La voz, el cuerpo y, especialmente, la mente le dijeron no más a Valeria Castro en una circunstancia que ningún artista quisiera llegar: fallarle a su público porque su voz, su principal herramienta, no estaba conectada con su cuerpo y su cabeza. El 16 de octubre, la cantautora nacida en La Palma, Canarias, anunció una baja temporal después de meses de arrastrar un duelo personal, agotamiento laboral, deterioro en su salud mental y las presiones mediáticas y de redes sociales que acompañan una carrera musical en ascenso.
Casi dos meses después, volvió a los escenarios y a los compromisos que quedaron pausados, especialmente la gira de promoción de su disco el cuerpo después de todo, lanzado en marzo de 2025. Bogotá es una de las ciudades que visitará en su agenda por Latinoamérica, donde se presentará este 21 de abril en el Teatro Libre.
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En una conversación abierta, sincera y transparente, tributos que también describen su forma de ser y sus canciones, Castro habló sobre su decisión de parar, sobre las mujeres que abren caminos y sobre lo colectivo, que tanto defiende.
¿Cómo se sintió luego de regresar a los escenarios tras el parón de casi dos meses, especialmente ahora que comienza la gira por Latinoamérica, que demanda más energías y recursos que presentarse solo en España?
Sí, desgasta, pero hay mucha ilusión por estar del otro lado del charco y tener la oportunidad de cantar mis canciones aquí. Todo eso hace que cada paso, el cansancio, incluso el jet lag, merezcan la pena. El público hace que sea un verdadero sueño. Ahora mismo, me siento muy bien después de esa pequeña parada. El escenario siempre va a ser para mí la mejor curita, porque me siento parte de lo colectivo, que es un concierto. Estar en Latinoamérica me conecta con mi infancia y el sueño de recorrer el mundo cantando mis canciones, especialmente las de el cuerpo después de todo. Para mí, la pregunta que vertebra el disco es el ancla que quiero tener por siempre: ¿cómo queda el cuerpo después de todo?
El escenario siempre va a ser para mí la mejor curita, porque me siento parte de lo colectivo, que es un concierto
el cuerpo después de todo se lanzó en marzo de 2025 y, ocho meses después, anunció la baja temporal por cuestiones de salud física y mental. ¿El disco fue un augurio de lo que vino después?
Imagínate cuántas veces me lo he preguntado. ¿Será que lo tenía en el inconsciente? Siento que las canciones se escriben desde el inconsciente y la conciencia aplica para el discurso, para el diálogo. Ahora, viéndolo en perspectiva, las canciones del disco sí que manifestaron lo que venía sintiendo y que no sabía expresar. Las canciones son mi lengua materna. En ellas me expreso mejor de lo que hablo. La música me ha permitido abrirle hueco a las cosas que me importan. Y es lícito poder manifestar qué nos está pasando y es un derecho poder parar cuando una situación nos sobrepasa. Este disco ha sido la mejor compañía que supo, más que yo, definir un momento.
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Otros artistas en el pasado se han sincerado sobre situaciones de su salud mental y han abierto el debate. ¿Cree que esos pasos que ellos dieron le facilitaron hablar de una forma honesta y directa lo que vivió?
Trato de pensar que mi mundo no solo puede reducirse a los referentes del mundo de la música. Solo hay que mirar alrededor y ver cómo está la gente de tu entorno, que también le pesan las cosas en su vida. Por eso insisto: siempre quiero sentirme parte del mundo, no solo del mundo de la música. Mi situación no es especial porque sea artista, sino porque soy un ser humano que, a veces, necesita parar. Seguiremos hablando de salud mental en las personas, para que la gente que me escuche se sienta acompañada, correspondida, descrita y vista por mis canciones. Todos somos parte de una colectividad que transita emociones.
‘el cuerpo después de todo’ es su último trabajo discográfico. Foto:Flora Music
Apelando al nombre del álbum, ¿qué significa para usted poner el cuerpo?
