Viviano Vargas, el Maestro Mayor de la talla carabobeña

Hace poco se cumplió
un sentido aniversario
de la muerte de un maestro,
me refiero a don Viviano
(Por esa razón, tuve un encuentro con tres canoaberos de pura cepa Carmen Nunnez, artesana y nieta de don Viviano, Diviana Vargas, bisnieta de don Viviano, y Jose Luis Romero “Chany,” artesano y cronista de Canoabo…a todos ellos mi agradecimiento por sus aportes)
Así que en esa conversa
recogí algunos datos,
para poder escribir
mi cuento sobre Viviano
Don Viviano Vargas era
un tallista de los buenos,
muy ingenuo en ese arte,
pero realmente muy bueno
Había nacido Viviano,
en el pueblo de Canoabo,
una aldea fenomenal
y totalmente encantado
(Canoabo o Canobo, para muchos es una voz arahuaca que significa; Aldea rodeada de agua duce… otra versión dice que es el nombre de un cacique indígena.
Canoabo, tiene como fecha de fundación el 19 de marzo (día de San José) de 1771, por el padre Andrez Páez de Vargas, y fue visitada por el obispo Mariano Martí hacia el año de 1781, quien lo lleva en sus registros como San
Joseh de Canoavo. Pero antes de su fundación formal, se comenta que Canoabo era un cumbe de cimarrones
Para un dos de diciembre
de mil nueve diecisiete.
en el sector Canoabito,
la luz de Viviano enciende
Allí crece vivianito
entre labores del campo,
su infancia es muy humilde,
pero es todo un buen muchacho
Y quizás cuando muchacho
se escapa en «grupitos»
a darse una zambullida
en el río Canoabito
En una hacienda de café
desempeña sus labores,
va y atiende su conuco,
mientras sueña con albores
Ya con más, de los diez años,
con la madera se encuentra
y allí nace una fusión,
que en el tiempo se hizo eterna
(Resulta que un tío, de nombre Pedro Vargas, se lo lleva a trabajar con él, en la elaboración de muebles e instrumentos musicales)
Es allí que vivianito
hace sus primeras tallas,
unos pájaros y burritos,
su talento aún no estalla
Allá en los años cincuenta
con juguetes de madera,
hace otra pasantía,
pero el conuco lo espera
(Esos juguetes que hacía, unos eran para sus hijos, otros para la venta, pero la necesidad en su hogar era muy ruda, ya que tenía que alimentar 9 hijos)
Sería con Susana Flores,
que Viviano se casó,
con quien tienen nueve hijos
¡La tarea, les rindió!
Así que Viviano debe ocuparse en tareas que le permitan conseguir para el sustento de sus hijos; trabajaba en los conucos; sus siembras se centraban en ñame, yuca, arroz y plátanos, fabricando sillas de madera, juguetes… Se
dice que llegó a fabricar urnas, además fue curandero, yerbatero, capataz de fincas, músico y parrandero.
Es por los años setenta cuando tiene una visión “se cuenta que Viviano estaba trabajando en su conuco y allí se le apareció un ángel o una virgen, y le dijo; tú ya no seguirás trabajando en el campo, busca otra cosa que hacer… con la madera por ejemplo”
Es allí que Vivianito,
vuelve a tomar la madera
y es con su yerno Juan Bañez,
que inicia una nueva era
(Juan Bañez, también fue un tallista de la zona de Canoabito)
Desde entonces don Viviano
fue labrando su destino,
“el artista mago” lo apodan,
por sus formas y su estilo
Son los trípticos su sello,
colorido y sencillez,
simples trozos de madera
se llenan de candidez
Siempre repetía “Para la talla hay que tener mucha paciencia y sobre todo mucho amor”
No pasaría mucho tiempo
cuando se empieza a escuchar,
el nombre; Viviano Vargas,
¡el que talla, celestial!
Se dice que la primera vez que sus piezas se exponen fuera de Canoabo fue en el año 1983, en la ciudad de Valencia. Luego en el 1984 es invitado a la primera muestra de arte popular, organizado por la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo en la Galería Braulio Salazar.
Algunas otras exposiciones donde participó el maestro Viviano Vargas
1985 muestra en el Salón Ejecutivo del Club La Playa de Pequiven (Morón, Edo. Carabobo)
1986 tallas de Bolívar en la UPEL de Caracas.
En 1988 expone en la Galería de Arte Gala de Valencia (Edo. Carabobo).
1990 II Bienal Salvador Valero.
1990 x Salón Nacional de Arte Popular de Fundarte (MACCSI) recibió el Premio MACCSI.
En 1990 el Museo de Petare incluyó sus trípticos en la muestra «Santos de botella: de lo colonial a lo contemporáneo».
1991 la Galería de Arte Luis Guevara Moreno (Valencia, Edo. Carabobo) realizó una muestra homenaje con artistas de la región.
En 1994 el Museo de Petare realizó una muestra antológica en la que se exhibieron 32 tallas realizadas todas en madera policromada.
