Riccardo Muti (Nápoles, 84 años) pertenece a una estirpe de directores de orquesta que parece extinguirse con él. Cuando evoca a Sviatoslav Richter o a Claudio Arrau en el Cuarto concierto de Beethoven, que le hacía sentir que veía “a Beethoven en persona”, asoma la melancolía de quien considera clausurado un mundo fundado en la profundidad y la autenticidad. Último gran patriarca del podio, el napolitano escoge ya con cuidado dónde y con quién toca, y dedica buena parte de su energía a transmitir lo aprendido a los jóvenes en la Italian Opera Academy y la Orquesta Juvenil Luigi Cherubini, que fundó en 2004.