A pocos kilómetros de Bogotá se encuentran algunos de los lugares más históricos y emblemáticos de Colombia, que siguen atrayendo a miles de visitantes por su riqueza cultural y legado patrimonial.
Entre ellos destacan Zipaquirá, una joya arquitectónica construida en el interior de una mina de sal; Monguí, con su arquitectura colonial intacta; y la Laguna de Guatavita, símbolo de una de las leyendas más antiguas de Colombia.
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Estos sitios no solo ofrecen un viaje al pasado, sino también una oportunidad única para conocer las raíces del país sin alejarse demasiado de la capital.
Considerado uno de los Pueblos Patrimonio de Colombia Foto:TripAdvisor
Estos son las tres joyas históricas cerca de Bogotá
1. Monguí: un municipio de Colombia situado en el departamento de Boyacá, según el portal especializado Travelgrafía, dentro de la región andina, a una altitud aproximada de 2.900 metros sobre el nivel del mar.
Se encuentra cerca de Sogamoso y, dependiendo de las condiciones del tráfico, el viaje desde Bogotá por carretera puede tomar alrededor de cinco horas.
Considerado uno de los Pueblos Patrimonio de Colombia, Monguí es un destino perfecto para disfrutar de su arquitectura colonial y de múltiples actividades al aire libre.
Durante el recorrido, es posible apreciar construcciones coloniales de los siglos XVI y XVII, yprobar la gastronomía típica de la región.
Si planea hacer turismo en este municipio boyacense, no puede perderse la plaza principal del centro histórico. También es imprescindible visitar la Basílica Menor de Nuestra Señora de Monguí, el tradicional Puente de Calicanto y el Convento de los Franciscanos, donde funciona un museo con arte religioso y relatos de la época colonial.
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Monguí, Boyacá Foto:Travelgrafía
2. Zipaquirá: situada en el interior de una antigua mina, a 180 metros bajo tierra, la Catedral de Sal de Zipaquirá es una de las joyas arquitectónicas más impresionantes de Colombia, indica dicho portal, con un profundo valor cultural e histórico.
Al adentrarse en la mina, los visitantes recorren una red de túneles donde encuentran esculturas esculpidas en sal y piedra. Uno de los elementos más destacados es el Viacrucis subterráneo, que representa la Pasión de Cristo y ofrece una experiencia única gracias a su tenue iluminación y ambiente silencioso.
ZIPAQUIRA Foto:Archivo particular
Entre los principales atractivos del lugar se encuentran la Gran Cúpula, de 11 metros de altura, que simboliza la unión entre el cielo y la Tierra, y el Espejo de Agua, cuya superficie refleja el techo de la mina, creando una ilusión visual de profundidad sin fin.
Si visita la catedral un domingo, tiene la oportunidad de asistir a una misa en el altar principal, donde resalta una cruz iluminada de 16 metros de alto, tallada directamente en la roca.
Además, si dispones de más tiempo, es recomendable quedarse en Zipaquirá para conocer su centro histórico, caminar por la Plaza de los Comuneros, visitar el Museo Arqueológico y probar la gastronomía local. Para una experiencia aún más completa, puede realizar la Ruta del Minero, una actividad que incluye casco y herramientas, y le permite vivir de cerca cómo era el trabajo de los antiguos mineros de sal.
Catedral de sal de Zipaquira Foto:Archivo particular
3. Laguna de Guatavita: esta es reconocida por su vínculo con la leyenda de El Dorado. De acuerdo con el relato, durante rituales sagrados, el cacique muisca se cubría con polvo de oro y sus acompañantes lanzaban ofrendas de oro y esmeraldas a la laguna, mientras él se sumergía en sus aguas como acto de veneración al dios sol.
Para contemplar la laguna, existen varios miradores naturales accesibles tras recorrer un sendero de aproximadamente 2 kilómetros. A lo largo del trayecto, es posible visitar una casa ceremonial donde se comparten detalles sobre la cultura muisca, además de disfrutar del paisaje del bosque andino y del ecosistema de páramo.
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Laguna de Guatavita es uno de los sitios más visitados. Foto:iStock