El cardiólogo Aurelio Rojas afirmó que el corazón mantiene una conexión directa con las emociones y puede influir en el estado mental. Según explicó en una entrevista, factores como el estrés o la ansiedad afectan su ritmo y funcionamiento, en un proceso que involucra la interacción con el cerebro y el sistema digestivo.
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Durante años, la medicina ha descrito el corazón como un órgano encargado de bombear sangre. Sin embargo, investigaciones recientes han ampliado esta visión al identificar vínculos entre su actividad y los procesos emocionales. Estas evidencias indican que no actúa de forma aislada, sino como parte de un sistema interconectado con el cerebro y el intestino.
Aurelio Rojas señaló: «El corazón tiene memoria, un lenguaje propio, y una conexión profunda con nuestras emociones». En ese sentido, también lo definió como «el ‘órgano emocional del cuerpo», y añadió que «el corazón no sólo reacciona a lo que hacemos, sino también a cómo lo vivimos» y que «el corazón late en coherencia con nuestro estado mental, recuerda lo que hemos vivido y se desequilibra cuando lo emocional no se expresa».
Señala que existe una conexión directa entre el corazón, el cerebro y el sistema digestivo. Foto:iStock
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Interacción entre corazón, cerebro y emociones
El especialista explicó que el enfoque tradicional ha sido principalmente mecánico, centrado en la contracción del músculo cardíaco. No obstante, indicó: «Todos los órganos del cuerpo, tal y como están demostrando las últimas investigaciones científicas están conectados entre sí, no son independientes, especialmente nuestro corazón, nuestro cerebro, y nuestro aparato digestivo, mencionando el famoso ‘eje intestino-cerebro-corazón».
Rojas describió esta dinámica como una «relación bidireccional», donde los procesos mentales y emocionales influyen en el organismo. En este contexto, afirmó: «Ante situaciones emocionales importantes nos late el corazón más rápido o más fuerte, y por ejemplo tenemos taquicardias, o nos falta el aire. Emociones negativas mantenidas en el tiempo al final repercuten en nuestro corazón y si no ponemos fin a las mismas el corazón nos dará un aviso».
También indicó que el corazón envía señales hacia el cerebro, especialmente a áreas relacionadas con las emociones y la toma de decisiones. Además, mencionó que este órgano genera un campo electromagnético que varía según el estado emocional y que participa en la regulación del sistema nervioso autónomo.
Afirma que el estrés y la ansiedad pueden alterar el ritmo y funcionamiento cardíaco. Foto:iStock
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El corazón como herramienta de regulación emocional
El cardiólogo explicó que el funcionamiento cardíaco no se limita a procesos físicos. «No sólo hablamos de contracción y de relajación, sino de cómo este órgano participa ante situaciones de peligro, cómo responde ante una pérdida, cómo memoriza los eventos emocionales, cómo se desregula con el miedo, y cómo se armoniza con la gratitud o con la calma», afirmó.
En este contexto, planteó que el corazón puede influir en la regulación emocional. «El corazón puede enviar señales que calman o activan el cerebro, entonces puede convertirse en una herramienta de regulación emocional», indicó. Asimismo, señaló que técnicas como la respiración profunda pueden modificar el ritmo cardíaco y activar el sistema nervioso parasimpático.
Sobre la relación entre emociones y ritmo cardíaco, explicó: «Si pensamos en síntomas emocionales como el estrés o la ansiedad notamos que el corazón late de forma irregular o más rápido; mientras que si hay calma, el ritmo es más estable y eficiente, pero si notamos amor y conexión nuestro ritmo cardiaco se vuelve coherente además al corazón que tenemos al lado, de manera que la variabilidad de la frecuencia cardiaca se adapta al corazón de la persona que está a nuestro lado».
Describe que el corazón envía señales al cerebro que influyen en decisiones y emociones. Foto:iStock
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Efectos de las emociones no gestionadas
El especialista advirtió que las emociones intensas que no se procesan pueden generar efectos sostenidos en el organismo. Señaló que estas experiencias se convierten en «un ruido de fondo que se cuela en el sistema nervioso autónomo», y sostuvo que el corazón es «extremadamente sensible a estas señales».
Entre las manifestaciones asociadas, mencionó palpitaciones sin esfuerzo físico, latidos irregulares sin alteraciones estructurales, aceleración cardíaca en reposo y dolor torácico sin lesiones coronarias. En ese sentido, concluyó: «Todo lo que el sistema emocional no digiere termina convirtiéndose en una carga para el cuerpo y también para el corazón».
Indica que técnicas como la respiración pueden ayudar a regular el ritmo cardíaco. Foto:iStock
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Principales puntos señalados por el especialista
1. El corazón mantiene una relación con el cerebro y el sistema digestivo.
2. Las emociones influyen en el ritmo y funcionamiento cardíaco.
3. El órgano envía señales que afectan procesos mentales.
4. La respiración y el control del ritmo cardíaco pueden regular el sistema nervioso.
5. Las emociones no gestionadas pueden generar síntomas físicos prolongados.
Europa Press
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en la información publicada por Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.