Un estudio paleoparasitológico de las letrinas y momias coreanas revela por qué más del 80% de la población estaba infectada por parásitos

El equipo de arqueólogos apenas había comenzado a excavar cuando, bajo las paletas, apareció algo inesperado. Se trataba de una estructura oscura y húmeda, cargada de sedimentos orgánicos, un auténtico tesoro para la arqueología. Aquel depósito de residuos correspondía a una antigua letrina y ofrecía un acceso directo a la vida en el pasado.
Mientras tanto, en otro lugar, los investigadores abrían el abdomen de una momia de la dinastía Joseon. En su interior, preservados durante siglos, se encontraban una serie de restos microscópicos que, como una caja fuerte, guardaban datos preciosos sobre la salud, la dieta y las condiciones de vida del difunto.
Estos dos contextos distintos, pero unidos por un mismo objetivo científico, ilustran el alcance de la paleoparasitología. El estudio de los huevos de parásitos presentes en las letrinas y en los cuerpos momificados ha permitido reconstruir, con una precisión sorprendente, la historia sanitaria de la Corea premoderna. Un reciente estudio publicado en 2026 en la revista Parasitology ofrece una perspectiva inédita sobre la relación entre sociedad, medio ambiente y enfermedad en el Extremo Oriente.

El objetivo principal de la paleoparasitología es analizar restos biológicos antiguos (sobre todo huevos de parásitos) para reconstruir los patrones patológicos del pasado.
La paleoparasitología: una disciplina entre ciencia y arqueología
La disciplina de la paleoparasitología se sitúa en la intersección entre la arqueología, la antropología y la medicina. Su objetivo principal se centra en analizar restos biológicos antiguos (sobre todo huevos de parásitos) para reconstruir los patrones patológicos del pasado. Su aplicación para el estudio de una gran diversidad de periodos y contextos históricos, desde la Roma imperial hasta el medievo nordeuropeo, lleva años dando sus frutos.
En las últimas décadas, esta disciplina ha experimentado un notable desarrollo gracias a la aplicación de las nuevas técnicas biomédicas. Hoy es posible identificar especies parasitarias con gran precisión, así como estimar las tasas de infección históricas, algo impensable hace solo unas décadas.
En Asia oriental, y en especial en Corea del Sur, la paleoparasitología presenta características específicas. La abundancia de momias bien conservadas, así como la identificación de letrinas en distintos contextos arqueológicos, han permitido desarrollar un enfoque dual: el estudio de individuos concretos, por un lado, y el análisis ambiental de su entorno, por otro.

El estudio de los huevos de parásitos presentes en las letrinas y en los cuerpos momificados ha permitido reconstruir, con una precisión sorprendente, la historia sanitaria de la Corea premoderna.
Momias de la dinastía Joseon: una radiografía de la enfermedad
Las momias de la dinastía Joseon (1392–1910) constituyen una fuente extraordinaria de información. Gracias a la preservación de sus contenidos intestinales, los investigadores han podido identificar directamente los parásitos que infectaron a estas personas en vida.
Los resultados son contundentes. Las tasas de infección por helmintos (gusanos) fueron extremadamente elevadas. Los científicos han verificado proporciones del 83,3% en el caso de Trichuris trichiura, responsable de la tricuriosis, y del 58,3% para el Ascaris lumbricoides, causante de la ascariosis.
Estos datos muestran una notable continuidad histórica. Las cifras son comparables a las registradas en Corea en el siglo XX antes de que se llevara a cabo la modernización sanitaria del país. Esto indica que, durante siglos, la población tuvo que convivir con una elevada carga parasitaria.
Por otro lado, el estudio también ha identificado la presencia de parásitos transmitidos a través de los alimentos, como el Clonorchis sinensis y el Paragonimus westermani. Es probable que su presencia en los cuerpos derivase de determinadas prácticas alimentarias, como el consumo de pescado crudo.

Los científicos han verificado proporciones del 83,3% en el caso de Trichuris trichiura, responsable de la tricuriosis, y del 58,3% para el Ascaris lumbricoides, causante de la ascariosis, en las momias Joseon.
Letrinas, los archivos invisibles de la vida cotidiana
Las letrinas presentes en los yacimientos arqueológicos han demostrado ser una fuente igualmente valiosa. Estas estructuras, a menudo ignoradas en el pasado, contienen sedimentos ricos en materia orgánica que suelen conservar los huevos de parásitos. El análisis de estas letrinas ha permitido reconstruir las condiciones sanitarias de comunidades enteras. En ciudades como la antigua Hanseong (la actual Seúl), los estudios han revelado una intensa contaminación del suelo con huevos de parásitos.
Esta situación se explica por varios factores. Uno de los más relevantes fue el uso generalizado de excrementos humanos como fertilizante agrícola. Este sistema, eficiente desde el punto de vista económico, favorecía, sin embargo, la transmisión continua de parásitos. A ello se sumaban problemas vinculados a las infraestructuras urbanas, como las inundaciones frecuentes, que dispersaban los residuos fecales por la ciudad. Todo ello creó un entorno altamente propicio para que se propagaran las infecciones.
El uso generalizado de excrementos humanos como fertilizante agrícola, aunque eficiente desde el punto de vista económico, favoreció la transmisión continua de parásitos.
Evolución de las letrinas: tecnología, sociedad y salud
El estudio de las letrinas también ha permitido reconstruir la evolución de las infraestructuras sanitarias en Corea desde la prehistoria hasta el presente. Durante el Neolítico, por ejemplo, los desechos se depositaban en espacios abiertos, como los concheros. Con el desarrollo de las sociedades agrícolas más complejas, sobre todo a partir de la Edad del Bronce, los niveles de infección aumentaron. La sedentarización y el crecimiento demográfico crearon las condiciones ideales para que proliferaran parásitos.
Fue en el periodo de los Tres Reinos (siglos IV-VII d. C.) cuando aparecieron las primeras letrinas bien estructuradas. En algunos casos, como el complejo palaciego de Wanggung-ri, se documentan instalaciones sofisticadas con sistemas de drenaje. Durante la dinastía Joseon, el diseño de las letrinas alcanzó un alto nivel técnico en los contextos de élite. Algunas combinaban fosas sépticas con sistemas de evacuación de agua.

Con el desarrollo de las sociedades agrícolas, los niveles de infección aumentaron. La sedentarización y el crecimiento demográfico crearon las condiciones ideales para que proliferaran parásitos.
Los parásitos como testigos de la historia
El estudio conjunto de las momias y las letrinas de Corea del Sur ha permitido reconstruir un panorama sorprendentemente detallado de la vida premoderna. Los parásitos se han convertido en indicadores clave para reconstruir las prácticas culturales, la economía y las condiciones ambientales a lo largo de los siglos.
A través de ellos, los investigadores han logrado rastrear la transición desde las sociedades móviles con baja carga parasitaria hasta las comunidades agrícolas densas, mucho más proclives a las infecciones. En última instancia, la paleoparasitología logra reconstruir las condiciones ambientales y materiales de nuestros antepasados.
Referencias
- Hong, J. H. et al. 2026. «Paleoparasitology of historical toilets and mummies in South Korea: trends and perspectives». Parasitology. DOI: 10.1017/S0031182026101760
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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