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Científicos perforan 2,8 kilómetros bajo el hielo de la Antártida y recuperan un núcleo de 1,2 millones de años: esperan resolver el mayor misterio de las glaciaciones

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Científicos perforan 2,8 kilómetros bajo el hielo de la Antártida y recuperan un núcleo de 1,2 millones de años: esperan resolver el mayor misterio de las glaciaciones
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Durante décadas, los científicos han perseguido un objetivo que parecía reservado para las grandes expediciones polares: recuperar un núcleo de hielo lo suficientemente antiguo como para observar cómo era la atmósfera terrestre hace más de un millón de años. Ahora, ese reto ha dado un paso decisivo. Un equipo internacional de investigadores ha conseguido perforar casi 2,8 kilómetros bajo la superficie de la Antártida hasta alcanzar el lecho rocoso y extraer un núcleo de hielo con una antigüedad estimada de al menos 1,2 millones de años.

El logro supone mucho más que un nuevo récord científico. Ese cilindro de hielo conserva diminutas burbujas de aire atrapadas durante cientos de miles de años, auténticas cápsulas del tiempo que contienen información sobre la composición de la atmósfera, la concentración de gases de efecto invernadero, el polvo transportado por los vientos e incluso la actividad volcánica del pasado. Cada una de sus capas representa un momento concreto de la historia climática del planeta.

Tal y como adelantó Associated Press, el proyecto culminó hace unos meses tras cuatro campañas de perforación desarrolladas durante los veranos antárticos, en unas condiciones extremadamente exigentes. Los investigadores trabajaron en temperaturas cercanas a los 35 grados bajo cero para alcanzar un objetivo perseguido desde hace años por la comunidad científica internacional.

El lugar elegido no fue casual. La perforación se realizó en Little Dome C, una zona situada cerca de la estación científica Concordia, en la Antártida oriental. Los estudios previos ya indicaban que bajo ese espesor de hielo podían conservarse algunas de las capas más antiguas del continente, prácticamente intactas desde hace más de un millón de años.

Un archivo natural que conserva la historia de la atmósfera

Los núcleos de hielo son considerados uno de los mejores registros naturales del clima terrestre. A diferencia de otros archivos geológicos, el hielo polar conserva atrapado el aire de la época en la que se formó, permitiendo analizar directamente la composición atmosférica del pasado.

Cada invierno, la nieve acumulada se compacta poco a poco hasta convertirse en hielo. En ese proceso quedan encerradas pequeñas burbujas de aire que permanecen aisladas durante cientos de miles o incluso millones de años. Gracias a sofisticados análisis de laboratorio, los científicos pueden medir la cantidad de dióxido de carbono, metano y otros gases presentes en la atmósfera cuando aquella nieve cayó sobre la superficie antártica.

Hasta ahora, el registro más antiguo obtenido mediante este tipo de perforaciones alcanzaba unos 800.000 años. Ese material revolucionó el conocimiento sobre las sucesivas glaciaciones y permitió demostrar la estrecha relación existente entre la concentración de gases de efecto invernadero y las variaciones climáticas.

Sin embargo, existía una enorme incógnita. Los especialistas querían acceder a un periodo todavía más remoto para comprender un episodio conocido como la transición del Pleistoceno Medio, cuando los ciclos glaciales de la Tierra cambiaron de manera significativa. Precisamente por eso resultaba tan importante encontrar hielo que superara ampliamente el millón de años de antigüedad.

Según los investigadores, los primeros análisis isotópicos realizados sobre el núcleo extraído confirman que las capas inferiores alcanzan al menos los 1,2 millones de años, una cifra que abre una ventana completamente nueva para estudiar la evolución del planeta.

Uno de los núcleos de hielo extraídos por el equipo científico durante la campaña de perforación en Little Dome C, en la Antártida oriental, mientras es preparado para su corte y análisis
Uno de los núcleos de hielo extraídos por el equipo científico durante la campaña de perforación en Little Dome C, en la Antártida oriental, mientras es preparado para su corte y análisis. Foto: PNRA/IPEV Beyond Epica (AP)

El núcleo de hielo conserva diminutas burbujas de aire atrapadas hace 1,2 millones de años, un archivo natural único de la atmósfera terrestre.

Comprender cómo cambió el clima antes de la presencia humana

Uno de los grandes objetivos del proyecto consiste en reconstruir la evolución del clima cuando la influencia humana sobre la atmósfera era inexistente. Analizar aquellos periodos permitirá entender mejor cómo respondía el sistema climático únicamente a factores naturales.

