África declara la guerra al rating por sus «sesgos anti-africanos», pide intervenir agencias y crear una propia

Una gran polémica ha irrumpido en el mundo del rating. Con sus calificaciones, las agencias son un pilar económico a nivel mundial y los arquitectos de la deuda del planeta. Sus notas definen la facilidad que tienen los países y las empresas del mundo para acceder al crédito, por lo que sus decisiones suponen impactos millonarios y actúan como el faro de los inversores. Recientemente, diversos grupos de economistas auspiciados por gobiernos en África han cargado contra estas empresas aseverando que tienen un sesgo anti-africano que está generando un abismo económico entre el continente y el resto del mundo. Además, algunas instituciones van más allá y piden su intervención y la puesta en marcha de una agencia local.
El último en realizar estas acusaciones fue un grupo de economistas del G20 nombrados por Sudáfrica que han llegado a la conclusión de que firmas como S&P Global, Fitch, Moody’s o Scope «exhiben importantes sesgos de percepción elevando el riesgo de países africanos que tienen los mismos fundamentos económicos comparables que otros». Este panel pidió que se intervinieran estas firmas para imponerles una supervisión más estricta y una mayor divulgación de los datos y modelos que sustentan sus decisiones, para evitar que sigan aplicando este sesgo contra los países africanos.
Esta no es la primera vez que se lanza esta crítica y la Unión Africana ha dicho que está trabajando para que este mismo 2025 salga una agencia local que se encargue de ofrecer su percepción del riesgo crediticio del continente. Su nombre será African Credit Rating Agency o la AfCRA. Según explica la institución, esta nueva firma tendrá «más contexto regional» y «podrá reducir la asimetría informativa» que estarían generando el riesgo de empresas.
El gobernador del banco central de Sudáfrica, Lesetja Kganyago, dijo en un anuncio del comité de política monetaria que existía una falta de transparencia en los modelos de pronóstico que utilizan las agencias de calificación. «Las agencias de calificación nos dicen que sus modelos son de su propiedad», dijo. «Así que es difícil tomar sus modelos, analizarlos y decir hacia dónde se dirige esto».
Volviendo a AfCRA, la Unión Africana quiere lanzar en la segunda mitad de 2025 para ofrecer una evaluación del riesgo crediticio con sede en África. La idea del proyecto es que esta nueva institución estudie los riesgos de un gran número de gobiernos y empresas que directamente no son calificados. Sería un complemento a firmas como S&P Global o Fitch, no un reemplazo. La empresa sería autónoma dentro del marco de la Unión Africana. «La agencia adoptará un modelo de negocio de pago por parte del emisor… Será financiada íntegramente por sus accionistas… y, a partir de entonces, debería ser autosostenible gracias a los ingresos generados por sus servicios.»
¿Por qué es tan importante para África?
La Unión considera que la debilidad de las diferentes monedas de estos países ha atado a los países de la región a las calificaciones internacionales y que una opinión de estas puede hundirlos. «Los inversores internacionales en los mercados de capitales globales prefieren invertir en África a través de eurobonos debido a la inestabilidad percibida de las monedas locales en los mercados emergentes. La necesidad de captar fondos a través de eurobonos ha obligado invariablemente a los gobiernos africanos a ceder ante las estrictas condiciones establecidas como mejores prácticas y requisitos mínimos para la obtención de préstamos en los mercados de capitales por los reguladores del mercado, con el fin de emitir bonos soberanos. Y por ello se necesita al menos una calificación de las principales agencias».
Sin embargo, confirman la tesis de Sudáfrica. «El problema es que existe una creciente insatisfacción sobre la influencia, enfoque y metodología de las tres principales agencias. A la mayoría de los países africanos se les ha dado un estrato de bono basura salvo a Egipto, Libia, Marruecos, Mauricio, Sudáfrica y Túnez». Sin embargo, pese a que según esta institución, buena parte de las economías de estos países han avanzado, «ninguna ha logrado superar el estatus de bono basura, algo que implica enormes riesgos crediticios y ha convertido sus costes de endeudamiento en extremadamente altos«.
