Repsol y Santos, a las puertas de explotar uno de los mayores yacimientos petroleros del Ártico

El megayacimiento de Pikka entra en su fase decisiva. La australiana Santos, socia de Repsol, ha comunicado que la fase 1 del proyecto, situado en la North Slope de Alaska, logró la finalización mecánica al inicio del primer trimestre y ha seguido avanzando en su comisionado para lo que ha iniciado las tareas de llenado de instalaciones e introducción de crudo en el primer tanque, con el objetivo de registrar las primeras ventas de petróleo al sistema de transporte en las próximas semanas.
La compañía australiana detalló que, una vez se logren operaciones continuas y estables, pondrá en marcha la planta de tratamiento de agua de mar, una instalación clave para sostener la presión del yacimiento y acelerar la rampa de producción. El calendario oficial de Santos sitúa ahora la llegada a la meseta de 80.000 barriles diarios brutos, a comienzos del tercer trimestre de 2026, mientras que los primeros ingresos por ventas se esperan aproximadamente dos meses después del first oil.
En el plano operativo, Santos aseguró que hasta finales de marzo se habían perforado 27 pozos de desarrollo, de los cuales 20 ya habían sido estimulados y sometidos a flowback en línea con las previsiones previas a la perforación. La compañía añade que las tareas de conexión de pozos siguen avanzando para sostener el arranque, y que tras el primer petróleo llegará el llenado del oleoducto y la acumulación de inventario antes de la primera carga comercial al mercado.
La relevancia de Pikka va más allá de su puesta en marcha inmediata. Santos informó también del éxito del pozo de evaluación Quokka-1, ubicado a unos 10 kilómetros del descubrimiento Mitquq-1, que confirmó un reservorio Nanushuk de alta calidad con 143 pies netos de petróleo, una porosidad media del 19% y una prueba de producción de 2.190 barriles diarios tras una sola etapa de estimulación, tal y como ya adelantó este diario. Según la petrolera, este hallazgo refuerza el potencial de crecimiento en torno a Pikka y podría ampliar la pista de desarrollo en Alaska con un crudo de mayor calidad que el del propio yacimiento principal.
Para Repsol, la entrada en producción de Pikka encaja en su estrategia de reforzar el negocio de exploración y producción en Norteamérica y elevar el peso de activos con mayor rentabilidad. La compañía española ya venía señalando al proyecto como una de las palancas de crecimiento de su producción para 2026, en un ejercicio en el que prevé mejorar su aportación upstream.
Con este avance, Santos y Repsol se sitúan a las puertas del arranque comercial de uno de los desarrollos petroleros más relevantes del Ártico estadounidense. Si el calendario se cumple, Pikka pasará en cuestión de semanas de la fase de construcción y perforación a la de ventas efectivas, inaugurando una nueva fuente de caja para ambos socios en un momento en que Alaska vuelve a ganar peso en los planes de crecimiento del sector.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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