Ante el reto de escalar la IA en las organizaciones modernas

Los cinco expertos participantes en la segunda mesa de debate de la jornada organizada por Inetum en colaboración con elEconomista.es bajo el título Hacia un mundo impulsado por la IA, pertenecientes tanto al ámbito público como privado, afrontaron los grandes retos y dificultades de una avance tecnológico que centra el hype en el mundo empresarial.
En este sentido, los ponentes coincidieron en que la ola de Inteligencia Artificial se enfrenta a una paradoja donde esta nueva tecnología acapara una inversión sin precedentes hasta la fecha, mientras estudios como el de la consultora Forrester demuestran que apenas entre el 10% y el 15% de los proyectos basados en IA logran pasar de la fase de piloto a una de producción o escalabilidad. Así, a pesar de la omnipresencia del término en el discurso corporativo actual, existen datos evidentes de la enorme brecha entre el impacto real de la IA y la simple experimentación a nivel de organizaciones.
Y es que más allá de la moda, la principal conclusión de los expertos sentados a la mesa, es que el foco de las organizaciones no debe estar en el uso en sí mismo de una tecnología que evoluciona a un ritmo que muchas entidades no se ven capaces de seguir, sino que su implementación debería sustentarse sobre los pilares fundamentales de la gobernanza, la estructura organizativa y la escalabilidad.
En esta misma línea, los participantes dejaron claro que la IA no es una herramienta de mejora continua, sino un catalizador de cambios que exige repensar tanto los servicios que ofrece la administración pública, como el negocio de la compañías desde su base.
Alrededor de este proceso, además, los ponentes pusieron sobre la mesa retos críticos asociados a la implantación de herramientas basadas en IA en torno a materias como la soberanía del dato, la sostenibilidad de una estructura que requiere un alto consumo de energía y la necesidad de trabajar bajo unas reglas de juego claras mediante un marco regulatorio europeo que, si bien puede parecer una barrera frente a competidores como los Estados Unidos o China, resulta esencial para generar la confianza ciudadana necesaria para una adopción masiva en entidades públicas o privadas, contribuyendo a gobernar el cambio de una forma controlada.
El almacenamiento de datos en la nube ocupó un momento especial en el debate entre los expertos de la mesa, sobre todo a la hora de abordar la tensión entre la necesidad de agilidad que requieren los servicios públicos y la rigurosidad de las normativas comunitarias de protección de datos de los ciudadanos en materias tan sensibles como la salud.
En este sentido, se subrayó la importancia de la soberanía del dato en un contexto en el que la Unión Europea busca modelos de nube soberana para evitar la dependencia geopolítica de proveedores externos. Asimismo, del debate surgió la idea de apostar por una estrategia de cloud híbrido para las organizaciones con estructura más compleja con un 30% en local para datos críticos de Defensa o Policía; un 40% en una nube soberana europea; y el resto en nubes públicas bajo marcos de cumplimiento estricto.
Demetri Rico, director CTTI de la Generalitat de Catalunya
El director del Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació de la Generalitat de Catalunya, Demetri Rico, quiso alejar el foco del fenómeno de la IA de la propia tecnología apostando por priorizar tres aspectos clave como la gobernanza, la estructura y la forma de escalarla parra que se convierta en un servicio al ciudadano realmente fiable y que cumpla todas las normativas. «Con la IA estamos como cuando se descubrió el fuego. No sabemos exactamente cómo acabará, qué aplicaciones tendrá y si lo que tenemos ahora se parecerá a lo que tengamos», aclaraba, por lo que «es importante que nos preparemos y que hagamos cambios dentro de nuestras organizaciones». Así, el responsable de la Generalitat recordó que la IA permite repensar los servicios que ofrecen las organizaciones, no transformándolos solo tecnológicamente, sino realmente, aunque «ni las empresas ni la administración tenemos las estructuras pensadas para transformar».
En relación al reto de la selección de proyectos con impacto en la ciudadanía, el representante del CTTI avanzaba que el 85% de los casos de uso relacionados con la IA analizados correspondía a proyectos que permitían mejorar alguna tarea que ya hacía la Administración y menos de un 5% contribuían a transformar un servicio de cara al público. «Al final, las personas que están seleccionando los casos de uso son las que han generado el problema actual que tienen los procesos en la Administración», ironizaba, «pero debemos priorizar los que encajan en ese 5%». Sobre el segundo gran reto de la IA, el de la productivización, Rico, apuntó a la tecnología cloud como el mayor inhibidor dentro del sector público para llevar proyectos a fase de producción y apostó por soluciones de cloud público soberano.
J. Ángel Morejudo, director gerente de la Agencia de Transformación Digital de Castilla La Mancha
El responsable de la Agencia de Transformación Digital del gobierno castellano manchego, Juan Ángel Morejudo, fue muy claro en su exposición desde el arranque de su intervención al afirmar que «ahora parece que la Inteligencia Artificial va a resolver todos los problemas. Pero debemos tener muy claro a qué nos debemos. En nuestro caso, nos debemos a que la tecnología debe ser el mayor igualador en la prestación de los servicios públicos en un territorio como Castilla-La Mancha, tan disperso y con un grado de despoblación tan importante. Y para ello da igual el nombre de la tecnología».
Pero antes, recordaba, es necesario valorar cuestiones como si las organizaciones tienen el grado de madurez suficiente como para adaptar la tecnología de forma rápida para encontrar un retorno a la inversión realizada en ella y, en el caso de su organismo, si serán capaces de transformar las más de 1.600 peticiones de casos de uso de IA en que reciben actualmente en «un modelo sólido de gobernanza, de escalabilidad, de sostenibilidad económica y energética, de cómputo, como para que tenga impacto organizativo».
