Comer bien sin renunciar al placer es posible. Marta Verona, nutricionista, chef y ganadora de Masterchef 6, nos cuenta cómo

Nutricionista, chef y una de las divulgadoras más influyentes en bienestar en redes sociales –donde reúne a más de 600.000 seguidores–, Marta Verona ha convertido su cocina y su pantalla en un mismo escenario: el de la divulgación nutricional cercana, clara y sin dramatismos. Desde ahí desmonta mitos, traduce la ciencia a un lenguaje cotidiano y propone recetas saludables, sencillas y apetecibles para quienes quieren mejorar su relación con la comida sin caer en la culpa ni en la rigidez.
Porque, como ella misma defiende, todo empieza en un lugar que conoce bien: el contenido que consumimos cada día. Frente al ruido, los extremos y las modas pasajeras, su mensaje es sereno y coherente.
Su propuesta parte de una idea tan simple como transformadora: sustituir el “debería comer mejor” por un más honesto y sostenible “me apetece cuidarme”. Un cambio de mirada que invita a entender la salud desde el disfrute y no desde la imposición; desde el gusto y no desde la restricción. Ahora da un paso más con su proyecto más personal hasta la fecha, De Gusto Club: un espacio digital concebido como comunidad y punto de encuentro donde aprender a comer rico y saludable, y donde el placer vuelve a ocupar el centro de la mesa.
Desde ¡Hola! Cocina hemos tenido la oportunidad de charlar con ella sobre esta filosofía que reivindica el placer como parte esencial del bienestar y sobre los detalles de este nuevo proyecto que aspira a transformar nuestra manera de sentarnos a la mesa.
¿Cuál es el error más común que cometemos cuando intentamos “empezar a cuidarnos”?
La impaciencia. Queremos todo “aquí y ahora” y, para aprender a cuidarnos, tenemos que integrar que hay que hacer cambios en nuestra rutina. Tenemos que dar margen a nuestro cerebro para conseguir crear hábitos. Para asociar salud con placer. Nuestro cerebro es cortoplacista. Le gusta el placer rápido. Y la salud requiere entrenamiento y tiempo. Por eso, la clave está en ir incorporando nuevos hábitos poco a poco. Una semana uno, la siguiente otro… Para que nuestro cerebro asocie salud con cuidado, y no con restricción y frustración.
En un contexto donde lo saludable muchas veces se asocia, precisamente, a la restricción, ¿cómo se construye una relación sana con la comida desde el disfrute y no desde la culpa?
Entendiendo el placer que nos suscitan ciertos alimentos y tratando de no luchar contra nuestras emociones. Quitando el foco en “qué puedo comer y qué no”, “qué calorías tiene esto o lo otro” y poniéndolo en aprender. Somos marionetas guiadas por dos hilos invisibles: el cortisol y la dopamina. Es importante saber lo que nos aportan los alimentos y cómo cocinarlos mejor para cambiar nuestra relación con la comida y transformar el cortisol (la hormona del estrés) en dopamina (la hormona del placer). Nos castigamos porque no somos capaces de sostener hábitos saludables a largo plazo, pero no se trata de capacidad, se trata de comprendernos. Cuando nos dejamos de enredar en pensamientos limitantes (“no puedo”, “otra vez que tiro la toalla”…) y empezamos a buscar el placer en lo que nos sienta bien, la salud deja de ser una lucha constante. Entender al cerebro es clave: no estamos diseñados para sostener sacrificio constante, estamos diseñados para buscar placer, curiosidad y seguridad. No hacemos lo que es “bueno” para nosotros, hacemos lo que el cerebro quiere repetir, lo que nos pide la dopamina. Lo que funciona es convertir los hábitos que son buenos para nosotros en experiencias agradables, y así crear un hábito sostenible en el tiempo.
En las redes compartes recetas fáciles basadas en tu experiencia como nutricionista con un punto de comedia. ¿Cómo crees que las redes sociales influyen en cómo comemos?
Las redes sociales son, en cierto modo, una trampa. Un entorno a veces hostil donde la hiperproductividad y las vidas aparentemente idílicas pueden generar mucha frustración sobre lo que realmente significa llevar una vida sana. Influyen en lo que comemos más de lo que imaginamos. Como me gusta decir: dime a quién sigues y te diré qué comes. Y no solo qué comes, también cómo comes y qué relación tienes con la comida y contigo mismo. En redes vemos platos llenos de verde, vidas estéticas en decorados perfectos, titulares descontextualizados y polarizados pensados para parar el scroll y contentar al algoritmo. Llega un momento en que uno ya no sabe ni por dónde empezar. Y esto desemboca en que nos frustremos y tiremos la toalla a la primera de cambio.
Muchas personas quieren cuidarse, pero no saben por dónde empezar. Desde tu experiencia, ¿cuáles son tres claves prácticas para construir una rutina saludable que sea realista y sostenible en el tiempo?
