Ver a Michelle Pfeiffer en una película de Navidad es poco frecuente. Y quizá por eso su participación como protagonista en Oh. What. Fun. (¡Vaya Navidad! en español), la nueva comedia navideña dirigida por Michael Showalter, se siente como un extraño acontecimiento cinematográfico.
En un panorama saturado de fórmulas predecibles y recetas repetidas, la actriz nominada al Óscar vuelve a sorprender a la audiencia tomando un camino que nadie esperaba: una historia luminosa, caótica, profundamente humana y contada desde el corazón de una mamá que sostiene a su familia desde las tareas del cuidado no remuneradas (como casi todas), mientras el mundo entero parece pedirle más de lo que cualquier mujer y persona podría dar.
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La película, lejos de ser una comedia navideña convencional, habla de la vida de una madre que hace malabares por mantener feliz a su familia. Y todo esto lo hace entre responsabilidades, expectativas y silencios, revelando con humor y honestidad todo aquello que se da por sentado en el trabajo invisible del hogar. Desde la primera escena, Oh. What. Fun. se apoya en algo más profundo que el espíritu festivo, navideño y lleno de nieve y chocolate caliente. Empieza con una mirada compasiva y realista sobre lo que significa ser mujer, madre, pareja y ser humano en un mundo que muchas veces no escucha.
Para que esa historia funcionara y se sintiera real, el personaje principal tenía que estar en manos de alguien capaz de equilibrar vulnerabilidad, humor y verdad. Y ahí es donde Michelle Pfeiffer, como tantas veces lo ha hecho, vuelve a brillar.
A lo largo de cuatro décadas de carrera, Pfeiffer ha encarnado heroínas complejas, mujeres rotas, reinas, brujas, madres imperfectas y personajes icónicos como Selina Kyle en Batman Returns o la magnética Elvira Hancock en Scarface. Pero algo en Oh. What. Fun. la devuelve a un terreno que pocos recuerdan que domina: la comedia con alma, en la que los gestos mínimos y las emociones contenidas cuentan tanto como los grandes momentos.
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En Oh. What. Fun., que ya se encuentra disponible en Amazon Prime, verá humor inteligente, dinámicas familiares y el retrato emocional de una mujer que hace hasta lo imposible por sostenerlo todo cuando nadie parece reconocerlo.
Pfeiffer interpreta ese desorden con una mezcla de ligereza y profundidad que hace que la historia sea más que entretenimiento navideño: se convierte en un espejo. Uno en el que muchas mujeres (y muchas familias) podrán reconocerse. En conversación exclusiva con EL TIEMPO, la actriz habla sobre lo que significa hacer una película así hoy, el lugar de las mujeres en la industria y por qué, incluso después de tantos años de carrera, sigue encontrando nuevos espacios para sorprenderse… y sorprendernos.
Pfeiffer comparte reparto con Chloë G. Moretz, Denis Leary, Felicity Jones y Jason Schwartzman. Foto:Amazon Prime
Me sorprendí bastante cuando me dijeron que usted iba a estar en una película de Navidad. De hecho, creo que nunca me la hubiera imaginado en una película de ese género. ¿Qué le llamó la atención de la historia para aceptar el papel?
Bueno, yo tampoco pensé que participaría en una película de Navidad (risas). Yo no siempre me siento completamente segura de mis habilidades para la comedia. No es un género en el que haya tenido mucha participación y la gente no me reconoce por mi trabajo en ese espectro. Entonces, cuando aparece un proyecto así, siempre existe un pequeño vértigo. Pero me entusiasmó saber que Michael Showalter estaba involucrado en el proyecto, porque soy una gran admiradora de su trabajo. Desde el primer momento sentí que iba a estar en muy buenas manos y sabía que él podría guiarme y sacar lo mejor de mí cuando sintiera que estaba fuera de mi zona de confort.
¿Entonces podríamos decir que fue un ejercicio de confianza? ¿Un ejercicio de soltar?
Sí. Sabía que el material era graciosísimo y muy divertido, y, al mismo tiempo, tendría mucha locura y situaciones completamente disparatadas. Para hacer algo así, tienes que confiar en tu director, en que él sabrá cuándo funciona, cuándo no y cómo equilibrarlo. Y luego, cuando llega el momento del corte final en la sala de edición, tener la tranquilidad de que, si algo resulta demasiado ridículo o exagerado, él simplemente lo va a quitar. Esa confianza lo es todo.
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‘Oh. What. Fun.’ no es la típica película de Navidad. No es la historia de amor del chico del pueblo nevado y la ejecutiva de la gran ciudad o el príncipe de algún país europeo que conoce al amor de su vida en un lugar inesperado. Es una cinta, básicamente, sobre una mujer y lo difícil que es serlo. ¿Siente que estos temas tan importantes están calando en las conversaciones cotidianas?
Debo decirlo: me encantaría observar a todas las madres mientras ven esta película con sus hijos y esposos (risas). Creo que para muchas será casi una revelación. Todo lo que hacen ellas se da por sentado. Las madres hacen absolutamente todo, sostienen todo, y, aun así, muy pocas veces las familias se detienen a reconocerles ese trabajo invisible que mantienen en pie a las familias. Recuerdo un día, mientras estaba haciendo mil cosas a la vez, mi suegro me dice de la nada: “¿Sabes? Las mujeres son el pegamento”. Se quedó mirándome y agregó: “Lo sabes, ¿verdad?”. Le dije que sí, y él respondió: “Nunca lo olvides. Las mujeres son el pegamento”. Y es cierto: no siempre se ve, porque la mayor parte estamos detrás de escena. Nadie nos aplaude, nadie nos nombra, pero estamos ahí, sosteniendo todo. Por eso creo que hay una enorme falta de apreciación hacia las mujeres y la cantidad inmensa de cosas que hacemos, muchas veces sin reconocimiento alguno.
Me encantaría observar a todas las madres mientras ven esta película con sus hijos y esposos (risas). Creo que para muchas será casi una revelación
Usted ha estado en la industria por bastante tiempo y ha visto la evolución de las mujeres en esta. ¿Cómo la siente? ¿Cree que realmente han alcanzado un hito?
Creo que hemos avanzado en la dirección correcta, lo cual es alentador en un momento en el que tantas otras cosas parecen estar retrocediendo. Atribuyo gran parte de ese avance al trabajo que se está haciendo en televisión. Honestamente, algunos de los mejores papeles y de las interpretaciones más sólidas para mujeres están sucediendo allí. Cada vez hay más variedad, más profundidad, más historias complejas creadas específicamente para nosotras.
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¿Siente que también se ha avanzado en temas de edad?
Bueno, eso lo digo también pensando en mujeres de mi edad, mayores de 40, 50 y 60 años. Durante mucho tiempo, ese era un rango en el que las oportunidades se reducían drásticamente. Pero ahora hay muchísimas posibilidades, proyectos interesantes, personajes bien escritos. Y, para ser sincera, yo nunca anticipé tener tantas oportunidades a estas alturas de mi vida y de mi carrera. Me parece algo maravilloso. Es realmente gratificante.