En esta línea, Morejudo ponía énfasis en la dificultad para una agencia como la que dirige, con un presupuesto de 193 millones, a la hora de justificar un posible fuerte inversión en proyectos de IA cuyo retorno no esta garantizado. «Tenemos que ser muy consecuentes con el modelo de madurez de las organizaciones y su gobernanza, pero sobre todo con el impacto de los proyectos tecnológicos en la ciudadanía», añadía, para concluir que «estamos en un momento de prueba y error todavía no suficientemente estructurado cuando, por ejemplo, aún no hemos superado la implantación del cloud».
Karim Kaidi, director de Sistemas y Negocio Digital de Cesce
Desde el ámbito de la empresa privada, el director de Sistemas y Negocio Digital de Cesce, Karim Kaidi, ponía de manifiesto la gran diferencia de la revolución tecnológica auspiciada por la IA. «Ha llegado con muchísima fuerza y al final todo el mundo toca de alguna manera esta tecnología», explicaba, «hay un sistema al que todo el mundo puede preguntar y recibir una respuesta».
El reto ahora para los responsables tecnológicos de las compañías, aseguraba, pasa por ver cómo se digiere esta revolución en las empresas y cómo se gestionan las expectativas puestas por unos consejos de administración que han hecho grandes inversiones. En este punto, el responsable de Cesce, admitía que la IA les está permitiendo avanzar en ciertos proyectos tecnológicos que antes resultaban muy complejos. «Al final, en todo el ciclo de desarrollo de aplicaciones, lo estamos implementando, aumentando el rendimiento de manera importante», explicaba.
En cuanto al bajo índice de éxito actual de los proyectos basados en inteligencia artificial, Kaidi recordaba que cualquier innovación se basa en ensayo y error y que merece la pena concentrarse en ese 5% de pilotos que sí pasan a una nueva fase de producción y «que son muchísimos. Estamos tratando con una tecnología que se encuentra en un momento muy incipiente. Gracias a ella, proyectos que analizamos hace apenas un año en materia de gestión documental, extracción de información o catalogación, y que éramos incapaces de desarrollar, hoy sí los sacamos adelante con una gran efectividad». A este tipo de aplicaciones, además, el experto añadía el uso de la IA generativa en el día a día de los puestos de trabajo para ahorrar tiempo.
Alberto Céniz, director comercial de FSI de Google Cloud
El director comercial de FSI de Google Cloud, Alberto Céniz, aportó a la mesa el punto de vista de una compañía tecnológica de referencia asegurando que, aparte del hype que se vive en torno a la IA, es una tecnología que ha llegado para quedarse «fundamentalmente porque es algo que estamos utilizando día a día en nuestra vida personal. Hoy incluso somos capaces ya de hacer cosas que hace meses o una semana nos parecería imposible, por ejemplo, programar».
El directivo destacó el fuerte componente humano que acompaña a una tecnología y las incertidumbre sobre las implicaciones que van a tener este tipo de proyectos sobre los puestos de trabajo. En este sentido, Céniz aseguró que «hay que apoyar a las empresas en este tipo de iniciativas y ayudarles a abordar esos proyectos desde el punto de vista de la cultura de la compañía».
En cuanto a las posibilidad de alcanzar el éxito con las implementaciones de herramientas de IA, el representante de Google se mostró convencido de que la hiperpersonalización es lo que va a hacer que tenga éxito la adopción de una tecnología que va a ayudar a saber qué es lo que realmente quieren los clientes. «Hoy en día ya disponemos de 11 servicios con inteligencia artificial integrada que dan servicio a más de 1.000 millones de personas al día».
Ante el problema de la fuerte demanda energética de los proyectos de IA, Céniz recordaba que desde hace años la energía que consumen sus centros de datos es 100% renovable gracias, por ejemplo, a centros de suministro fotovoltaico como el de Toro (Zamora) y para 20230 el objetivo de la compañía es alcanzar las cero emisiones.
Jabier Ruiz, Head of Sales Iberia-Latam de Inetum
Desde la firma organizadora de la jornada, Jabier Ruiz, su responsable de ventas en Iberia y Latinoamérica, ponía el foco en las decisiones a tomar en la adopción de la IA «para conseguir que tenga realmente un impacto de valor en las personas, las organizaciones y la sociedad en general». En este sentido, el portavoz de Inetum reconoció estar experimentando en la vida real con sus clientes un avance progresivo, controlado y práctico en la implantación de esta tecnología «donde lo más importante es la elección del caso de uso, en el proceso crítico en el que queremos apalancar los valores que aporta la IA para que tenga un impacto real».
Para conseguirlo, recordaba, «hemos tenido que estar durante muchos años desarrollando capacidades tecnológicas, infraestructura y activos para poder implementar esto de forma escalable». Este proceso, aclaraba, exige a las empresas una gobernanza del cambio y una hoja ruta realista.
Sin embargo, el experto dejaba claro que «hay señales evidentes de que la IA ha salido del laboratorio con casos reales en la calle, aunque hay que seguir haciendo demos con una tecnología tan disruptiva». Como muestra clara de la implantación de la IA en las organización Ruiz recordaba que «claramente ya no son solo los departamentos de IT los que la están impulsando, sino que las áreas de negocio de muchos de nuestros clientes las están llevando a sus presupuestos operativos, con lo que es evidente que el cambio estructural en las organizaciones ya se está produciendo. En esta fase aún estamos midiendo muchas cosas, desde niveles de automatización a mejoras en los tiempos de respuesta o la satisfacción de los clientes».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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