Los investigadores esperan conocer con mayor precisión cómo evolucionaron los ciclos glaciales, cuáles fueron los cambios en las temperaturas globales y de qué manera fluctuaron las concentraciones de dióxido de carbono y metano durante cientos de miles de años.

Los datos obtenidos también ayudarán a perfeccionar los modelos climáticos actuales. Cuanto mayor sea el conocimiento sobre el comportamiento natural del sistema terrestre en el pasado, más fiables podrán ser las proyecciones sobre su evolución futura.

El hielo conserva además otros indicadores ambientales de enorme valor. Entre ellos aparecen partículas de polvo procedentes de antiguos desiertos, restos de aerosoles marinos, señales de grandes erupciones volcánicas y diferentes compuestos químicos que permiten reconstruir las condiciones ambientales existentes cuando cada capa se formó.

Todo ese conjunto convierte al núcleo antártico en una auténtica biblioteca climática que aún deberá ser estudiada durante años por laboratorios especializados de distintos países.

Cuatro años de trabajo en uno de los lugares más extremos del planeta

El éxito de la misión ha sido el resultado de una compleja operación internacional desarrollada dentro del proyecto Beyond EPICA, financiado por la Unión Europea y coordinado por Italia con la participación de numerosos centros científicos europeos.

La perforación comenzó varios años atrás y avanzó lentamente debido a la enorme profundidad alcanzada. Extraer un núcleo de hielo de casi tres kilómetros exige recuperar cuidadosamente cada sección para evitar alteraciones que puedan comprometer los posteriores análisis.

Vista de la base científica y de la plataforma de perforación de Little Dome C, situada en el este de la Antártida, durante la campaña del 7 de enero de 2025
Vista de la base científica y de la plataforma de perforación de Little Dome C, situada en el este de la Antártida. Foto: PNRA/IPEV Beyond Epica (AP)

Cada verano austral, un reducido grupo de científicos y técnicos trabajó durante semanas en un entorno completamente aislado, soportando temperaturas extremadamente bajas y unas condiciones logísticas muy limitadas.

Finalmente, a comienzos de enero, la perforadora alcanzó el lecho rocoso situado bajo la enorme masa helada. Ese momento confirmó que el equipo había recuperado toda la secuencia de hielo acumulada durante más de un millón de años.

A partir de ahora comienza una etapa igualmente compleja. Las muestras serán transportadas en condiciones de conservación muy estrictas hasta laboratorios especializados, donde cada centímetro del núcleo será analizado con técnicas extremadamente precisas.

Los científicos esperan que este hielo permita estudiar un periodo desconocido en el que cambiaron los ciclos de las grandes glaciaciones de la Tierra.

El pasado ayuda a entender el presente

Uno de los aspectos más relevantes que ya habían revelado los anteriores proyectos EPICA es que las concentraciones actuales de dióxido de carbono no tienen precedentes en todo el registro obtenido hasta ahora.

Los análisis realizados sobre los núcleos de hielo de 800.000 años mostraban que, incluso durante los periodos interglaciares más cálidos, las concentraciones naturales de gases de efecto invernadero nunca alcanzaron los valores registrados desde el inicio de la Revolución Industrial.

Un grupo de investigadores recorre la cámara refrigerada donde se conservan los núcleos de hielo extraídos en la base Little Dome C, en la Antártida oriental, el 7 de enero de 2025
Un grupo de investigadores recorre la cámara refrigerada donde se conservan los núcleos de hielo extraídos en la base Little Dome C, en la Antártida oriental. Foto: PNRA/IPEV Beyond Epica (AP)

Por ese motivo, ampliar el registro climático otros 400.000 años permitirá comprobar si esa situación también se mantuvo durante etapas todavía más antiguas de la historia terrestre. Si los resultados confirman esa tendencia, los científicos dispondrán de una perspectiva temporal mucho más amplia para evaluar la excepcionalidad del cambio climático actual.

Tal y como reveló AP, varios expertos ajenos al proyecto consideran que este logro representa uno de los avances más importantes de los últimos años en el estudio del clima del planeta. No solo permitirá reconstruir con mayor detalle la historia atmosférica de la Tierra, sino también mejorar el conocimiento sobre los mecanismos que regulan las grandes glaciaciones y las variaciones climáticas naturales.

Aunque pasarán años antes de que todos los análisis estén completados, el núcleo recién recuperado promete convertirse en una referencia científica durante décadas. Cada nueva muestra extraída de su interior permitirá reconstruir episodios desconocidos de la historia terrestre y comprender mejor cómo ha evolucionado el clima mucho antes de la aparición de las civilizaciones humanas.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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