Transportador escolar fue asesinado en Barranquilla cuando dejaba a su nieta en casa: crimen reaviva alerta por presión en el sector de los chóferes
📅 🕐 21 May 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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Manuel María Tobón Jiménez, un transportador escolar de 65 años, fue asesinado al mediodía de este miércoles 20 de mayo en el barrio Ciudadela 20 de Julio, dejando una escena de dolor en una cuadra residencial.
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El hombre fue atacado a tiros sobre la 1:15 de la tarde en la calle 47 con carrera 3 Sur, justo cuando acababa de dejar a su nieta en una vivienda cercana. Dentro de su vehículo, un Renault Sandero, fue interceptado por dos hombres en motocicleta y, tras una discusión, recibió varios disparos, dos de los cuales le impactaron el cuello. Minutos después, pese a ser trasladado a un centro asistencial, se confirmó su muerte.
De acuerdo con la Policía Metropolitana de Barranquilla, Tobón Jiménez se desempeñaba como transportador escolar en el sector, lo que lo ubica dentro de un gremio que, en los últimos años, ha venido denunciando presiones constantes de estructuras criminales en diferentes modalidades. Según vecinos del sector, Tobón Jiménez era conocido cariñosamente como ‘Mane’.
Un crimen en un sector históricamente presionado
Aunque las autoridades no han establecido oficialmente el móvil del homicidio, el contexto en el que ocurre vuelve a poner sobre la mesa una preocupación recurrente en Barranquilla y su área metropolitana: la vulnerabilidad de los transportadores frente a dinámicas de extorsión.
En un pasado no muy lejano, los transportistas tuvieron que hacer un paro por la situación. Foto:El Tiempo
Conductores, despachadores, propietarios y ahora incluso prestadores de transporte escolar han sido históricamente identificados como blancos de organizaciones que buscan imponer pagos a cambio de permitir la operación. En varios casos documentados en los últimos años, la negativa o imposibilidad de asumir esas exigencias ha derivado en hechos violentos.
En ese sentido, el asesinato de Tobón Jiménez ocurre bajo un patrón que, aunque aún no ha sido confirmado en este caso, resulta consistente con antecedentes recientes, en vía pública y con participación de motociclistas, dirigidos contra personas vinculadas al transporte.
Las investigaciones quedaron en manos de la Sijín, que deberá establecer si existieron amenazas previas, conflictos personales o posibles presiones económicas asociadas a su labor.
¿Hay relación con las amenazas a colegios?
Horas antes y durante la misma jornada, Soledad y el sur de Barranquilla estaban atravesados por otro tipo de temor: una cadena de mensajes y panfletos digitales que advertían sobre supuestos ataques contra estudiantes, presencia de explosivos y hasta “toques de queda”.
Las autoridades desplegaron grupos especiales en colegios mencionados en los mensajes virales. Foto:Policía
La circulación de ese contenido —principalmente en WhatsApp y redes sociales— provocó la inasistencia de estudiantes a clases y encendió la alarma entre padres, docentes y directivos de instituciones educativas.
Sin embargo, la Policía Metropolitana informó que las primeras indagaciones apuntan a que estos mensajes no provenían de estructuras criminales, sino que habrían sido difundidos por estudiantes con la intención de generar pánico y suspender la actividad académica.
A pesar de ello, el efecto ya estaba producido. La percepción de riesgo se instaló en la ciudadanía y derivó incluso en decisiones institucionales.
La coincidencia entre ambos escenarios —el homicidio del transportador y la ola de pánico por los panfletos— plantea una lectura más compleja de lo ocurrido este miércoles en Barranquilla.
Una hipótesis distinta
No obstante, una de las líneas preliminares que manejan las autoridades apunta a que el homicidio no estaría relacionado, al menos en principio, con dinámicas de extorsión ni con amenazas previas, sino con un conflicto inmediato ocurrido en el lugar.
Investigan un presunto caso de intolerancia entre las hipótesis. Foto:iStock
Según versiones recogidas en el sitio, la víctima habría sostenido una discusión con los ocupantes de la motocicleta y, en ese contexto, uno de ellos accionó un arma de fuego en su contra.
Este enfoque desplaza el análisis hacia un hecho que, de confirmarse, respondería a una reacción violenta en medio de un altercado y no a una acción previamente planificada. La Sijín adelanta la investigación para establecer con precisión la secuencia de los hechos y determinar si existió algún elemento previo que no haya sido advertido en esta primera lectura.
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De esta manera, el caso queda, por ahora, en un punto de definición: si se trató de un hecho aislado derivado de una confrontación puntual o si, como ha ocurrido en otros episodios recientes en el sector transporte, existen factores de presión o amenazas que aún no han salido a la luz.
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