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Economía y Finanzas

El escudo de las ‘insurtech’: cómo se protege quien redefine el riesgo

📅 🕐 17 Abr 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 6 min de lectura
El escudo de las 'insurtech': cómo se protege quien redefine el riesgo
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La integración de inteligencia artificial y la gestión masiva de datos obligan a estas compañías tecnológicas a contratar pólizas muy específicas para blindar su viabilidad frente a ciberataques y exigencias normativas

El sector asegurador español atraviesa una transformación silenciosa pero imparable. Las fronteras tradicionales de la industria se han difuminado con la consolidación de las insurtech, compañías que nacen de la fusión entre la tecnología más avanzada y la gestión del riesgo. Estas startups han dejado de ser una simple tendencia para convertirse en actores determinantes del mercado, atrayendo un volumen de capital sin precedentes. Los datos globales del tercer trimestre de 2025 revelan que este ecosistema movió más de 1.000 millones de dólares en inversión, destinando casi el 75% de esos fondos a empresas centradas en el desarrollo de inteligencia artificial, de acuerdo con los datos del Global InsurTech Report for Q3 2025.

Sin embargo, tras el éxito de modelos de negocio cien por cien digitales, cotizaciones instantáneas y asistentes conversacionales que resuelven siniestros desde el teléfono móvil, emerge una paradoja corporativa. Estas empresas, diseñadas para proteger el patrimonio y la vida de los ciudadanos, operan sobre un terreno de alta volatilidad donde se enfrentan a amenazas inéditas. Garantizar su propia supervivencia exige una arquitectura de aseguramiento interno tan sofisticada como el software que comercializan.

Entre la rentabilidad y los nuevos paradigmas

Para comprender las necesidades de protección de una insurtech, primero hay que analizar el entorno hostil en el que intentan escalar sus negocios. El mercado actual penaliza la estabilidad. Ángel Mojarro, Marketing Manager en Product Hackers, dibuja un escenario de máxima exigencia y advierte de que el sector se encuentra en una cuenta atrás ineludible. Según el experto, quien especulara que la transformación consistía simplemente en digitalizar una póliza o añadir un asistente virtual a la página web se equivocaba de lleno.

Las insurtech lidian diariamente con márgenes de rentabilidad sumamente ajustados. Mientras los ingresos del sector tradicional han llegado a experimentar contracciones del 1,5%, los costes operativos se han disparado por la frecuencia de los siniestros y la inflación, provocando subidas de hasta un 23% en ramos como el de Hogar. En este contexto de tensión financiera, un error de cálculo, un fallo en el sistema o una fuga de datos puede suponer la quiebra técnica de una compañía emergente. La cultura de la experimentación y el lema de innovar o morir imponen un ritmo de trabajo donde el riesgo operativo se multiplica exponencialmente.

La gestión del dato y la amenaza invisible

El modelo de negocio de estas plataformas orbita alrededor del Big Data y el Internet de las Cosas (IoT). Ya sea calculando el precio de un seguro de vida en minutos o ajustando la prima de una póliza de movilidad en función de los hábitos de conducción, el combustible de una insurtech es la información personal de sus usuarios. Esta dependencia tecnológica genera una vulnerabilidad directa frente a factores externos.

Los ciberataques figuran como la amenaza principal y más destructiva. Un secuestro de servidores mediante ransomware paraliza por completo la capacidad de la empresa para emitir pólizas o atender a sus clientes. A esta debilidad informática se suma el estricto cumplimiento normativo. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) impone sanciones millonarias ante cualquier brecha de privacidad. Asimismo, la dependencia de la inteligencia artificial abre un nuevo frente de contingencias legales relacionadas con el sesgo algorítmico.

Si un sistema de tarificación automatizado deniega coberturas basándose en parámetros discriminatorios, la startup se enfrenta a demandas severas y a un daño reputacional irreversible.

Las coberturas normativas y el peso de la RC

Como cualquier otra entidad mercantil que opera en España, una insurtech está sujeta a obligaciones legales innegociables en materia laboral. La contratación del seguro de accidentes de convenio para sus empleados constituye el primer paso administrativo indispensable para iniciar la actividad, protegiendo a la plantilla frente a imprevistos en el desarrollo de sus funciones.

Más allá de este trámite obligatorio, surge un debate recurrente entre los emprendedores del sector tecnológico. ¿Es verdaderamente imperativa la contratación de un seguro de Responsabilidad Civil (RC) Profesional para una plataforma digital? La respuesta del mercado es rotunda y afirmativa. Una insurtech no se limita a vender una aplicación de software; interviene directamente en la protección financiera de terceros. Un fallo de programación que impida la correcta renovación de una póliza, un error en la pasarela de pagos que deje a un cliente sin cobertura ante un siniestro o una caída del sistema durante una emergencia son negligencias profesionales que derivan en reclamaciones económicas cuantiosas. El seguro de RC Profesional actúa como el muro de contención principal ante estas demandas, asumiendo los costes de defensa jurídica y las posibles indemnizaciones.

Blindaje a medida que garantiza la continuidad

Para que una insurtech opere con garantías reales ante sus inversores y clientes, la responsabilidad civil debe complementarse con un abanico de pólizas diseñadas para proteger sus activos intangibles y a su equipo humano.

El seguro de Ciberriesgos encabeza esta lista de recomendaciones. A diferencia de la RC tradicional, esta póliza cubre los gastos propios derivados de un ataque informático, financiando la recuperación de los datos, la gestión de crisis institucional y las pérdidas de beneficio derivadas de la paralización de la actividad.

El ecosistema de las startups requiere además coberturas muy específicas vinculadas a su modelo de financiación. El seguro de Administradores y Directivos (D&O) resulta innegociable cuando se acude a rondas de inversión. Los fondos de capital riesgo exigen esta póliza para proteger el patrimonio personal de los fundadores y de los miembros del consejo de administración ante posibles reclamaciones de accionistas o acreedores por decisiones estratégicas erróneas.

En paralelo, la estructura de estas compañías suele apoyarse en figuras altamente especializadas, como un director de tecnología o un arquitecto de datos. La viabilidad del proyecto depende a menudo de su continuidad. Para mitigar este riesgo, el seguro de Persona Clave inyecta capital directamente en la empresa si esa figura fundamental fallece o sufre una invalidez, otorgando oxígeno financiero a la organización para buscar un sustituto sin detener la operativa.

Finalmente, aunque el entorno sea puramente digital, la infraestructura física mantiene su valor. Los seguros de Daños Materiales y la protección de equipos electrónicos blindan las oficinas, los servidores propios y los dispositivos portátiles de la plantilla frente a robos, incendios o accidentes.

La tecnología tiene el poder de redefinir el mercado asegurador ofreciendo inmediatez y personalización. Sin embargo, para consolidar ese nivel de disrupción, las insurtech deben predicar con el ejemplo. Evaluar sus propias vulnerabilidades y transferir esos riesgos mediante un programa de seguros robusto es el único camino válido para dejar de ser una promesa tecnológica y consolidarse como un operador fiable en una industria donde la seguridad es, al fin y al cabo, el único producto que verdaderamente importa.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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