1995 V Feria Nacional de Artesanía, Barcelona estado Anzoátegui.
1997 Salón Nacional de Artesanía Pampatar estado Nueva Esparta.
Metro de Caracas s/f
Teatro Teresa Carreño s/f
Por supuesto estuvo presente en otras tantas exposiciones;
En la Casa de la Cultura de Canoabo
Ateneo de Bejuma
Casa de la Cultura de Montalbán
Ateneo del Municipio Miranda… la de Carabobo
y otras tantas exposiciones en el estado Carabobo.
Canoabito se convierte
en referencia cultural,
también es sitio obligado
al que hay que visitar
Y el nombre de Viviano
“una palabra mayor,”
es el mejor artesano
de todita la región
Algunas curiosidades sobre Viviano Vargas
En cuanto a su fecha de nacimiento existen varias versiones -Según su partida de nacimiento, Viviano nació un 21 de diciembre de 1908.
su cédula dice que nació el 02 de abril de 1917 pero su familia asume que nació el 02 de diciembre de 1908.
Lo primero que talló Viviano, fueron unos loritos a finales de los años veinte del siglo XX.
La mayor parte de su vida se la paso trabajando la tierra. “tumbando conucos” como él mismo decía. Aunque de muchacho hizo algunas tallas, se dedicó realmente a ese oficio pasado ya los 40 años.
Cuenta el mismo Viviano, que una vez, estando en el conuco, se le apareció una virgen y le dijo que ya no trabajará más la tierra, que buscara otra cosa que hacer… la madera por ejemplo… Fue allí que tomó el oficio de artesano en serio y para siempre.
La idea de los trípticos en madera fue muy suya. La madera que generalmente tallaba era la majagua, el cedro, algunas veces el samán y el aguacate.
Según de su propia voz; le gustaba trabajar con Formón, cuchillo, machete y martillos de madera, para sus tallas. Decía que San José y San Antonio, eran sus devotos porque siempre lo asistían mientras trabajaba.
Era devoto de la Virgen del Carmen. También era devoto de San Juan Bautista, a quien le hacía rezos y
parrandas. También como él mismo lo decía, lo «tamboreaba, cuatreaba y le cantaba versos sanjuaneros».
Don Viviano Vargas era devoto de la Santísima Cruz de Mayo y le hacía rezos y tonos de velorio. Asimismo, a San Marcos de León, le decía oraciones en ocasiones especiales.
Igualmente, comentaba que sabía una oración a San Pablo que le permitía andar por el monte sin preocuparse por las culebras. Le tenía mucha fe a José Gregorio Hernández de quien comenta que le hizo varios milagros.
Se refería a sus tallas como “Muñecos”. La obra de Viviano se da a conocer a partir de un libro de fotografías de
Mariano Díaz, quien fue un diseñador gráfico y fotógrafo venezolano-chileno.
Le gustaba tocar arpa y junto con unos familiares tenía un grupo de arpa, cuatro y maracas con los que solía animar fiestas por todo Canoabo. (El grupo en un principio quiso llamarlo “Los Vivianeros” pero para evitar
malos entendidos lo terminaron llamando “El Conjunto de los Vargas.”
Vale hacer mención que en algún momento de su trabajo llegó a tallar algunas lajas de piedra.
Los padres de Viviano, fueron Juan Ortega, pero nunca fue reconocido por él, así que solo tuvo el apellido de su madre, Valentina Vargas). Tiene una descendencia de más de 100 nietos y otra buena tanda incontable de bisnietos y tataranietos
El encuentro de artesanos denominado “Los Hijos del Sol” organizado por la Secretaría de Cultura del gobierno de Carabobo en los años noventa, tenía en su logo, piezas de Viviano Vargas.
Hoy muchos de sus descendientes, tanto de Canoabito como de Guineo, siguen con su tarea de descubrir el arte que se encuentra escondido entre los trozos de madera: Nietos Viviano Vargas Jr. José Rafel Vargas, Manuel Vargas, Juan Bañez Vargas Jr. Bisnietos: Carmen Núñez, Miguel Vargas, Hercy Aular.
En el sector canoabito, lugar de su nacimiento hay una escuela que, con mucho orgullo, lleva el nombre de Viviano Vargas. En la población de Bejuma a nivel de la autopista Panamericana existe un centro artesanal con el nombre de Viviano Vargas.
Una de las frases que más decía Don Viviano era: “La tierra nos cría, nos enseña y nos cuida”
Hasta aquí mis cuentiamigos
esta sencilla semblanza
sobre don Viviano Vargas
un artesano de gracia
Don Viviano se marchó
de este mundo para siempre
contento de haber cumplido
su tarea excelentemente
Viviano Vargas murió de problemas respiratorios en una clínica privada de la ciudad de Bejuma el 20 de enero de 1994, a la edad de 94 años. Sus restos reposan en el cementerio “El fin de nuestra Jornada” en la población de Canoabo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
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