La Fed quiere acabar la reducción del balance para cortar de raíz la tensiones de liquidez que están apareciendo

La clave de la reunión de esta semana de la Reserva Federal no va a estar en los tipos de interés. El mercado tiene claro, y los analistas también, que el banco central va a recortar los tipos 25 puntos básicos, y asume que en diciembre volverá a repetir este movimiento. Sin embargo, la novedad en esta ocasión tiene que ver con otra de las herramientas más importantes que utiliza la Fed para su política monetaria: la gestión del balance de activos. Jerome Powell ya ha anticipado, hace dos semanas, que se están preparando para terminar el proceso de adelgazamiento del balance que empezó en 2022. El motivo es cortar de raíz cualquier problema de liquidez que pueda haber en el sistema, y es que ya hay una señal clara de cierta tensión en el mercado y problemas en algunos bancos regionales.
Powell anticipó el pasado 14 de octubre, en una conferencia en la Asociación Nacional de Economías para los Negocios, que la Fed estaba ya preparándose para parar el recorte de balance. Este proceso empezó hace 3 años, en 2022, con el objetivo de reducir la liquidez en la economía estadounidense y así ayudar a reducir de una vez por todas la inflación, que se había desbocado en la primera economía del mundo.
En este tiempo, la Fed ha reducido el balance total, desde los 8,94 billones de dólares, hasta los 6,59 billones actuales. El proceso, sin embargo, ya ha llevado el balance a un punto en el que la Fed considera adecuado parar, especialmente después de apreciar que el drenaje de liquidez ya está empezando a generar señales de tensión.
La señal de peligro que ha dado el mercado
La señal más evidente de las tensiones de liquidez en el mercado ha sido el aumento en el tipo de financiación garantizado a un día (el SOFR, el precio que pagan los bancos por la liquidez a un día, usando bonos del Tesoro estadounidense como garantía, es decir, uno de los tipos que reflejan muy bajo riesgo), por encima del tipo de interés que paga la Fed a los bancos por dejar su dinero en reservas del banco central, el llamado IORB, o tasa de interés sobre los saldos de reserva.
Cuando el sistema no tiene tensiones de liquidez, es decir, durante la mayor parte del tiempo, el IORB está por encima del SOFR. Hay ocasiones, como cierres trimestrales, en los que los bancos necesitan la financiación, y el SOFR sube por encima del IORB. Ahora, sin embargo, está ocurriendo de forma más prolongada, y desde la segunda semana de octubre el SOFR está cotizando por encima del IORB de forma sostenida.
El SOFR actúa así como una especie de termómetro de la liquidez disponible en el sistema, y lo que los bancos están indicando con el aumento del SOFR es que necesitan liquidez con urgencia, y están dispuestos a pagar una prima para conseguirla. Al subir por encima del IORB, lo que quiere decir es que hay una demanda de crédito, por parte de algunos bancos, intentando convencer a otros bancos que sí tienen reservas, de que les presten dinero a ellos, en lugar de dejarlo aparcado en la Fed. Si las tensiones de liquidez fuesen realmente alarmantes, el SOFR podría subir muy por encima del IORB, y daría una señal clara de crisis financiera.
Los analistas de Bank of America, después de analizar el aumento que se ha producido en el SOFR, advierten de que «vemos riesgo de que haya un final del ‘quantitative tightening’ [la reducción del balance] en octubre», señalan. «La presión reciente en los tipos de financiación sugiere que la liquidez ahora es, como mucho, ‘amplia’ [en lugar de abundante, como la definía la Fed], y creemos que existe la posibilidad de que la Fed rellene con liquidez, dependiendo de dónde quieran que se mantengan los tipos de financiación frente al IORB. Nuestro escenario base es que la Fed acabará el recorte de balance en diciembre, pero cada vez hay más posibilidad de que se anuncie este mismo mes de octubre», explican.
La posibilidad de que la Fed incluso se muestre dispuesta a volver a introducir liquidez en el mercado, como apuntan los expertos de BofA, no es remota. Mabrouk Chetouane, responsable global de estrategia de mercado de Natixis IM, coincide con esta previsión: «No sólo se espera que la Fed ponga fin a su endurecimiento cuantitativo [QT], sino que también podría volverse más activa interviniendo de forma selectiva en los mercados monetarios», señala, y advierte de cómo «los participantes en el mercado que ofrecen activos como garantía tienen dificultades para encontrar la liquidez que necesitan. Sin recurrir a la flexibilización cuantitativa [QE], la Fed podría intervenir de forma discrecional, comprando títulos de deuda pública para aliviar los picos localizados de tensión en los mercados monetarios«, señala.
