Hay hazañas que quedan en la memoria de las personas por la espectacularidad de su ejecución. Entre las más recordadas de la década pasada, está el récord roto por Felix Baumgartner, un parapentista austriaco que saltó en caída libre desde la estratósfera rompiendo, en su caída, la barrera del sonido.
Hoy, 13 años después, el mundo lo recuerda con cariño luego de confirmarse su fallecimiento mientras desempeñaba su pasión. El día en el que logró lo inimaginable se quedó como un momento para la historia registrado en imágenes y videos.
‘A veces hay que subir para entender lo pequeño que eres’
Felix llevaba seis años preparando la hazaña que, en cuestión de minutos, terminó. Desde 2006, la idea de saltar desde lo más alto que un humano ha llegado a lanzarse en caída libre tomó forma para él y para su mente. Un proyecto que se esperaba llevar a buen fin en dos años, finalmente vio la luz, o la oscuridad en 2012.
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«Miré a mi alrededor y el cielo estaba completamente negro», declaró Baumgartner a CNN en 2022 sobre los momentos en los que, tras salir de la cápsula en la que había sido enviado a la estratósfera, pudo ver la magnitud de la obra divina frente a él, viajando en medio de un vacío indescriptible pero que, gracias a las cámaras que registraron su hazaña, se pudo ver en tiempo real.
Felix Baumgartner antes de saltar. Foto:Youtube: Red Bull
Para que llegara al lugar de lanzamiento, se construyó un globo de helio especial que tuvo que ser transportado por 20 personas con mucha delicadeza, pues este tipo de globos son muy delicados para soportar los cambios en la presión atmosférica. Otro reto fue acostumbrarse a llevar un traje espacial por hasta ocho horas.
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Para esto último, el deportista tuvo ayuda de profesionales de la salud mental para «mirar el traje como si fuera mi amigo, no mi enemigo». Esta indumentaria le bloqueaba la movilidad y lo aislaba del vacío, pero le permitía seguir respirando con normalidad a gran altura.
Desde la superficie, Felix era solo un punto blanco en el cielo Foto:Youtube: Red Bull
El 14 de octubre de 2022, después de años de preparación, fallas en la planeación, imprevistos y cambios en el cronograma, finalmente, se llevaría a cabo el gran momento: Felix Baumgartner, frente al planeta entero, salió de la cabina, miró lo que la visera le permitió y dijo: «A veces hay que subir para entender lo pequeño que eres. Ahora vuelvo a casa».
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Tras hacer un saludo militar y con nervios de acero, saltó. Luego, todo se convirtió en silencio, como si todo el mundo y las estaciones de monitoreo en Nuevo México hicieran parte también del infinito vacío del cosmos. Segundos después, tras romper la barrera del sonido a una velocidad de Mach 1.25, la física empezó a jugar su papel y lo hizo girar sobre sí mismo a gran velocidad.
Finalmente, Felix volvió a la superficie con su paracaídas. Foto:Youtube: Red Bull
En ese momento guardó la calma, pues no había mucho más que hacer. Luego, pudo estabilizarse y la respiración volvió a los pechos de los científicos que estaban pendientes de la hazaña. La bóveda negra se convirtió en un cielo azul y la caída de 39 kilómetros iba disminuyendo su distancia con la superficie.
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Tras algunos momentos de tensión por los abruptos giros, abrió el paracaídas cuando se estabilizó y, en ese momento, supo que había hecho historia con su pasión. Baumgartner se convirtió en el primer ser humano en la historia en romper la barrera del sonido.
Hoy, el mundo del deporte extremo recuerda con cariño al hombre que llevó hasta más allá del cielo los límites de su propia mente y logró llegar con vida a la superficie luego de lanzarse en caída libre desde las estrellas.