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Economía y Finanzas

¿Cómo afectará a Tesla la salida a bolsa de SpaceX? La «prima Musk» puede desvanecerse

📅 🕐 19 May 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 6 min de lectura
¿Cómo afectará a Tesla la salida a bolsa de SpaceX? La "prima Musk" puede desvanecerse
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Durante años, los pequeños inversores solo han tenido una forma clara de apostar por la visión de Elon Musk: comprar acciones de Tesla. Eso está a punto de cambiar con la inminente salida a bolsa de SpaceX, y puede convertirse en un problema serio para los accionistas del fabricante de coches eléctricos.

La OPV de SpaceX abrirá al mercado una nueva puerta de entrada a la «Muskonomía», el universo empresarial construido en torno al fundador de Tesla, SpaceX, xAI y otras compañías. El riesgo para Tesla es evidente: parte de la atención y del capital que hasta ahora se concentraba en el fabricante de vehículos eléctricos puede desplazarse hacia la nueva joya bursátil de Musk.

«Esto no puede ser positivo para Tesla», advierte Joe Gilbert, gestor de carteras de Integrity Asset Management, citado por Bloomberg. «Creemos que el foco de Musk estará puesto de forma predominante en SpaceX. Ha demostrado en el pasado que puede equilibrar varios proyectos al mismo tiempo, pero ahora parece que SpaceX es su nuevo bebé, a costa de Tesla».

La competencia implícita entre ambas compañías es, de hecho, uno de los motivos por los que Musk estaría estudiando una posible fusión entre Tesla y SpaceX. La lógica sería sencilla: si buena parte del valor de Tesla depende de la fe de los inversores en Musk, la llegada de otra gran compañía cotizada bajo su liderazgo puede diluir esa prima.

Tesla atraviesa, además, una fase delicada. Sus ventas crecen a menor ritmo y sus fundamentales muestran signos de agotamiento. Sin embargo, la acción nunca ha cotizado únicamente por sus resultados financieros, sino como una apuesta indirecta por las ambiciones de Musk. Aunque el valor cae un 8,9% este año, después de dispararse un 265% entre comienzos de 2023 y finales de 2025, aún cotiza a unas 195 veces los beneficios esperados para los próximos doce meses, la segunda valoración más exigente del S&P 500.

Ese múltiplo extraordinario descansa sobre la idea de que Tesla no es solo un fabricante de coches eléctricos, sino una futura compañía de vehículos autónomos, robotaxis y robótica humanoide. El problema es que todos esos mercados están cada vez más competidos. En coches eléctricos, Tesla se enfrenta a la presión de los fabricantes chinos y, en Estados Unidos, a la resistencia de los vehículos tradicionales de combustión. En robotaxis compite con Waymo, de Alphabet, que ya opera comercialmente. Y en robots humanoides, numerosas tecnológicas trabajan en productos similares.

La prima Musk que concede el mercado

Pese a todo, la capitalización de Tesla ronda los 1,5 billones de dólares, muy por encima de sus comparables. El valor conjunto de Rivian, Uber y Boston Scientific —referencias en vehículos eléctricos, robotaxis y robótica— se sitúa en torno a los 250.000 millones de dólares. Esa diferencia refleja la llamada «prima Musk»: el valor adicional que el mercado asigna a Tesla por la figura de su fundador.

SpaceX, sin embargo, puede ser una amenaza mucho más seria que cualquier rival tradicional. Su negocio es distinto al de Tesla, lidera con claridad el sector espacial privado y sus perspectivas de crecimiento parecen mucho más abiertas. «Esperamos que SpaceX llegue al mercado con una valoración astronómica, nunca mejor dicho», señala Gilbert. «No tiene competidores reales».

El gestor incluso cree que SpaceX podría terminar alcanzando una capitalización superior a la de Tesla. «Cualquier compañía de Musk siempre incorpora en su valoración una opción de compra sobre su visión», añade.

El gran interrogante está en el inversor minorista. Musk ha sido durante años un imán para los particulares, que han visto en Tesla una forma de participar en su apuesta por el futuro. Pero ese entusiasmo parece enfriarse. Desde diciembre, cuando SpaceX confirmó su intención de salir a bolsa en 2026, Tesla apenas ha registrado entradas netas de inversores minoristas de alrededor de un millón de dólares, según datos de Vanda Research recopilados por Bloomberg.

Los minoristas poseen cerca del 40% de las acciones de Tesla, según estimaciones de James Picariello, analista de BNP Paribas. A su juicio, la OPV de SpaceX presionará a Tesla al «dividir» la base de accionistas minoristas promusk.

Un nuevo juguete en el colegio

Otros analistas ven una lectura menos negativa. Ivan Feinseth, director de inversiones de Tigress Financial Partners, sostiene que la salida a bolsa de SpaceX también podría reforzar el relato del ecosistema Musk. Dave Mazza, consejero delegado de Roundhill Financial, coincide en que Tesla y SpaceX son negocios fundamentalmente distintos y que los inversores que creen en la visión de Musk querrán exposición a ambas compañías. Aun así, admite que SpaceX es ahora «el nuevo objeto brillante» y que parte del capital rotará desde Tesla para capturar esa euforia inicial.

El impacto no tiene por qué ser inmediato. Nicholas Colas, cofundador de DataTrek Research, calcula que podrían pasar unos tres meses hasta que el efecto de SpaceX se refleje con claridad en Tesla, ya que las carteras institucionales se ajustan lentamente y las primeras sesiones tras una OPV suelen ser volátiles. Tesla también puede contar con un apoyo inicial: su pertenencia al S&P 500, que obliga a muchos fondos pasivos a mantener exposición al valor.

Pero el debate de fondo es más profundo. En la mayoría de compañías, el precio de la acción combina de forma más equilibrada el valor actual del negocio y las expectativas futuras. Tesla es diferente. «En Tesla, la proporción ha sido durante mucho tiempo 90% futuro y 10% presente», afirma Colas. «La gran mayoría de la valoración de la compañía se basa en la esperanza futura, no en la realidad actual».

Y si esa esperanza futura depende de Musk, tener dos grandes compañías cotizadas con el mismo atractivo puede generar una tensión evidente. «Si yo estuviera asesorando a alguien, diría: pongamos todo esto bajo un mismo techo», señala Colas. «La gente quiere comprar tu visión; hagámoslo sencillo».

Si Tesla y SpaceX permanecen separadas, el mercado podría terminar favoreciendo a la segunda. SpaceX cuenta con una ventaja competitiva más clara en su negocio principal y llega al mercado con una narrativa de crecimiento menos desgastada. Tesla, en cambio, tendrá que demostrar que su valoración sigue justificada incluso cuando los inversores ya no necesiten comprar sus acciones para apostar por Elon Musk.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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