El nacimiento de William estuvo marcado por un panorama que parecía no dejar espacio para la esperanza. El bebé llegó al mundo de forma prematura, a las 33 semanas de gestación, luego de que su madre, Clarissa Mansbridge, sufriera un desprendimiento de placenta.
Aunque el equipo médico logró reanimarlo tras permanecer 26 minutos sin latidos, las primeras horas de vida estuvieron llenas de pronósticos desalentadores. Un caso que ocurrió en el Reino Unido.
LEA TAMBIÉN
Un diagnóstico que parecía definitivo
Poco después del parto, los médicos informaron a la madre que los órganos del recién nacido estaban dejando de funcionar y que esperaban que una resonancia magnética confirmara un diagnóstico de muerte cerebral. Según recordó Clarissa, incluso le pidieron avisar a su familia porque creían que el tiempo con su hijo sería muy corto.
“El médico me dijo: ‘Tienes una hora con él, tienes que llamar a toda tu familia, todos los órganos se han apagado. Necesita una resonancia magnética, pero esperamos que muestre que tiene muerte cerebral’”, relató.
Algunos recién nacidos enfrentan complicaciones graves desde el momento del parto. Foto:iStock
Sin embargo, cuando finalmente pudo acercarse a su hijo, ocurrió un momento que nunca olvidaría. A pesar de permanecer profundamente sedado, William levantó la cabeza y la miró fijamente. “Eso es lo que me mantuvo luchando, porque vi la luz en sus ojos”, aseguró la madre.
Los estudios posteriores mostraron que el daño cerebral era menor de lo que inicialmente se temía. Aun así, los especialistas le advirtieron que, si sobrevivía, probablemente necesitaría asistencia permanente y que difícilmente podría caminar, hablar o llevar una vida independiente.
LEA TAMBIÉN
Una recuperación que desafió los pronósticos
William fue diagnosticado con encefalopatía isquémica grave, una lesión cerebral ocasionada por la falta de oxígeno durante el nacimiento. Permaneció varias semanas en una unidad de cuidados intensivos y, durante ese tiempo, sufrió repetidos episodios en los que sus niveles de oxígeno y su frecuencia cardíaca descendían de manera repentina.
“Me llamaron a las 2:30 de la mañana y dijeron que lo habían perdido, pero habían logrado recuperarlo. Su oxígeno bajaba de 100 a 30 en cuestión de segundos y su frecuencia cardíaca también caía drásticamente”, recordó Clarissa sobre aquellos días.
El diagnóstico de muerte cerebral exige protocolos médicos estrictos. Foto:iStock
Más adelante, el niño fue trasladado a un hospital pediátrico especializado. Desde ese momento, las crisis comenzaron a desaparecer y su estado clínico mostró una mejoría constante. Dos meses después del nacimiento, recibió el alta médica y pudo regresar a casa junto a su madre.
¿Qué es la muerte cerebral y por qué estos casos son excepcionales?
La muerte cerebral corresponde al cese irreversible de todas las funciones del cerebro, incluido el tronco encefálico. Cuando el diagnóstico se realiza siguiendo los protocolos médicos establecidos, la persona es considerada legalmente fallecida.
LEA TAMBIÉN
Por esa razón, especialistas advierten que los casos de bebés que sobreviven tras un pronóstico de este tipo suelen estar relacionados con diagnósticos que finalmente no se confirmaron o con lesiones neurológicas extremadamente graves, pero aún reversibles.
En los recién nacidos, especialmente en los prematuros, la evaluación es más compleja debido a la inmadurez del sistema nervioso y a factores como la sedación o algunos tratamientos que pueden alterar temporalmente los reflejos neurológicos.
El nacimiento prematuro puede requerir atención especializada e intensiva. Foto:iStock
Hoy, con tres años, William lleva una vida muy similar a la de otros niños de su edad. Aunque presenta pérdida parcial de la audición, camina, habla, corre y disfruta de los dinosaurios y los vehículos de construcción.
Su madre, quien dejó su trabajo para dedicarse a su cuidado y posteriormente creó un proyecto de contenido generado con inteligencia artificial para sostener a su familia, resume el recorrido con una frase: “Todos los días este chico me sorprende. Estoy tan bendecida. No puedo esperar a ver qué hace a continuación”.