Ir al contenido
Economía y Finanzas

el colapso en la ruta de la energía puede parar el corazón de la industria de los chips y frenar la revolución de la IA

📅 🕐 26 Mar 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 8 min de lectura
el colapso en la ruta de la energía puede parar el corazón de la industria de los chips y frenar la revolución de la IA
Compartir:

La mejor fotografía económica de la guerra en Oriente Medio son los grandes buques cargados de petróleo y gas natural navegando en círculos a las puertas del Estrecho de Ormuz temiendo ser alcanzados por fuego iraní. Esa estampa es la que ha tensionado los mercados energéticos y la que, junto a los ataques a infraestructura energética, lo está haciendo zozobrar todo y amenaza con arrastrar a varias industrias consigo. Además de a los carburantes y al daño a la economía en general, en los análisis de los expertos se ha hablado mucho de cómo afecta esto a los fertilizantes y el posterior efecto inflacionario que esto puede tener en los alimentos a escala global. Sin embargo, no se está haciendo tanto hincapié en cómo esta perturbación puede hacer mucho daño a la industria que está llamada a revolucionar el mundo. Como expresan de forma muy visual los analistas de Oxford Economics, el suministro energético es el talón de Aquiles de los chips, la viga maestra de la inteligencia artificial. En medio de estas preocupaciones, un nombre propio sobresale entre los demás: Taiwán, baluarte de la industria.

El final de este hilo está en unos países asiáticos muy prolíficos en la producción de semiconductores y los más expuestos a los problemas de suministro energético en Oriente Medio. «La guerra entre EEUU e Irán ha sacudido los mercados del petróleo y el gas, y ahora podría estar gestándose una crisis en el sector de los chips. Los mayores riesgos a corto plazo son el aumento de los costes de los insumos, la prolongación de los plazos de entrega y el agravamiento de los cuellos de botella en las cadenas de suministro de la IA», introduce en un informe para clientes al que ha tenido acceso elEconomista.es Andreas Rees, economista jefe para Alemania de UniCredit Research.

La industria de los semiconductores parece estar muy alejada de los acontecimientos que se están desarrollando en el Golfo, pero podría ser uno de los sectores más expuestos a la guerra entre EEUU e Irán, advierte Rees. Tal y como explica el analista, la industria mundial de los semiconductores depende de un sistema estrechamente interconectado de energía, gases especiales, logística y centros de producción altamente concentrados, especialmente la citada Taiwán y Corea del Sur.

«Las ondas de shock procedentes de Oriente Medio están repercutiendo en el sector de los semiconductores y podrían convertirse, por extensión, en una cuestión relacionada con la IA. En un mundo en el que el auge de la inteligencia artificial ya está llevando al límite partes críticas de la cadena de suministro de chips, incluso una crisis geopolítica lejana podría tener graves consecuencias», profundiza.

Desde Oxford Economics, su economista jefe para Asia, Louise Loo, ofrece coordenadas similares. La guerra en Oriente Medio y la interrupción de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de Qatar han reducido en la práctica aproximadamente el 20% del suministro mundial de la materia prima, lo que ha centrado la atención en la vulnerabilidad del ciclo tecnológico de alta intensidad energética del norte de Asia. «El riesgo no se limita solo a los hidrocarburos. El azufre, un subproducto del refinado actualmente afectado por las interrupciones en las refinerías del Golfo, también es esencial en la extracción de cobre y cobalto, ambos insumos clave para las cadenas de suministro de semiconductores y electrificación», precisa Loo en una nota para clientes a la que también ha podido acceder este medio.

Dado que los acontecimientos en Oriente Medio aún están en curso, es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas sobre el impacto final en los semiconductores y la IA. Los datos de marzo son «retrospectivos», ya que probablemente la mayoría de los pedidos de semiconductores se realizaron y se tramitaron antes del estallido de la guerra entre EEUU e Irán, admite Rees.

«Las exportaciones surcoreanas son uno de los pocos indicadores macroeconómicos concretos disponibles en una fase temprana, tanto en términos agregados como por categoría de producto. Como muestran los gráficos, el auge (mundial) de los semiconductores siguió en pleno apogeo durante los primeros 20 días de marzo. Las exportaciones de chips de Corea del Sur se dispararon hasta alcanzar casi 19.000 millones de dólares, un nuevo récord, y superaron en más de un 20% el nivel de febrero», señala.