Para mí, las claves coinciden con los tres pilares de DeGusto Club, mi nuevo proyecto: aprender, disfrutar y compartir. Aprender, porque cuando entendemos los alimentos, cómo funcionan en nuestro organismo, cuál es el lenguaje del cerebro y nuestras emociones. O algo tan sencillo como cómo organizar tu cocina, llenar tu plato o hacer la lista de la compra; dejas de frustrarte intentando seguir las modas. El conocimiento es libertad y no hay nada que nos haga ganar más autoestima que confiar en nuestra intuición a la hora de cuidarnos. Disfrutar porque, si cuidarnos se vive como exigencia constante, nuestro cerebro nos saboteará. En cambio, cuando descubres el placer de cocinar, de utilizar la cocina como rincón de recreo, de salir a moverte como momento de ocio, el hábito se vuelve placentero y natural. Y compartir, porque la salud no debería ser un camino solitario. Somos seres gregarios; compartir mesa y conversaciones cocinando hace que todo sea más motivador.
Su proyecto más personal: una escuela y comunidad online donde compartir el gusto por cuidarse.
Y para eso precisamente has creado tu nuevo proyecto digital. ¿Qué necesidad detectaste para crear DeGusto Club ahora?
La gente quiere cuidarse, pero lo ve como una obligación solitaria y complicada. Hay demasiada información contradictoria en redes sociales, a la vez que cuidarse se ha vuelto algo rígido, aburrido o, incluso, culpabilizante. DeGusto Club es un espacio online donde aprendemos a cuidarnos con gusto, acompañados de una comunidad que nos motiva. Un club donde transformamos el “debería cuidarme más” en “me apetece vivir así”. En DeGusto Club resolvemos esas inquietudes uniendo la salud y el disfrute, convirtiendo la salud en algo que apetece vivir a través de dos vías: conocimiento y comunidad. Conocimiento porque enseñamos herramientas sencillas y aplicables sobre nutrición, cocina y bienestar, sin las prisas de las redes sociales, a través de clases en directo. Y comunidad, porque compartimos nuestras experiencias con otras personas que están en el mismo camino de transformar la salud en ocio.
¿A quién va dirigido DeGusto Club?
DeGusto Club es para personas que quieren cuidarse sin obsesiones, que disfrutan comiendo, quieren aprender a cocinar mejor y valoran por igual la salud y la vida social. Es para aquellos que quieren cuidarse con naturalidad y aprender a degustar las pequeñas cosas. O que ya tienen cierta inquietud por cuidarse, pero quieren hacerlo mejor disfrutando del proceso. Queremos convertir el cuidado personal en un plan que apetezca vivir. Conectamos a personas reales que quieren cuidarse, con agendas y vidas normales, y les ofrecemos las herramientas y conocimientos prácticos para hacerlo con libertad y con gusto. Nos encontramos en Discord, donde compartimos dudas, avances y motivación. Y lo reforzamos en nuestros encuentros semanales por Zoom, donde aprendemos nuevas herramientas y celebramos los pequeños logros del día a día.
“Degustar” y “de gusto” son dos conceptos ligados al placer alrededor de la mesa. ¿Qué significado tiene para ti esa doble lectura? ¿Es una forma de reivindicar que cuidarse puede ser placentero?
Degustar implica detenerse, saborear lo cotidiano, prestar atención. Hacer algo porque te viene “de gusto” es sinónimo de que te apetece, es hacer algo que realmente nace de dentro. Esa es la filosofía de DeGusto Club: aprender a cuidarnos sin vivirlo como una obligación, sino como algo que debe ser placentero para poder tener adherencia a largo plazo a un estilo de vida saludable. Y, precisamente para eso nace nuestro club: con el objetivo de reconciliar el placer con la salud. Es más, a mí me gusta decir que “si no está rico, no es sano”. De nada sirve saber que la espirulina sea sanísima si no nos resulta rica, porque entonces no podremos incorporarla en nuestra dieta a largo plazo.
¿Qué pueden aprender los miembros de De Gusto Club que no encontrarán en otras escuelas digitales?
La importancia del entorno para hacer la salud sostenible en el tiempo. Si te rodeas de cuatro personas que leen, tú serás la cuarta. Si te rodeas de cuatro personas que se cuidan con gusto y sin culpa, tú serás la cuarta. DeGusto Club no es solo una escuela online de nutrición y cocina. No es un lugar donde vives la salud y los retos que conlleva en solitario. Es un club donde las personas encuentran un espacio donde aprender, pero, sobre todo, donde compartirlo con personas que tienen inquietudes parecidas. En Degusto Club no solo aprendes nutrición, la sostienes en el tiempo porque compartes motivación, ideas y retos en comunidad.
¿Cómo imaginas la evolución de De Gusto Club en los próximos años?
Me encantaría que DeGusto Club fuera un espacio de referencia para personas que quieren cuidarse sin culpa. Un refugio, un lugar seguro donde entrar y disfrutar. Un entorno donde tu vida cambia y te transformas en alguien que, un día, necesitó motivarse y ahora acaba motivando a los que entran. DeGusto Club ya está evolucionando. Y, si bien tenemos una gran órbita de personas que aman cuidarse, estamos trabajando en dar un paso más. En ofrecer un servicio más personalizado y convertir a las chicas con más recorrido en DeGusto en mentoras. ¡Estamos en ello!
Fuente de TenemosNoticias.com: www.hola.com
En la sección: Hola.com – diario de actualidad, moda y belleza
También te puede interesar





