Una comisión de la ONU acusa a Israel de genocidio y crímenes de guerra continuados contra niños en Gaza y Cisjordania | elperiodico.com

La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados ha presentado este martes otro informe devastador sobre el continuado horror que viven los niños palestinos. De hecho, sus conclusiones no se limitan a describir una catástrofe humanitaria, sino que señalan que las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes siguen atacando «deliberadamente» a menores palestinos, en un patrón que, según los investigadores, podría constituir genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.
«Al atacar a los niños, Israel está atacando la propia capacidad del pueblo palestino para existir y determinar su futuro«, ha dicho Srinivasan Muralidhar, presidente de la comisión, durante la presentación del documento en Ginebra. «La evidencia muestra que los niños palestinos han sido deliberadamente atacados y asesinados por las fuerzas de seguridad israelíes», ha argumentado, al añadir que, incluso tras el alto el fuego de octubre de 2025, los menores han seguido siendo víctimas de asesinatos y lesiones graves.
Una acusación, esta, que ocupa buena parte de las cerca de 100 páginas del documento, pero no es la única conclusión relevante. A lo largo del informe, los investigadores describen una realidad menos visible pero igual de grave: las consecuencias acumuladas tras años de guerra, desplazamientos forzosos y privaciones que han afectado a toda una generación de niños palestinos.
Por ello, el texto no se limita a denunciar lo sufrido por los menores muertos. También documenta detenciones, torturas y otras formas de maltrato, incluyendo violencia sexual en centros de detención, además de familias separadas, miles de huérfanos y una infancia expuesta de forma continuada al hambre, la destrucción y el colapso del entorno cotidiano.
El Ejército israelí mata a una adolescente en un ataque en ciudad de Gaza / Archivo
Las cifras del horror
En números, el informe registra al menos 20.179 niños muertos y 40.000 heridos en Gaza entre octubre de 2023 y octubre de 2025. Esto representa aproximadamente el 30% del total de víctimas mortales, una proporción superior a la observada en anteriores ofensivas israelíes. A estas cifras se suman datos adicionales: el 97% de las escuelas y el 95% de las universidades destruidas, además de 213 niños asesinados y 1.665 arrestados tan solo en Cisjordania (ya que no hay registros para Gaza).
Los investigadores subrayan también las consecuencias a largo plazo. Se estima que alrededor de 10.000 menores viven con lesiones permanentes, incluidas amputaciones, daños medulares o lesiones cerebrales, lo que supone una carga sanitaria y social de enorme magnitud. A ello se añaden los ataques contra hospitales, maternidades y unidades neonatales han afectado directamente a la supervivencia de recién nacidos y han incrementado los riesgos durante el embarazo y el parto, han documentado asimismo los expertos.
La educación ocupa otro de los ejes del documento. La destrucción de escuelas y centros de acogida, junto con las interrupciones constantes de la enseñanza, ha privado a cientos de miles de niños de una escolarización estable durante largos periodos. Según la comisión, la pérdida no puede medirse solo en términos académicos, sino también en el impacto sobre el desarrollo emocional, la socialización y la construcción de una vida futura.

Palestinos en Yenín, en Cisjordania / Ayman Nobani/dpa
«Psique ocupada»
En esta línea, la imagen que emerge del informe no es la de una emergencia puntual, sino la de un proceso prolongado cuyas consecuencias podrían extenderse durante décadas. Los investigadores concluyen que los daños físicos y psicológicos acumulados son, en gran medida, irreversibles. «Aunque las bombas y las armas callen en Gaza y Cisjordania, los niños palestinos no se recuperarán de la noche a la mañana», ha advertido Muralidhar, subrayando la profundidad del daño en la salud mental infantil.
La comisión introduce además el concepto de «psique ocupada» para describir un estado psicológico moldeado por años de conflicto, incertidumbre y ausencia de perspectivas. Este daño, advierte el informe, no es solo individual, sino que puede convertirse en una herencia transgeneracional del trauma. Las conclusiones del documento quizá tengan algún recorrido político y jurídico en el futuro. De momento, Israel ha rechazado reiteradamente las acusaciones y cuestionado la imparcialidad de la comisión.
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