De cara al futuro, el sector de los semiconductores, especialmente en el sudeste asiático, podría verse afectado por dos razones principales, continúa el analista de UniCredit: en primer lugar, como se ha explicado, la producción de chips consume una gran cantidad de energía, y antes de que estallara la guerra, gran parte del petróleo y el gas procedía de Oriente Medio. En segundo lugar, la industria de los semiconductores depende del suministro ininterrumpido de gases industriales y productos químicos. El impacto más evidente en los insumos específicos de los semiconductores se está dando en el helio, un subproducto del procesamiento del gas natural de Qatar, que es difícil de sustituir, constata el informe del servicio de estudios del banco italiano.

En las próximas semanas, el resultado más probable será un aumento de los precios y plazos de entrega más largos, más que un colapso en la producción de chips, ya que la industria de los semiconductores cuenta con algunas existencias y reservas, barrunta el experto. Pero cuanto más se prolongue la guerra, mayor será el riesgo de interrupciones repentinas que podrían provocar pérdidas de producción desproporcionadamente grandes, advierte.

La industria de la IA está especialmente expuesta, ya que la producción de chips de IA depende de cadenas de suministro ya de por sí ajustadas, especialmente en Taiwán y Corea del Sur. Taiwán es fundamental para la producción de los chips lógicos más avanzados, el ‘cerebro’ de los sistemas de IA, mientras que Corea del Sur es esencial para la HBM (memoria de gran ancho de banda), la memoria ultrarrápida que los chips de IA necesitan para funcionar a máxima velocidad», concluye.

Al igual que su colega de UniCredit, Loo señala directamente a Taiwán y Corea del Sur como centros neurálgicos de la producción de semiconductores punteros, además de a Japón, que suministra una gran proporción de los materiales de precisión y los equipos de fabricación utilizados por las principales fundiciones. Las tres economías dependen en gran medida de las importaciones de energía por vía marítima. Sin embargo, la estructura energética de Taiwán la hace estructuralmente más vulnerable que sus pares regionales, incide Loo sobre el país famoso por la producción de chips con su gigante TSMC como mayor estandarte.

La principal vulnerabilidad de Taiwán reside en la generación de electricidad. Taiwán depende en gran medida del GNL para la generación de energía, especialmente tras el cierre de la central nuclear de Maanshan el año pasado, que eliminó un estabilizador crítico de la red eléctrica. Su capacidad de almacenamiento de GNL es mínima, de entre 10 y 14 días, una cifra muy inferior a las estimaciones de terceros, que sitúan la capacidad de Japón en tres semanas y la de Corea del Sur entre 30 y 60 días.

Mientras tanto, la industria de semiconductores de Taiwán es cada vez más intensiva en energía. La producción de chips lógicos de 3 y 5 nanómetros -la punta de lanza de los semiconductores ahora mismo- exige un suministro eléctrico enorme y excepcionalmente estable. «Estimamos que la fabricación relacionada con la IA ya representa más del 20% de la electricidad total generada por Taiwan Power Company (Taipower)», subraya Loo.

En teoría, Taiwán podría diversificar sus fuentes de suministro hacia proveedores alternativos, pero en la práctica las limitaciones son significativas, admite la analista: «Australia ya representa aproximadamente un tercio de las importaciones de GNL de Taiwán, junto con Qatar. Gran parte de la producción australiana está sujeta a contratos a largo plazo con Japón, Corea del Sur y China, lo que limita su capacidad para redirigir los volúmenes rápidamente».

Los cargamentos procedentes de la cuenca atlántica, generalmente destinados a los mercados de Europa o América, podrían desviarse, pero a costa de rutas marítimas más largas y mayores costes de flete, indica también. Las autoridades de Taipéi planean aumentar las importaciones desde EEUU y participar en la financiación de proyectos de infraestructura de GNL estadounidenses, como el desarrollo de GNL en Alaska, pero esto tampoco será la panacea. «Si bien esto proporcionará una cobertura geográfica crucial a medio plazo, los responsables políticos deberán lidiar con la difícil situación económica del mercado spot a corto plazo», remata Loo.

WhatsAppFacebookTwitterLinkedinBeloudBluesky

Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

En la sección: elEconomista tecnologia

🔂 ¿Te gustó la noticia? Compártela:
Compartir:
🔗 Fuente original: eleconomista.es ·

También te puede interesar

¡Copiado al portapapeles!

Mi resumen de noticias

WhatsApp