Lo que diga Mariano Rajoy, gurú del fútbol y de mis días tristes | elmundo.es

El bajón por el esperpento de España te dura hasta que recuerdas que en breve habrá columna de Mariano Rajoy. «En el fútbol, lo que de verdad importa es meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y, por eso, el resultado fue de 0-0», ¿reflexiona? el expresidente en El Debate. Jamás se escribió verdad tan inapelable.
Rajoy siempre ha sido un filón de memes, pero con el fútbol lleva su disfraz de hombre simple al extremo. Como sabemos que lo del Chance de Desde el jardín, de Jerzy Kosinski sólo sucede en la literatura y nadie llega hasta donde él ha llegado sin una mente ágil, te cuestionas si no habrá que entender el fútbol más como Mariano que como Álvaro Benito (al que admiro, pero permítanme la licencia). Es decir, aplicar antes la navaja de Ockham que la estadística avanzada.
Y la explicación más simple en este caso es que lo diferencial para ganar la Eurocopa fueron Lamine Yamal y Nico Williams y no Luis de la Fuente, ni siquiera Rodri. El fútbol evoluciona cual pokémon y había atropellado a España, como se vio en las inanes exhibiciones de posesión que nos mandaron a casa ante Rusia, en 2018, y Marruecos, en 2022. Entonces, como en la vida con los audios de Whatsapp, los chavales nos descubrieron que se puede funcionar a 1.5x de velocidad.
Pero Luis de la Fuente lo olvidó completamente ante Cabo Verde porque, en el fondo, cree en lo antiguo. Con Lamine al 50% y Nico al 10% (aprecio cierta tendencia a menospreciarle, quizás porque ningún entorno lleva peor el rechazo que el culé, pero sano es fabuloso), renunció al vértigo para meter a Gavi y justificar así una convocatoria inmerecida. Puestos a hacer eso, pon a Yéremi Pino, que tampoco se ha ganado estar, pero tiene cierto desborde. Tampoco está mal que el otro extremo puro que ha llevado, Víctor Muñoz, esté tan tieso físicamente como los titulares. Genialidad táctica.
Y cuando me estaba cabreando, regresé a mi biblia. «Así que les digo a todos ustedes: vendrán tiempos mejores, disfrutemos del Mundial y no nos enfademos si algo no nos gusta. No sirve absolutamente para nada».
Lo que tú mandes, Mariano, gurú de mis días tristes, pero como se repita ante Arabia Saudí no habrá cliché que nos calme.
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