Arqueólogos descubren en una antigua capital egipcia una ciudad construida por cuatro civilizaciones: de un faraón de hace 4.000 años a Afrodita y una basílica cristiana

La antigua ciudad de Ehnasiya Al-Medina, conocida en la Antigüedad como Heracleópolis Magna, vuelve a demostrar por qué es uno de los yacimientos más fascinantes de Egipto. Un equipo de arqueólogos egipcios ha sacado a la luz una serie de hallazgos que abarcan más de dos mil años de historia y que permiten reconstruir la evolución de uno de los grandes centros religiosos, políticos y económicos del valle del Nilo.
Tal y como ha revelado el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, las excavaciones han permitido localizar un cartucho del faraón Senusret III, restos de una basílica romana, evidencias de un antiguo templo dórico y una excepcional cabeza de mármol de Afrodita. El conjunto de descubrimientos refleja la extraordinaria continuidad histórica de una ciudad que fue capaz de reinventarse durante las épocas faraónica, griega, romana y cristiana.
Los trabajos han sido desarrollados por una misión arqueológica egipcia dependiente del Consejo Supremo de Antigüedades en la provincia de Beni Suef. Aunque Heracleópolis Magna ha sido objeto de investigaciones desde hace décadas, los nuevos hallazgos aportan información inédita sobre algunos de los periodos más importantes de su larga historia.
Lo más llamativo es que las piezas encontradas no pertenecen a una única época. Al contrario, muestran cómo diferentes civilizaciones dejaron su huella sobre el mismo espacio urbano a lo largo de los siglos. Desde los grandes faraones del Reino Medio hasta las influencias artísticas del mundo helenístico y la arquitectura monumental romana, cada estrato arqueológico aporta una nueva pieza al complejo rompecabezas histórico de la ciudad.
El cartucho de Senusret III y la importancia religiosa de la ciudad
Entre los descubrimientos más destacados figura un bloque de piedra reutilizado que conserva una inscripción en relieve con el nombre de Senusret III, uno de los faraones más importantes del Reino Medio egipcio. Este soberano, que gobernó durante la Dinastía XII hace casi 4.000 años, es recordado por sus reformas administrativas, sus campañas militares en Nubia y su decisiva contribución al fortalecimiento del Estado egipcio.
La inscripción incluye tanto el nombre de coronación como el nombre de nacimiento del faraón, un detalle especialmente valioso para los investigadores. Junto a ella apareció otro cartucho relacionado con Osir-Naref, una divinidad estrechamente vinculada a la ciudad y venerada durante los periodos faraónico y ptolemaico.
Según indica el comunicado oficial, este hallazgo refuerza la estrecha relación existente entre Senusret III y Heracleópolis Magna. Los arqueólogos consideran que la presencia de estas inscripciones confirma la relevancia religiosa que tuvo la ciudad durante el Reino Medio y ayuda a comprender mejor el papel que desempeñó dentro de la geografía sagrada del antiguo Egipto.
La importancia espiritual del lugar no resulta sorprendente. Heracleópolis fue durante siglos uno de los principales centros de culto del Egipto antiguo y mantuvo su influencia incluso durante etapas de profundas transformaciones políticas. El descubrimiento de nuevos testimonios vinculados a sus divinidades locales permite profundizar en un aspecto todavía poco conocido de la religiosidad egipcia.

