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Economía y Finanzas

La agricultura de la Unión Europea se suma a la revolución de la edición genética

📅 🕐 20 Abr 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 6 min de lectura
La agricultura de la Unión Europea se suma a la revolución de la edición genética
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Momento histórico para la agricultura. El Parlamento Europeo aprobará en mayo el Reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas, que abre la puerta a la revolución en la mejora vegetal que supone la edición genética, que pulveriza los plazos para obtener variedades de cultivos más productivas, resistentes y sostenibles

Europa rompe además con la brecha en competitividad agrícola con el resto del mundo, que mayoritariamente abraza las innovaciones de la biotecnología y las aplica en sus cultivos. Hasta ahora, la edición genética está vedada en la práctica en el Viejo Continente ya que obliga a cumplir la infranqueable regulación a la que están sometidos los Organismos Modificados Genéticamente (OMG).

A diferencia de los transgénicos, para cuya obtención se incorporan a la planta de forma aleatoria un gen que puede proceder de otra especie -por ejemplo en el caso del maíz autorizado en Europa una bacteria que le hace resistente a la plagas- en la edición genética los cambios introducidos en el ADN son de la misma planta o de especies sexualmente compatibles y en una zona específica del genoma. «Es un cambio que se puede producir en cualquier mutación natural, simplemente es copiar lo que pasa en la Naturaleza» asegura Almudena de la Cruz, responsable de Asuntos Regulatorios de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove).

La reducción de plazos frente a la mejora convencional permitida en Europa, a base de cruzamientos, es espectacular. «Por ejemplo, una edición genética para nosotros puede ser acortar el tiempo para que el fruto o una hoja salga porque ésa es la característica que yo quiero ver y en vez de esperar 3 o 5 años en mi proceso de investigación, en menos de 6 meses ya la tengo», explica De la Cruz.

Para el catedrático de Biotecnología de la Universitat Politècnica de València (UPV) y subdirector del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), José Miguel Mulet, «a nivel científico la edición genética lo que nos permite es, en vez de utilizar las técnicas clásicas que se basaban en cambios al azar y seleccionar, directamente apuntar en qué sitio del genoma quieres el cambio y qué cambio quieres».

Respuestas rápidas

Para este reconocido investigador, la adopción de la edición genética es obligada. «Necesitamos respuestas rápidas en un contexto de Cambio Climático, en el que las plagas cada vez son más frecuentes porque al hacer más calor las que se producían en latitudes tropicales ahora puede llegar al Mediterráneo».

Mulet dirige una investigación con técnicas de edición genética para lograr variedades de brócoli más resistentes a la sequía y a la salinidad. «El brócoli se cultiva principalmente en Murcia, sur de Valencia y Almería, en zonas en las que por su cercanía al mar hay introversión de agua marina. Si conseguimos que el brócoli sea capaz de crecer en aguas de peor calidad o con más concentración de sal, le estamos dando una solución a los agricultores».

Los beneficios económicos que puede aportar a la agricultura son de primera magnitud. En el caso de España, un informe elaborado por PwC para la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA) señala que la disponibilidad de variedades adaptadas a las nuevas condiciones meteorológicas derivadas del Cambio Climático gracias a la edición genética podría generar un incremento de la producción del 12,9% en 2050, lo que supondría en torno a aproximadamente 4.828 millones de euros anuales. En términos acumulados, el impacto económico en tres décadas podría ascender a 79.674millones de euros.

A nivel europeo, un informe del Breakthrough Institute y la Alliance for Science estimaba recientemente que las regulaciones restrictivas de la Unión Europea para las nuevas técnicas genómicas tienen un coste de entre 182.000 y 356.000 millones de dólares al año.

Tras la esperada aprobación en mayo, en el sector de los obtentores vegetales esperan que se pueda operar ya a finales de 2027 o principios de 2028 una vez desarrollada la legislación secundaria (reglamento de ejecución, requerimiento de la información a presentaras, formularios, etc.), una cuestión que no es baladí pues pueden surgir más trabas a las ya existentes.

Estados Unidos, Canadá, Argentina, Gran Bretaña, ya han presentado variedades. Europa, como siempre, llega tarde»

Almudena de la Cruz explica en este sentido que «lo que quiere el sector es que la edición genética se considere de la forma más rápida posible equivalente a lo que pasa en la Naturaleza. Esto es más fácil de entender viendo la legislación de otros países. En Canadá, Estados Unidos o toda Sudamérica lo hacen de una forma muy similar. La empresa tiene que demostrar que lo que va a introducir en el mercado no es un transgénico. Y ya no tienen que hacer otro proceso. En Europa hemos ido un poquito más allá, hay que hacer ensayos y demostrar, verificando una serie de requisitos, que no tiene más de 20 modificaciones porque ya se considera OMG. O sea, nosotros tenemos más requisitos».

José Miguel Mulet es más explícito al respecto. «La legislación que va a salir es más estrecha que en otros países, pero por lo menos se va a poder hacer algo, no va a ser un marco de prohibición total, como pasó con los transgénicos. La propuesta tiene demasiadas limitaciones y da un margen más estrecho. Volvemos a lo de siempre: vamos a competir cuando nosotros tenemos la velocidad limitada a 80 y otros países la van a tener a 140». Además, el investigador critica el «parto larguísimo que ha supuesto el Reglamento. Estamos hablando de un mercado en el que Japón ya presentó su primera variedad editada hace casi 4 años. Estados Unidos, Canadá, Argentina, Gran Bretaña, ya han presentado variedades. Europa, como siempre, llega tarde».

Dos categorías

En su propuesta, la Comisión establece dos categorías de plantas NGT, cada una con requisitos y procesos de autorización adaptados: en el caso de las de categoría 1, que podrían haberse obtenido con métodos de mejora tradicional o producirse espontáneamente en la naturaleza, se someterán a un procedimiento de verificación simplificado que evita los requisitos de aprobación impracticables de las variedades transgénicas. La categoría 2 son aquellas que sufren una alteración en el genoma de la planta más drástica (más de 20 mutaciones) y a esas si se las somete a un proceso de OGM, aunque más atenuado.

De la Cruz reconoce que «ya hemos asumido que en Europa vamos a tardar un poquito más, pero esperamos que no sea tan complicado que deje fuera del mercado a nuestras empresas, sobre todo a las pymes. Si lo pones tan complicado, con tantísima evaluación de riesgo, solo se van a quedar en el mercado las multinacionales. La edición genética es una tecnología más democrática que no necesita tantísima inversión. Nuestra idea es que todas las empresas, los mejoradores, grandes, pequeños, públicos y privados, tengan acceso».

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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