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Descubren que el Kraken era real: un hallazgo colosal revela la existencia de un enorme pulpo que reinó en los océanos hace 100 millones de años y se alimentaba de reptiles marinos

📅 🕐 24 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
Descubren que el Kraken era real: un hallazgo colosal revela la existencia de un enorme pulpo que reinó en los océanos hace 100 millones de años y se alimentaba de reptiles marinos
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Los mares del pasado quizá fueron mucho más extraños de lo que imaginábamos. Un trabajo publicado en Science ha revelado que entre hace 100 y 72 millones de años existieron gigantes marinos que no tenían huesos, ni escamas, ni dientes visibles. Y aun así, pudieron competir en la cima de la cadena alimentaria con algunos de los animales más temidos de su tiempo.

La imagen clásica del Cretácico suele reservar el protagonismo terrestre a los dinosaurios y el marino a mosasaurios, plesiosaurios o grandes tiburones. Sin embargo, tal y como indica la nueva investigación liderada por la Universidad de Hokkaido, esa historia estaba incompleta. Faltaba un actor inesperado: un linaje de cefalópodos colosales emparentados con los pulpos actuales.

Reconstruir la vida de estos animales no era sencillo. Los cuerpos blandos apenas dejan rastro fósil y, cuando lo hacen, suele tratarse de huellas fragmentarias. Por eso el equipo centró su atención en una pieza mucho más resistente: las mandíbulas córneas, similares al pico de un loro, que usan pulpos y calamares para desgarrar alimento.

Los investigadores revisaron ejemplares hallados en Japón y en la isla canadiense de Vancouver, y además localizaron nuevos restos mediante una técnica de “minería fósil digital”: capas de roca escaneadas y analizadas con inteligencia artificial para detectar estructuras ocultas. Gracias a ello reunieron 27 mandíbulas atribuibles a dos especies antiguas.

Un depredador escondido en los museos

Durante años, aquellos fósiles habían sido piezas difíciles de interpretar. Algunos se clasificaron incluso cerca del calamar vampiro. Pero el nuevo análisis anatómico los reordena dentro de los cirrados, el grupo de pulpos con aletas que hoy vive sobre todo en aguas profundas.

Eso ya era llamativo por sí mismo. Los pulpos modernos de este grupo no evocan precisamente monstruos marinos, sino criaturas discretas de fondos oceánicos. Sin embargo, sus ancestros parecen haber seguido otro camino evolutivo.

Los pulpos gigantes pudieron ocupar la cima de la cadena alimentaria en el Cretácico tardío
Los pulpos gigantes pudieron ocupar la cima de la cadena alimentaria en el Cretácico tardío. Ilustración: Yohei Utsuki

Las marcas de desgaste fueron la pista decisiva. En los ejemplares adultos aparecen bordes redondeados, astillas, arañazos y zonas pulidas por uso repetido. En otras palabras: aquellas mandíbulas trabajaron intensamente contra materiales duros.

Tal y como ha revelado el estudio, ese tipo de erosión encaja con una dieta basada en presas acorazadas o con huesos resistentes. No se trataría de simples carroñeros ni de cazadores menores. Todo apunta a animales capaces de romper conchas, triturar tejidos duros y manipular capturas voluminosas con sus brazos.

Según indica el trabajo científico, la especie más grande, Nanaimoteuthis haggarti, pudo alcanzar hasta 18,6 metros de longitud, situándose entre los mayores invertebrados conocidos.

El momento en que aparece el verdadero gigante

La mayor sorpresa llega con las dimensiones. Comparando el tamaño de las mandíbulas fósiles con especies actuales, los científicos calcularon la longitud corporal aproximada de ambos animales. Uno de ellos, Nanaimoteuthis jeletzkyi, habría alcanzado entre 2,8 y 7,7 metros.

Pero el otro cambia por completo el relato del océano cretácico. Nanaimoteuthis haggarti pudo medir entre 6,6 y 18,6 metros de largo total. Es decir: el tamaño de un autobús articulado y comparable a algunos de los mayores reptiles marinos conocidos.

Eso lo situaría por encima del calamar gigante moderno y entre los mayores invertebrados descritos hasta ahora. Si las estimaciones son correctas, no hablamos de una rareza marginal, sino de uno de los colosos de su era.

Además, varias mandíbulas muestran desgaste más acusado en un lado que en otro. Esa asimetría, frecuente en animales con lateralización conductual, sugiere preferencias motoras y cierto reparto funcional cerebral. En términos sencillos: aquellos antiguos pulpos podrían haber mostrado conductas complejas similares a las de sus descendientes actuales.

La mandíbula inferior fosilizada de un ejemplar adulto de Nanaimoteuthis haggarti. El mayor pico identificado por los investigadores era 1,5 veces más grande que los de los calamares gigantes actualesUnivers
La mandíbula inferior fosilizada de un ejemplar adulto de Nanaimoteuthis haggarti. El mayor pico identificado por los investigadores era 1,5 veces más grande que los de los calamares gigantes actuales. Foto: Universidad de Hokkaido

Los científicos creen que la pérdida de conchas externas y el desarrollo de mandíbulas potentes permitió a los cefalópodos seguir una evolución paralela a la de los grandes depredadores marinos con columna vertebral.

Reescribir la historia del mar antiguo

La importancia histórica del hallazgo va más allá del tamaño. Durante décadas se asumió que los grandes vertebrados monopolizaron la cúspide ecológica de los mares desde hace cientos de millones de años. Este estudio introduce una excepción de enorme calado: invertebrados blandos ocupando el mismo nivel.

También aporta una lección evolutiva fascinante. Vertebrados marinos y cefalópodos siguieron caminos distintos, pero convergieron en soluciones parecidas: cuerpos más ágiles, pérdida de armaduras externas y mandíbulas eficaces. Menos protección, más velocidad, mayor inteligencia.

Tal vez por eso el pulpo moderno sigue desconcertándonos tanto. Su linaje ya había experimentado, hace decenas de millones de años, con tamaño descomunal, depredación avanzada y conductas sofisticadas.

Los mares del Cretácico, en definitiva, no solo estaban gobernados por reptiles gigantes. En las sombras nadaba algo mucho más silencioso, flexible y quizá más astuto: un pulpo gigantesco capaz de disputar el trono del océano.

Referencias

  • Shin Ikegami et al., Earliest octopuses were giant top predators in Cretaceous oceans. Science 392, 406-410 (2026). DOI:10.1126/science.aea6285

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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