Edmundo González y elecciones en Venezuela


Nadie en su sano juicio, duda que en el año 2024 las elecciones presidenciales en nuestro país fueron ganadas abrumadoramente por el embajador Edmundo González Urrutia y que las mismas le fueron arrebatadas arbitrariamente por Nicolás Maduro. El gobierno hizo lo imposible por no aceptar el triunfo del presidente electo y apeló al sumiso Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral, digno sucesor de la inefable Tibisay Lucena, para desconocer los comicios y quien procedió de inmediato a proclamar unos resultados apresurados en una servilleta, donde increíblemente señaló que Maduro había ganado la elección.
La Unidad Democrática de la oposición, de inmediato, pudo comprobar el masivo fraude electoral, mediante un considerable número de actas debidamente registradas, en las cuales se mostraba claramente el triunfo del embajador González, en toda Venezuela, Fuerte Tiuna incluido. Comenzó así, rápidamente una implacable persecución a todos los presidentes de las mesas electorales, así como a los demás integrantes de las mismas; a innumerables testigos electorales y a todos aquellos quienes se atrevieran a desafiar la furia gubernamental, personal del CNE incluido. Sonaron las cacerolas en las calles como legítima protesta por el atropello cometido y simultáneamente se produjeron muchas manifestaciones en contra de los resultados anunciados por Amoroso. Se contabilizaron miles de detenidos, muertos y heridos que denunciaron el fraude cometido por quien poco después y, sin pudor alguno, se proclamó en un pequeño salón de la Asamblea Nacional, como «legítimo presidente de la República».
Edmundo González, amenazado, fue obligado a exiliarse y a partir de ese momento y hasta la actualidad comenzó el viacrucis de nuestro país. María Corina Machado tuvo que esconderse por motivos de seguridad durante más de un año y luego escaparse, arriesgando su vida, para ir a recibir el Premio Nobel a Noruega. Juan Pablo Guanipa fue arrestado junto a un importante número de connotados opositores que aún permanecen encarcelados.
Llegamos así al año 2026, con la noticia del encarcelamiento de la pareja presidencial. Esta situación marca un antes y un después que supone un análisis jurídico más que político. Si partimos de la premisa de que hubo un comprobado fraude electoral en el 2024, esa situación deja claro que la Presidencia de Maduro es ilegítima.
Por otra parte, es de destacar que el cargo de vicepresidente dejó de existir en Venezuela, desde 1928 hasta 1999, es decir, 75 años. A partir de esta última fecha y con la nueva Constitución, se cita ese cargo, pero con carácter ejecutivo y esto es así, porque el vicepresidente no es electo por el pueblo, como sí lo es en Colombia y Estados Unidos, entre muchos otros países, en los cuales ni siquiera el presidente puede destituirlos. Esa es la razón por la cual entre los gobiernos de Chávez y Maduro ha habido no menos de 10 vicepresidentes.
Visto desde este ángulo, si se considera a Maduro como ilegítimo, obviamente la vicepresidente también lo es. Por otra parte, la actual Constitución de 1999 señala claramente en su artículo 234, que las faltas temporales del presidente las suple el vicepresidente ejecutivo por 90 días, prorrogable por la Asamblea Nacional por 90 días más y, en este caso, la misma, que también es ilegítima, decidirá sobre el particular. Como bien podrá observar el lector, estamos sumidos en un mar de ilegalidades que tiene la posibilidad de solucionarse de una manera muy sencilla: tenemos al embajador Edmundo González, presidente electo, prevenido al bate. Él es quien debería juramentarse porque para eso fue elegido por el pueblo y, una vez juramentado, llamar a elecciones.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elnacional.com
En la sección: EL NACIONAL
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