Tierra de Gracia: La insaciable Delcy


Opera como si hubiera ganado las elecciones y no como una ilegal sustituta de otro ilegítimo. Desarma a los ministros (siete van por ahora) y arma un nuevo gabinete con los mismos secuaces conocidos. Esta sacerdotisa del chavismo actúa con el sortilegio de aparecer como una nueva demócrata.
Se quitó del medio a Maduro, para que ella y sus cómplices sean los nuevos jefes. Jubila al ministro de la Defensa –con recompensa de 25 millones de dólares por su captura– y lo sustituye por un reconocido torturador. Se está pensando cómo deshacerse del siniestro Diosdado Cabello, el brazo armado de la revolución. Cosa delicada, tendría que poner a otro capitán similar al frente de las milicias de maleantes, para que no se levanten contra ella. Delcy navega el poder con las caricias de Trump y de su «príncipe» Zapatero, que ya merece ser nombrado el gran protector internacional del chavismo. Cualquier tarde lo premian con esa medalla de oro puro.
El ejercicio del nuevo poder de Delcy, con su hermano Jorge Rodríguez, es insaciable. Están construyendo un gobierno, remedo del anterior, el que esos hermanos diseñaron y levantaron para vengar a su padre. Su acción es completar esa vendetta. Y lo hacen sin oposición a la vista. Dejan que alguna ONG y otros observatorios señalen que marean a la sociedad, que no están trabajando para una transición real. Ellos siguen con su plan: Continuar en el poder. Se mueven en lo adjetivo, no en lo sustantivo.
Esta jefa-comandante del gran campo de concentración y exterminio en el que ha convertido a Venezuela se fotografía pletórica. La imagen de la Libertadora. La justiciera del Imperio del Norte, ahora colaboradora en el negocio del petróleo. No es aventurado calcular que Delcy y Jorge –esa dupla ilustrada– estén ganando tiempo para que, en tres años, caiga Trump y ganen los demócratas progresistas. Si eso sucediera, puede suceder, el chavismo habría salvado el bache 2026.
Los cambios cosméticos que ejecuta Delcy mantienen intacta la estructura del narcorrégimen. No ha dado cargos a nadie que no haya pertenecido al mismo. Ni una apertura a alguien que esté en, mayor o menor sintonía, con la oposición. Los opositores son espectadores ausentes de este momento crucial. Los ignora el chavismo viviente y se excluyen a sí mismos esos opositores tarifados, que han vivido a la sombra protectora de la dictadura. Siguen siendo colaboradores. Hay indicios de que el chavismo sobreviviente, amañe unas elecciones legitimando otro fraude con apariencia de legalidad. Delcy es capaz de esa triquiñuela y mucho más. Darle tiempo a sus maniobras es una temeridad.
Los legítimos ganadores de las elecciones (julio 2024) levantan la voz en reuniones privadas y públicas desde Washington, pero maniatados por Trump. Las voces opositoras desde Madrid vagan silentes por el barrio elegante de Salamanca, salvo la de Ledezma. Esa presencia está ausente en Caracas. Solo familiares de los presos se han manifestado ante las puertas de los presidios, y los jóvenes universitarios en las calles, pero ¿dónde está la presión de la verdadera oposición allí dentro? Por decirlo prudentemente ni está en primera línea ni se le espera para mañana.
Esta falsa transición está sólo en manos de los ínclitos hermanos Rodríguez. Una saga familiar que amenaza con ser hereditaria. Los pasos de estos son un proceso sustituyente, una transición sí, pero del chavismo al neochavismo. Una verdadera trama gatopardiana. Una apariencia de cambios para que todo siga igual. Esperando que el tiempo les ayude a seguir vengándose de la democracia que mató a su padre. Mr. Trump: una cosa es confiar en Delcy y otra son sus actos. Ninguno indica que le esté haciendo caso, salvo en facturar crudo.
Mientras se espera esta semana la batalla del ya no tan lejano Ormuz, el negociador Zapatero sigue siendo un visitante privilegiado de la dictadura chavista. Perseguido por la sombra millonaria del caso Plus Ultra, sigue en su tarea: alabar a Delcy. La califica como la mejor aliada de Estados Unidos y alienta a Trump a seguir apoyándola. Otro colaborador, que esa intimidad ideológica con el chavismo le ha hecho millonario. Un progresista amigo de la opulencia del oro y el petróleo venezolano.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elnacional.com
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