Hablar del cuerpo propio, después de todo, tanto desde lo físico y mental, es reconocer los complejos que este cuerpo ha vivido durante toda su vida por las imposiciones o por cómo funciona el mundo. Es un mantra que me ha permitido ir calmando las aguas. Si no hubiera sido por este disco, quizás lo que me ocurrió hubiera explotado de otra manera en la que no me hubiera querido ver. Me siento muy agradecida de tener un trabajo en el que puedo aplicar mi pasión y que me permite ir digiriendo lo que me pasa de una manera mucho más bonita y súper humana. Me siento muy agradecida de poder presentar este disco en muchos sitios porque permite recordarme la importancia de estar muy presente. Y muy pendiente del cuerpo después de todo.
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Habla mucho de lo colectivo… ¿Cómo un proyecto individual, que es Valeria Castro, logra visibilizar y representar la importancia de lo que es el trabajo colectivo en la música?
Siempre me he relacionado muy mal con la individualidad. Tengo una hermana gemela, que desde pequeñas ha hablado por las dos, en colectivo. Supongo que eso suma puntos para tener muy presente la colectividad. Por eso, ser la única que nombran en un concierto, en un premio, en un anuncio, es algo con lo que no me he relacionado muy bien. Siempre pienso en el equipo que me rodea. Asumir el perfil de diva evoca la soledad. Y la soledad elegida está muy bien, pero la soledad que se te impone es algo que puede llegar a ser doloroso. Siempre trato de trabajar colectivamente con músicos, con un equipo que me apoya y me hace sentir que estoy arropada.
Asumir el perfil de diva evoca la soledad. Y la soledad elegida está muy bien, pero la soledad que se te impone es algo que puede llegar a ser doloroso
¿Le gusta sentirse parte de algo más grande?
Hay una frase que me gusta mucho de la canción que le da nombre al disco: “sentir presente, humana y colectiva, la historia generalizada femenina”. A veces el ser mujer es algo que tenemos que luchar. Y saber que mi madre, mi abuela y mis amigas han tenido que luchar en sus ámbitos me hace sentir fuerte, muy guerrera, que es el nombre de una de mis canciones del EP chiquita. Esta es una lucha tierna, una lucha personal. No vamos con espadas, sino con principios para defender la colectividad femenina. Es bonito sentirse parte de algo mucho más grande.
Sus principales referentes en la música son mujeres; ha mencionado a Silvana Estrada y Silvia Pérez Cruz. ¿Qué encuentra en ellas y su música que la inspiran tanto?
Escucho todo tipo de música y también admiro a muchos hombres que hacen música maravillosa, pero es verdad que muchas de mis playlists están llenas de mujeres. Una necesita saber que en su ámbito otras llegaron. Desde que empecé en la industria, he sido partidaria de evitar la competitividad que se nos impone. Nos hacen creer que el hueco de las mujeres es tan pequeñito que nos tenemos que pelear unas y otras por ese espacio. Y es al revés: hay que darnos la mano para agrandar ese hueco. Es muy bonito tener un espejo en las canciones de mujeres artistas, identificarme con ellas y sentir el legado de agrandar el hueco que nos dejaron. Porque no estamos aquí para ocupar ese hueco, sino para crear el hueco que nos merecemos.
Además de la música, ¿qué lee para que sus letras logren la poética y sensibilidad que tienen?
Soy un ratón de biblioteca. Y el cuerpo después de todo tiene bastantes referencias de la literatura. La frase de un pensamiento que no cabe en el lenguaje que nombro en el disco salió de un libro de Paul Auster. También leí mucho a autoras jóvenes españolas como Sara Torres y Alejandra Martínez de Miguel, que me inspiraron. Ahora ando muy pendiente del trabajo de Delphine de Vigan. O, si debo mencionar a alguien de mi tierra, las Islas Canarias, quiero recomendar a Lana Corujo, que su libro Han cantado bingo llegará pronto a Latinoamérica. Me emociona saber que en mi tierra no hay solo cantantes, sino escritoras maravillosas como ella.
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Ya que menciona su tierra, quería preguntarle qué significa para usted La Palma y Canarias, porque su primer álbum, con cariño y con cuidado, tiene mucho arraigo en su lugar de procedencia.
