Los ataques continúan por segundo día en Malí tras la ofensiva de Al Qaeda: la ONU pide una respuesta internacional | elmundo.es

Los disparos persisten este domingo en Kati, principal base militar a las afueras de Bamako, según ha señalado un testigo de Reuters, un día después de que un grupo afiliado a Al Qaeda y rebeldes tuareg hayan llevado a cabo uno de los ataques coordinados más importantes en el país en los últimos años.
El tiroteo sugiere que los combates han entrado en un segundo día, pese a que el Ejército ha asegurado haber recuperado el control. La ONU ha pedido una respuesta internacional ante la violencia y el terrorismo en el Sahel. «El secretario general está profundamente preocupado por los informes de ataques en varias localizaciones de Malí y condena enérgicamente estos actos de violencia», ha señalado un portavoz del organismo.
Oleada de ataques coordinados
Un grupo afiliado a Al Qaeda y rebeldes tuareg han reivindicado ataques en distintas zonas del país, incluidas áreas cercanas a la capital, regiones mineras de oro y otros puntos del territorio, en una de las operaciones más ambiciosas contra el Gobierno militar.
El balance de víctimas sigue sin aclararse, al igual que la situación en la disputada ciudad de Kidal, que los insurgentes aseguran haber recuperado. El portavoz gubernamental, Issa Ousmane Coulibaly, ha afirmado que 16 personas han resultado heridas y que la situación está «completamente bajo control», además de anunciar un toque de queda nocturno durante tres días.
Mercenarios rusos en el foco
El Frente de Liberación de Azawad (FLA), grupo rebelde dominado por tuareg, ha asegurado haber retomado el control de Kidal y que se ha alcanzado un acuerdo para permitir la salida de mercenarios rusos de un campamento sitiado a las afueras de la ciudad, donde aún permanecen fuerzas malienses.
El FLA ha indicado que la ofensiva se ha llevado a cabo junto al grupo Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), vinculado a Al Qaeda. Este último también ha reivindicado ataques en Kati, en el aeropuerto de Bamako y en otras zonas como Mopti, Sevaré y Gao, según el grupo de inteligencia SITE. Reuters no ha podido verificar de forma independiente estas afirmaciones.
Los ataques evidencian las dificultades del Gobierno militar, que llegó al poder tras los golpes de Estado de 2020 y 2021, para mejorar la seguridad tras expulsar a fuerzas occidentales y estrechar la cooperación con Rusia. En los últimos meses, el país ha registrado nuevos episodios de violencia, como el ataque de JNIM en septiembre de 2024 contra una escuela de gendarmería cerca del aeropuerto de Bamako, en el que murieron unas 70 personas, o el bloqueo de combustible que ha afectado al suministro en la capital.
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