Cataluña baraja ampliar su participación en el Barcelona Supercomputing Center

La Generalitat estudia ampliar su participación en el consorcio público que gestiona el Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), uno de los más avanzados complejos de investigación científica en Cataluña que alberga los potentes ordenadores del proyecto MareNostrum. El consorcio titular del Centro Nacional de Supercomputación se reparte entre tres instituciones: el Estado, que posee un 60% a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; la Generalitat, que controla un 30% a través del Departamento de Investigación y Universidades, y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), que tiene el 10% restante.
La Administración autonómica aumentaría su cuota en el consorcio a través de un fondo de nueva creación acordado con los Comuns en el reciente pacto de presupuestos. Fuentes del partido izquierdista así lo trasladan a elEconomista.es, mientras que desde el Departamento de Economía y Finanzas no se aporta información. Por su parte, un portavoz del BSC ha declinado realizar comentarios.
El pacto entre el Govern y los Comuns para acordar las cuentas públicas de 2026 incluye la siguiente medida: «Crear, mediante el Institut Català de Finances (ICF), el Fondo de Soberanía Tecnológica de Cataluña, para disponer de un instrumento estable de inversión pública estratégica, destinado a reforzar la capacidad pública y los impulsos de ecosistemas tecnológicos abiertos y relacionados en el país». «El uso de este fondo irá dirigido a la financiación de software libre, ciberseguridad y al desarrollo de inteligencia artificial ética, entre otros. Tendrá como receptoras pymes, empresas emergentes, cooperativas y centros de investigación del sector tecnológico catalán», recoge el documento.
Los Comuns reconocen que aún no se ha pactado la dotación de este nuevo fondo, como tampoco su gobernanza ni sus partícipes. También quedan por decidir sus potenciales beneficiarios, aunque los Comuns mencionan de forma explícita al BSC, si bien matizan que sería «una de las muchas posibilidades». Otra opción sería dotar de mayores recursos determinadas líneas de investigación, al margen de ampliar la participación catalana en el centro científico. Si bien es cierto que, a mayor cuota en el consorcio, mayor sería también el rol de la Administración autonómica en la gobernanza de la infraestructura. Hoy, la presidencia de esta entidad corresponde al Estado; la vicepresidencia, a la Generalitat, y las vocalías se reparten de forma equilibrada entre los tres patrones.
Esta reordenación accionarial coincidiría en el tiempo con la nueva composición del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona —en este caso, una cesión del Ejecutivo de Salvador Illa a ERC—, por la cual la suma de Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona tendría peso mayoritario en el ente.
En cualquier caso, el nuevo fondo del ICF serviría para fomentar el «ecosistema tecnológico local» para «no depender de tecnología extracomunitaria» en exceso. Este enfoque conecta con la búsqueda de soberanía estratégica en ámbitos clave de la industria y la tecnología a nivel europeo.
De forma parecida, el pacto Govern-Comuns también contempla la creación de otro instrumento, igualmente bajo tutela del ICF, destinado a entrar en el capital de empresas estratégicas. Sobre este llamado Fondo Estratégico Soberano tampoco hay detalles por el momento.
Al respecto de estos nuevos instrumentos, un portavoz del ICF advierte de que «fondos de estas características no se diseñan de un día para el otro». Los presupuestos autonómicos, se añade, ni siquiera están aprobados. Actualmente, el ICF ya cuenta con un fondo en Tecnologías Avanzadas (el antiguo fondo FITA) dotado con 55 millones de euros. Este vehículo encaja con las pretensiones recogidas en el pacto de presupuestos, aunque las fuentes consultadas no aclaran si podría sustituirlo o bien sería complementario.
MareNostrum 5
El buque insignia del BSC es MareNostrum 5, que lleva en funcionamiento desde mediados de 2024 y es uno de los mayores superordenadores a escala europea. Este jueves, la infraestructura presenta el nuevo ordenador cuántico de MareNostrum Ona, el tercero en instalarse y que permitirá avanzar la investigación en computación cuántica en el Viejo Continente.
En diciembre de 2024, el BSC fue elegido como una de las siete fábricas de inteligencia artificial de la Unión Europea. En el marco del proyecto AI Factory, la institución emplazada en Barcelona recibirá una inversión cercana a 200 millones de euros para desarrollar un ecosistema de sistemas avanzados de IA.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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