Para mí, La Palma ha sido el cable a tierra cuando a mi proyecto le empezó a ir muy bien. Agradezco de dónde vengo, que es un lugar muy pequeño que me define. Entender eso me ha hecho mantener la cordura, el foco y el camino que hay que seguir. El anterior disco traía mucho de mi tierra. Sentía la necesidad de empezar mi proyecto haciéndolo. Con con cariño y con cuidado senté mi raíz geográfica y, con el cuerpo después de todo, senté mi raíz personal: las vivencias que me definen, que me inspiraron y que involucran también a mi tierra, mi familia y las mujeres de mi vida. Todas ellas han vertebrado este discurso. Cuando tú tienes muy bien enraizadas tus raíces, puedes empezar a buscar tu tierra en otros sitios del mundo. En Latinoamérica me pasa mucho que veo cosas que me hacen sentir en casa, porque Canarias tiene mucho de este espacio. Encontrar un poco de hogar tan lejos de casa solo se puede lograr si tú tienes bien claro dónde está tu casa y hogar, para así encontrar y crear pequeños hogares por donde vayas.
Cuando tú tienes muy bien enraizadas tus raíces, puedes empezar a buscar tu tierra en otros sitios del mundo
En el sencillo de el cuerpo después de todo escribe sobre un corazón migrante. ¿Hay alguna historia de migración en su vida?
Nunca me han preguntado por eso y me hace mucha ilusión que me lo pregunten aquí, en Latinoamérica, que es una tierra comprometida con la migración. Sí que tengo una historia de migración detrás. Mis bisabuelos emigraron a Cuba y mis abuelos a Venezuela y luego regresaron a las Canarias. Supongo que traigo una raíz de migración. Incluso siendo española, viviendo en Madrid, me he sentido migrante. El migrante siempre recuerda de dónde viene. También ser migrante tiene otros contextos: migrar de un amor a otro. El corazón migrante busca el cariño como forma de salvarse. Para mí la migración, aunque sea literal o una metáfora, es un concepto que defenderé siempre por eso, por lo cerca que me llega.
Su música y sus letras son muy íntimas… ¿Qué tanto guarda de su intimidad para usted y qué tanto la comparte?
Trabajo mucho con la metáfora. Y hay un equilibrio muy bonito en saber contar una historia de mi vida sin mencionar, por ejemplo, el nombre de mi ex. Si escribo del desamor, me gusta hablar de la percepción de cómo una queda después de un desamor. Me gusta vertebrar con la percepción personal porque son sentimientos que ocupan nuestra cabeza y que a veces no somos capaces de verbalizar. Mis canciones son muy personales y a la vez contienen historias colectivas.
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La describen como un artista transparente que expresa su vulnerabilidad sin miedos. ¿Qué lectura hace de su público que encuentra en usted esas características?
Como artista me siento muy afortunada del público que tengo. Siempre trato de mostrarme vulnerable, transparente, tal como soy, sin darle importancia, sin que sea lo insólito. Todos deberíamos encontrarnos ahí. Creo que mi transparencia, incluso mi ternura, son un espejo para otros y otras.
Me da curiosidad por qué todos los nombres de las canciones están escritos en minúscula. Por ejemplo, bell hooks escribía su nombre así para bajarle al ego…
Es algo que he hecho desde el principio de mi proyecto porque necesitaba sentir que no estaba hablando muy fuerte. Ahora que el cuerpo después de todo es mi tercer trabajo, incluyendo el EP chiquita, las minúsculas son una forma de honrar mis inicios en los que me sentía tan pequeña. Y coincido con bell hooks: hay que bajarle al ego para que nunca esté por encima de nadie. Soy un canal de emociones, no el único. A veces nos quieren poner en un pedestal y las minúsculas me recuerdan que prefiero estar a pie de calle, a pie de quienes también sienten lo que sentí cuando escribí algo.
¿Qué trae de especial para el concierto en Bogotá?
A mí me ilusiona muchísimo volver a Bogotá porque el público colombiano ha sido muy amable conmigo. El show que llevaremos tendrá algo muy potente, porque será en formato de trío. Seremos tres mujeres multiinstrumentalistas en el escenario, que es algo que normalmente no se ve. Vamos a estar arropando las canciones y arropándonos las unas a las otras. Me emociona mucho girar en este formato en Latinoamérica porque está muy comprometido con el discurso, con lo que canto y con lo que estoy sintiendo, que es “sentir presente, humana y colectiva, la historia general femenina”.