En el Antiguo Egipto los perros estuvieron asociados a lo divino. ¿Qué ocurre hoy con los baladi? | National Geographic

Hoy en día, sin embargo, hay pocas consecuencias para las personas que envenenan o matan a los perros baladi.
El código penal egipcio no permite el asesinato injustificado ni el envenenamiento de ningún animal doméstico, incluidos los baladi. Los infractores pueden ser condenados a hasta seis meses de prisión o a una multa de hasta 200 libras egipcias, lo que equivale aproximadamente a 4 dólares.
La Autoridad General de Servicios Veterinarios de Egipto, afiliada al Ministerio de Agricultura, es responsable de controlar las poblaciones de perros callejeros y regularmente pone veneno en la comida que consumen los baladi callejeros. Esta práctica ha suscitado la oposición de muchos grupos de defensa de los animales, como la Sociedad Egipcia para la Misericordia hacia los Animales (ESMA) y la Fundación para la Protección de los Animales. Según Gamal, de My New Life Rescue, la muerte por envenenamiento no solo es una forma cruel de morir, sino que también puede dañar a otros animales o personas de la ciudad.
La autoridad veterinaria no respondió a las solicitudes de comentarios de National Geographic.
«El envenenamiento es una de las cosas más dolorosas e inhumanas por las que tienen que pasar estos perros«, sostiene Nada Sherif, veterinaria de la clínica Pet Wellness Clinic de Alejandría, Egipto.
«Las posibilidades de tratar y salvar a los perros envenenados son extremadamente bajas».
En 2021, una coalición de grupos y activistas defensores de los derechos de los animales presentó una demanda para poner fin al envenenamiento. Sin embargo, según el sitio web privado de noticias egipcio Elmasry Elyoum, el tribunal administrativo de Egipto desestimó la demanda.
En respuesta a la indignación pública, algunas agencias gubernamentales han adoptado lentamente la estrategia de atrapar, esterilizar y devolver como estrategia para reducir el número de perros baladi, aunque los servicios veterinarios no han dicho si también utilizan esta práctica.
«Deberíamos atrapar, esterilizar y devolver al 80 % de la población de baladi, mientras que el 20 % restante debería vacunarse y dejarse reproducir para controlar la población sin erradicarlos», señala Gamal.
«Sin embargo, la estrategia de atrapar, esterilizar y devolver debería ser sistemática«, agrega, ya que, en la actualidad, no se practica lo suficiente como para tener un impacto.
Gamal busca patrocinadores, a menudo reclutados a través de Instagram, para cubrir los gastos mensuales de los animales, así como los costes de funcionamiento del centro de rescate. Patrocinar a un perro cuesta entre 1500 y 2000 libras egipcias, es decir, entre 30 y 40 dólares al mes. Actualmente, 20 de sus 74 perros tienen patrocinadores, todos ellos egipcios.
Aunque todavía no ha dado en adopción ningún baladi a propietarios responsables, los patrocinadores están aumentando.
«Últimamente, nuestra cultura ha cambiado y cada vez más gente adopta perros baladi. Hay más conciencia sobre sus rasgos positivos», celebra.
Algunos egipcios también adoptan perros que encuentran en sus barrios.
Omar Hamaki, residente en El Cairo, acogió a una perra baladi llamada Diva, a la que primero alimentó cuando era una perra callejera. «Me dio todo el amor y la atención que jamás hubiera imaginado», dice Hamaki.
Mina Medhat, que adoptó a Shiva cuando era un cachorro en 2021, dice que el perro es una parte fundamental de la familia. «Shiva trata a cada miembro de nuestra familia de una manera diferente, pero es una manera que se adapta a cada uno de nosotros», dice.
Medhat también destaca que adoptar perros baladi no es para todo el mundo, ya que algunos animales aún muestran signos de trauma, como ansiedad en presencia de personas.
Por otro lado, Hossam Hosny, orgulloso padre de Leil, un perro baladi, ha notado diferencias entre Leil y un golden retriever que adoptó, especialmente en la capacidad de Leil para mantener la calma en situaciones estresantes. «Los baladi son más inteligentes debido a su experiencia en las calles», considera.
Aunque los perros baladi tienen un largo camino por recorrer para alcanzar el estatus que tenían los canes egipcios hace tantos siglos, su creciente popularidad podría devolverlos algún día al pedestal.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.nationalgeographicla.com
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