la indemnización por la expropiación de proyectos petroleros. Por otro lado, casi 20.000 millones de dólares en reclamaciones están relacionados con los esfuerzos por cobrar dinero a Citgo, la refinería estadounidense propiedad de PDVSA, como parte de una venta forzosa supervisada por los tribunales estadounidenses para pagar a los acreedores de Venezuela.

En cualquier caso, queda mucha tela que cortar. Aunque tradicionalmente todo lo que diga EEUU está tallado en oro en los mercados financieros, no está claro cuánta protección tendrán los inversores en Venezuela, no solo en términos de recurso legal, sino incluso de control físico sobre los activos, dada la cambiante situación de seguridad del país.

Esa incertidumbre se sumará a los obstáculos a los que se enfrentan los grandes inversores, como los planes de pensiones, los fondos soberanos y los gigantes del capital privado, que podrían acabar sumándose a la fiebre inversora. No obstante, todo eso también podría significar que, para cuando obtengan luz verde para invertir, las grandes ganancias ya no estarán sobre la mesa. «Para cuando las personas que no pueden invertir puedan hacerlo, el tren ya habrá partido«, remacha Cleary. Por eso los cazadores de gangas nunca duermen.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

En la sección: elEconomista Mercados

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