Javier Santacruz, profesor de economía, explica cómo la reciente disposición de Powell a parar el recorte de balance encaja con varias cuestiones: «Por un lado, está observando tensiones en los mercados monetarios, sobre todo con los vencimientos más a corto plazo. Hay tensiones de liquidez no por el efecto de haber seguido reduciendo el balance, sino porque hay ocasiones, momentos que corresponden con la fase de desaceleración del ciclo, en los cuales se producen miedos. Cualquier cosa, noticia o elemento que pueda tener consecuencias negativas en seguida tensiona la liquidez», explica.
«En segundo lugar, es que no quieren ni oír hablar de que se produzca ningún cierre o liquidación bancaria que suponga traspaso de clientes o un rescate», señala Santacruz. En este sentido, las tensiones bancarias que se han producido en las últimas semanas en varias entidades regionales pueden haber convencido a Powell de la necesidad de poner la venda antes que la herida, y evitar que se produzca un problema similar al que tuvo lugar en 2023 con la quiebra de Silicon Valley Bank.
El funcionamiento del balance de la Fed
Para entender el movimiento que está preparando la Fed es importante conocer cómo funciona el balance de activos del banco central, de qué está compuesto, y cómo afecta a la liquidez disponible en el sistema financiero de Estados Unidos.
El balance de la Fed no sólo está compuesto de activos en manos del banco central, como cuando compra bonos del Tesoro estadounidense o MBS (valores respaldados por hipotecas): también hay un pasivo que debe encajar con la cantidad de deuda que se ha comprado, y este pasivo son reservas bancarias. Así, el balance de la Fed es un indicador de cuánto dinero hay puesto en circulación en el sistema, en forma de reservas bancarias totales.
Cuando la Fed compra bonos, como en los momentos en los que activa el ‘QE’, los compra a bancos, ya que tiene prohibido comprar directamente del Tesoro, para evitar conflictos de interés o pérdida de independencia del banco central. Al comprarlo al banco, la Fed adquiere un activo, el bono, y también un pasivo, ya que el dinero con el que paga al banco acaba en la propia Fed, en forma de «reservas bancarias totales». Así, el dinero que ha creado la Fed de la nada es esa reserva bancaria. Es el mecanismo de inyecciones de liquidez que ha usado el banco central desde la crisis, con los programas conocidos como ‘Quantitative Easing’ (QE).
Ahora, lo que ha hecho la Fed desde 2022 es revertir ese proceso, algo que funciona de la misma manera: cuando el banco central decide que quiere reducir su balance, lo que hace es no reinvertir el dinero que recibe cuando un bono llega a vencimiento. Esto funciona como una exigencia de pago al Tesoro, que devuelve el dinero al banco central con nuevas emisiones de deuda. Esta nueva deuda del Tesoro la compran los propios bancos, o sus clientes, y el dinero que se utiliza para la operación sale de las reservas bancarias que están en el balance de la Fed. Así, este se va reduciendo con el proceso conocido como ‘Quantitative tightening’ (QT).
Incluso si quien compra esta nueva deuda del Tesoro son clientes internacionales, afecta al balance de la Fed. Cualquiera que quiera comprar un bono estadounidense debe hacerlo a través de un intermediario, que, o bien es un banco estadounidense con sus reservas en la Fed, o una entidad extranjera que también tiene la obligación de tener sus reservas en el banco central, o de acudir a un banco intermediario que sí las tenga.
Así, el drenaje de liquidez se tiene que paralizar si hay señales de que esta escasea. Y más, si hay señales de tensión en algunos bancos, como las que se han empezado a producir: «Es importante que haya colchón de liquidez en los bancos si hay problemas de balance por activos tóxicos. Cuanta más liquidez haya, menos evidentes son estos problemas. Se notan menos. Esta es una de las cosas que, en el momento de ciclo en el que estamos, se van a producir. Ya lo vimos en 2023 con SVB, por depreciarse su cartera de bonos, y ahora puede pasar cuando empiecen a flojear los activos inmobiliarios, o la bolsa. En ese momento a la Fed le interesa que haya un colchón de liquidez para los bancos lo suficientemente grande como para que no se note», explica Santacruz.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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