En su último informe, la institución da un paso más allá y afirma que «diversos estudios han presentado pruebas de que las agencias internacionales de calificación crediticia tienen prejuicios contra los países africanos… existe un sesgo en las calificaciones. Cubren el continente y su sede está fuera, tienen opiniones preconcebidas que están influyendo en las calificaciones».
OCDE: «Las malas calificaciones crediticias de muchos países africanos aumentan el costo del capital»
Esto, según la institución, ha provocado que los gobiernos «pierdan la libertad económica para realizar propuestas expansivas. Nadie puede elaborar nada que contradiga recomendaciones prescriptivas respecto a política fiscal y todos deben someterse a las agencias». En definitiva, «la regulación de las economías nacionales se ha desplazado literalmente de los gobiernos estatales a las agencias internacionales de calificación crediticia».
Según expertos citados en Nairametrics, el sesgo en los ratings podría estar costando al continente africano unos 75.000 millones de dólares al año por intereses más altos y menor acceso a financiamiento favorable. La OCDE en su último informe al respecto, publicado este verano, dice que África necesitará para 2030 1,6 billones de financiación y que el spread para un eurobono africano está en los 10 puntos porcentuales con costes siete veces mayores que Europa o Norteamérica, definiéndolo como uno de sus grandes lastres. «Las malas calificaciones crediticias de muchos países africanos aumentan el costo del capital». Además, «Los críticos sostienen que tienden a sobreestimar el riesgo de los países africanos debido a la escasez de información». Por su parte, «para la mayoría de los países africanos, las calificaciones crediticias no son solicitadas… lo que puede incentivar a las agencias a bajar la calificación».
Las agencias responden
Respecto al punto de vista de las agencias, la última en hablar del tema ha sido S&P Global. Lo ha hecho Roberto Sifon-Arevalo, jefe de calificaciones globales, en una entrevista este jueves. «No hacemos distinciones entre África, Latinoamérica o Asia; no damos un trato diferente a nadie. Nuestros criterios y nuestra metodología son públicos desde hace décadas y cualquiera puede consultarlos».
El alto cargo prosiguió alegando que el problema es que se comparan con las regiones más desarrolladas. «A veces, cuando hablo con personas que analizan África específicamente, su punto de referencia es Europa o Estados Unidos. Rara vez los oigo compararse con el sudeste asiático o América Latina». Sin embargo, reconoció que hay un componente subjetivo. «Somos personas y tenemos derechos a opinar. Intentamos hacer lo mejor posible».
«Las calificaciones fueron demasiado altas viendo su tasa de impago»
Esta entrevista de Bloomberg ocurrió en un receso de una gran cumbre empresarial africana donde Sim Tshabalala, director ejecutivo de Standard Bank, el mayor prestamista de África, repitió que las agencias estaban dando un trato injusto a los países africanos. «Los estudios dejan claro que podrían estar siendo calificados hasta 4 grados por debajo de lo que implican sus indicadores macroeconómicos».
En una entrevista con FT, un ex alto ejecutivo de S&P (Moritz Kraemer) afirma que «las calificaciones de África han estado demasiado altas, no demasiado bajas, porque algunos emisores africanos han tenido una tasa de impago algo mayor que otros con el mismo rating. Y cree que se trata de una estrategia para elevar artificialmente su calificación de riesgo.
Fitch, cuando fue atacada con los mismos argumentos tras rebajar la nota al banco Afreximbank, afirmó en su defensa que sus decisiones se toman «únicamente de acuerdo con criterios globales consistentes y públicos» y que sus «drivers de calificación y sensibilidades» están claramente identificados en sus comunicaciones de rating. En una entrevista con Financial Times, Moody’s explica que «según los datos que tenemos, no vemos indicios de sesgo… no hay ninguna indicación de que los países soberanos africanos no incurran en impagos con tanta frecuencia como sugerirían las calificaciones.»
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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