Heracleópolis Magna fue una de las pocas ciudades egipcias capaces de mantener su relevancia durante casi cuatro milenios de historia.
Una basílica romana construida sobre estructuras más antiguas
Las excavaciones también han sacado a la luz nuevas secciones de una basílica romana que ya era conocida parcialmente por los investigadores. Sin embargo, las últimas campañas han permitido ampliar considerablemente el conocimiento sobre este edificio y sobre las distintas fases de su construcción.
Uno de los aspectos más interesantes es que la basílica fue edificada reutilizando materiales procedentes de construcciones anteriores. El estudio preliminar de los restos arqueológicos indica que elementos arquitectónicos pertenecientes a un antiguo templo dórico fueron empleados durante el siglo VI d.C. para levantar los cimientos y las plataformas que sostenían las enormes columnas del edificio.
Los constructores reorganizaron grandes bloques de piedra para crear una base capaz de soportar estructuras monumentales. Algunas de las columnas alcanzaban pesos cercanos a las 45 toneladas, una cifra que ilustra la magnitud de la obra. De hecho, tres de esos gigantescos soportes continúan en pie en su posición original más de quince siglos después.
La evolución de la basílica refleja además los profundos cambios culturales experimentados por Egipto durante la Antigüedad tardía. Este tipo de edificios nació en el mundo clásico como espacio destinado a actividades administrativas, comerciales y sociales, pero con el avance del cristianismo muchas basílicas acabaron transformándose en lugares de culto.

La sorprendente aparición de una cabeza de Afrodita
Si hay una pieza capaz de atraer la atención del gran público es la cabeza de mármol de Afrodita descubierta durante las excavaciones. La escultura, de aproximadamente 24 por 25 centímetros, representa a la diosa griega del amor y la belleza y constituye uno de los hallazgos artísticos más destacados de los últimos años en la zona.
Los especialistas han destacado la calidad de la talla, especialmente visible en los rasgos faciales y en el elaborado tratamiento del cabello ondulado. El estilo encaja perfectamente con las tradiciones artísticas clásicas que se difundieron por Egipto tras la llegada de la cultura helenística.
La presencia de una representación de Afrodita en Heracleópolis Magna ilustra el intenso intercambio cultural que caracterizó al Egipto de época griega y romana. Durante esos siglos, las tradiciones locales convivieron con nuevas influencias procedentes del Mediterráneo oriental, dando lugar a un paisaje cultural extraordinariamente diverso.
No se trata únicamente de una pieza de gran valor artístico. También constituye una evidencia material de cómo las creencias, las modas y los modelos estéticos viajaban entre distintas regiones del mundo antiguo, conectando ciudades separadas por miles de kilómetros mediante redes comerciales y culturales.

El hallazgo reúne en un mismo yacimiento a un faraón del Reino Medio, una diosa griega y una basílica romana, un resumen excepcional de la compleja historia de Egipto.
Una ciudad que siguió prosperando durante el Imperio romano
Junto a la cabeza de Afrodita aparecieron fragmentos de esculturas decorativas y moldes de terracota relacionados con la producción de monedas. Estos hallazgos aportan nuevas pruebas sobre la actividad económica de la ciudad durante la dominación romana.
Los investigadores consideran que estos restos demuestran que Heracleópolis Magna continuó desempeñando un papel relevante mucho después de haber dejado de ser capital política. La producción monetaria y la presencia de importantes edificios públicos sugieren una comunidad dinámica e integrada en las redes económicas del Imperio.
La ciudad había alcanzado gran relevancia siglos antes, cuando fue capital de Egipto durante las dinastías IX y X. Posteriormente mantuvo su importancia durante el Reino Medio, el Reino Nuevo y el Tercer Período Intermedio. Lejos de desaparecer, supo adaptarse a las transformaciones históricas y floreció nuevamente bajo el dominio griego y romano.
Fue precisamente durante esta etapa cuando recibió el nombre de Heracleópolis Magna, la «Ciudad de Heracles el Grande», una denominación que refleja la fusión de tradiciones egipcias y griegas característica de aquel periodo.
Los nuevos descubrimientos confirman que aún quedan numerosos capítulos por escribir sobre esta antigua metrópoli. Cada bloque inscrito, cada fragmento escultórico y cada elemento arquitectónico recuperado permite reconstruir una historia que se extiende durante milenios y que conecta algunas de las civilizaciones más influyentes del mundo antiguo.
Tal y como ha indicado el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, los trabajos de análisis, catalogación y datación continúan en marcha. Los investigadores esperan que los estudios futuros permitan conocer con mayor precisión la cronología de los hallazgos y comprender mejor el papel que desempeñó Heracleópolis Magna en la historia del Mediterráneo oriental.
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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