Se nos acabó el Mundial de Fútbol. Y con él se nos terminó la algarabía mediática. Ya no hay mas circo, tocó volver a la vida de lo real cotidiano.
El Mundial es un respiro del mundo real, por un mes tenemos disculpas de perdernos de lo real, hacernos los tontos, huir en lo emocional, habitar como si supiéramos de fútbol, decir que trabajar o amar era lo que pasaba entre partido y partido. Teníamos mucho de qué hablar, un decir inútil pero maravilloso. Fue bonito mientras lo vivimos.
Toca volver a la realidad. Y la realidad mediática colombiche es un poco frustrante, enervante y jodida:
Los noticieros volverán a ser sobre la última pelea entre el que gobierna y el que viene.
La farándula será sobre las últimas frases hirientes y agresivas del nuevo yo-presidente.
Amparo Grisales, jurado de ‘Yo Me Llamo’. Foto:Caracol Televisión
Los chistes volverán a ser sobre clasismo, racismo, machismo, xenofobia.
Las redes volverán a ser un escenario de lucha libre en X, donde el matoneo es el disfraz de la ignorancia y el atropello es el comportamiento de “la manada” de vacas digitales que buscan desde el insulto eliminar al otro.
Tristemente seguirá ‘El minuto de Dios’ (¡qué aburrido! Pobre Dios que es tan divertido. ¿Lo cambiarán por el minuto del arca?), y esas cosas políticas obligatorias de los partidos y ‘El boletín del consumidor’. ¡Ay Dios!
Y aunque no se fueron, seguirán el sensacionalismo brutal de ‘Séptimo día’, las entrevistas de silla Rimax de ‘Los informantes’, las babosadas de Suso, los chismes sin chisme de ‘La Red’, Acevedo presentando en RCN y Vargas en Caracol… Nunca se fueron, tampoco los vimos.
El fútbol será mediocre, es el de la liga nacional.
Los comentaristas y narradores deportivos tristemente serán los mismos del Mundial: o sea, el castigo divino de vivir en Coñombia, donde los narradores y comentaristas son más mediocres que el fútbol mismo.
Volverán esos concursos de ‘Yo me llamo’, Yo canto, Yo cocino, Yo ‘celebrity’, Yo Desafío, Yo farándulo, Yo don jediondo… Concursos sublimes de la narrativa acuario: están ahí, se mueven como peces en la pantalla y sirven de paisaje visual y sonoro de salas y restaurantes.
Excitante saber quien será en nuevo Hollman, el nuevo pontífice de la batalla política pública. ¿Qué pasará con Inravisión? ¿Volverá a ser RTVC? ¿Tendrá otro nombre? ¿Será un canal del Arca de Lucio? ¡Excitante!
Apasionante también saber si el alcalde Bogotá despierta y se da de cuenta que su ciudad, su casa, están muy feas: que las vías principales están hechas parqueaderos, que la Caracas es el fin del mundo, que todo está muy feo: no hay luz, todo es mamarracho. ¿Despertará? ¿Será la ciudad milagro?
Intrigante cuando será el primer periodista matoniado por el new presidente, cuántos habrá, cómo los insultará, con qué adjetivos. ¿Los expulsará de la patria milagro?
Todo suena más de lo mismo, pero más excitante. Se acabó el Mundial. Ya no hay de qué hablar. Tocó trabajar.