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Economía y Finanzas

El poder de la pasión alemana por la estandarización

📅 🕐 hace 2 h🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
El poder de la pasión alemana por la estandarización
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En Alemania hay muchas quejas por la desmesurada burocracia. Existen demasiados reglamentos y normas, y eso paraliza la economía. La otra cara de la moneda es que precisamente esa forma de funcionar puede simplificar la actividad económica, además de asegurar y ampliar el poder de mercado.

En Alemania, el Instituto Alemán de Normalización (DIN) es el organismo encargado de configurar estándares. Su objetivo es establecer la mejor forma de hacer las cosas y controlar procesos de producción, cadenas de suministro, requisitos de calidad y diseño de los productos. Y quien hace los estándares, da forma a los mercados.

Influencia internacional de las normas alemanas

Es algo que resulta especialmente valioso para la economía alemana, sobre todo cuando las normas alemanas cuajan más allá de las fronteras. Y eso es precisamente lo que ocurre con frecuencia: Alemania tiene una gran influencia en el Comité Europeo de Normalización (CEN) y también en la Organización Internacional de Normalización (ISO). En este sentido, Alemania es «campeona mundial en exportación de estándares»: ningún otro país influye tanto en ese sentido.

Una mirada a la historia muestra hasta qué punto los estándares pueden transformar los mercados. Tomemos como ejemplo la normalización de los contenedores en 1968. Antes, las mercancías se embalaban en sacos, barriles o cajas para su transporte. Con la introducción de contenedores estandarizados, el comercio internacional cambió radicalmente. Ahora se pueden apilar perfectamente y encajan a la perfección en buques portacontenedores, vagones de tren o camiones construidos específicamente para ellos. De este modo, el comercio mundial se ha vuelto más rápido, más eficiente y más barato.

«Quien establece estándares internacionales, define los mercados y se asegura el liderazgo tecnológico», ha dicho Christoph Winterhalter, presidente del consejo de administración de DIN.

Tarjeta EC y un cajero automático.
La interoperabilidad mundial de las tarjetas bancarias se debe a la adopción de estándares internacionales comunes por bancos, fabricantes y redes de pago, en cuyo desarrollo participaron empresas e instituciones de diversos países, entre ellos, Alemania.Imagen: Petra Schneider/IMAGO

Campeón mundial en exportación de normas

Y esa influencia es posible porque muchos de los estándares internacionales tienen su origen en el organismo alemán, el DIN. Y porque en los comités del DIN participan, sobre todo, personas del sector empresarial. Es cierto que también hay en ellos representación de los intereses de consumidores, oenegés y otros, pero son las grandes empresas las pueden permitirse enviar a sus empleados durante largos periodos de tiempo para formar parte de esos comités. Personas que, por supuesto, tratan de dar sus propias soluciones e incorporar sus intereses en los estándares.

El DIN, por su parte, envía a sus expertos a organizaciones de normalización europeas como el CEN y a la Organización Internacional de Normalización (ISO), influyendo así en la elaboración de estándares internacionales. De este modo, los intereses de la economía alemana se difunden por todo el mundo y se establecen como norma internacional. Casi el 30 por ciento de los proyectos europeos y el 17 por ciento de los proyectos internacionales se gestionan bajo la dirección del DIN, explicaba Winterhalter, director del DIN, en una entrevista concedida al diario Tagesspiegel.

China marca el rumbo

Entretanto, otros países también han reconocido estas ventajas. Según un estudio del Banco Mundial, durante mucho tiempo China se limitó a adoptar normas internacionales.

A partir del cambio de milenio, el Gobierno chino se ha ido implicando cada vez más en el establecimiento de sus propias normas. En este sentido, al igual que en otros ámbitos, el Estado chino tiene mucha más influencia en el proceso de normalización que el alemán. Ya en los últimos diez años, China ha adquirido un gran peso en los procesos de normalización relacionados con las tecnologías del futuro.

Para 2035, China pretende asumir un papel de liderazgo en los estándares tecnológicos globales, entre los que se incluyen la inteligencia artificial (IA), la tecnología cuántica y biotecnológica, el big data, el blockchain, la sanidad, las nuevas energías y los nuevos materiales. Este objetivo estratégico se recoge en el Marco Nacional de Desarrollo para la Normalización, publicado en 2021.

Las normas aumentan la burocracia

Por otro lado, también existe la preocupación de que la normalización sigan aumentando la burocracia. Solo en Alemania hay alrededor de 35.000 normas DIN.

«Tenemos demasiadas normas», afirma Sascha Steuer, director general de la Asociación de Ingenieros Consultores (VBI). Felix Pakleppa, director general de la Asociación Central Alemana de la Construcción, también critica que «en los últimos 25 años, el marco normativo se ha convertido en una maraña que ni siquiera los expertos logran desentrañar».

Cada eventualidad recibe una nueva subcláusula, cada deseo de comodidad se convierte en una obligación. «Mientras que nuestros vecinos europeos trabajan con objetivos de protección funcionales, nosotros nos enredamos en minuciosas normas de ejecución. Así, la construcción en nuestro país se ha vuelto más cara, más lenta y menos propicia a la innovación», lamenta Pakleppa. Por su parte, el DIN dice que no tiene por qué ser una regla la frase que dice «Una vez norma, siempre norma». Al cabo de cinco años, cada caso se revisa y, en caso de duda, se deroga.

 

 (gg/ms)

Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com

En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Economía

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