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Economía y Finanzas

Sam Altman, el «villano desconocido» al volante de la IA: por qué la industria lo teme

📅 🕐 21 Abr 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 4 min de lectura
Sam Altman, el "villano desconocido" al volante de la IA: por qué la industria lo teme
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Junto al auge de OpenAI, impulsado por la aplicación de Inteligencia Artificial ChatGPT, la figura de Sam Altman se posicionó como la próxima gran mente y magnate tecnológico de nuestros tiempos. Si bien no ha salido de la nada, su nombre más allá de los especialistas y conocedores del sector era totalmente desconocido para el usuario común.

Y como suele ocurrir con la gente poderosa e importante, la opinión pública suele ubicarles en uno de los dos sacos: la gente buena y la gente mala. Por ejemplo, en líneas generales Elon Musk entra en el computo de «villanos», mientras que Tim Cook (CEO de Apple) es visto como una persona buena.

El aspecto de Altman, con pinta de informático, delgado y con apariencia de ser tímido, hizo que se le concibiera como «uno de los buenos», no obstante, una investigación realizada por los periodistas Ronan Farrow y Andrew Marantz del medio estadounidense The New Yorker, posiciona a Altman como el «villano de Silicon Valley» y pone en duda sus intenciones con el desarrollo de la IA.

OpenAI se fundó partiendo de la premisa de que la IA podría ser el invento más peligroso de la historia de la humanidad, y de que su CEO tendría que ser una persona de una integridad excepcional, pero tras más de un año y medio de investigación, estos no están seguros de que Altman sea esa persona.

Estas conclusiones parten de toda una serie de patrones, formas de actuar y realidades a las que se ha enfrentado la empresa desde su creación. En primer lugar llama la atención, la espantada de numerosos fundadores, altos cargos y directivos de OpenAI en los últimos años, destacando Lilian Weng, vicepresidenta de Investigación y Seguridad, la directora de Tecnología, Mira Murati o Ilya Sutskever, científico jefe de OpenAI.

Y muchos de ellos lo dejaron por el intento fallido de echar a Sam Altman de la compañía, al mismo tiempo por las discordancias con la dirección que estaba tomando la compañía, en términos de seguridad y de objetivos. Al final todo residía en que detrás de la «careta» de buena persona, Altman era todo lo contrario, y son muchos los testimonios que señalan que el CEO tiene un «patrón consistente de mentiras», por lo que nunca sabes realmente lo que está pensando o cuál va a ser su siguiente movimiento.

«Nos enteramos del lanzamiento de ChatGPT por Twitter», aseguró Helen Toner, ex miembra de la junta directiva que Altman despidió tras los intentos de esta de frenar sus planes. «Llegamos a la conclusión de que no podíamos creer nada de lo que Altman nos decía».

Pero ya no solo es una cuestión de las mentiras de puertas para dentro, sino también lo que cuenta al público. Como decíamos Altman usa el discurso del «riesgo existencial» y al validar los miedos del público, se posiciona como el único líder capaz (y con la autoridad moral) de gestionar ese peligro.

Mientras el CEO asegura que un 20% de los ingresos de la compañía van destinados al apartado de seguridad, el reportaje descubrió que la realidad era que tan solo un 2% fue destinado a ello, a lo que se le suma que el equipo de seguridad fue disuelto y se priorizó el aspecto comercial.

Y esa es otra, OpenAI nació como una entidad sin fines de lucro, pero con la restructuración realizada por Altman de la junta directiva en la que se cambiaron a fundadores de la compañía y directores independientes, a un elenco casi elegido a dedo por él. Y por ello, se rumorea que OpenAI prepara su salida a bolsa a finales de este año en un debut histórico para la IA.

Se estima que el objetivo es recaudar 60.000 millones de dólares en su estreno convirtiéndose en uno de los debuts bursátiles más exitosos de la historia. Tras conocer todo ello, son muchos los que se están cuestionando la ética de Altman y si de verdad podemos confiar en él como líder de la generación IA, que lleve adelante un desarrollo de esta tecnología como se debe.

Y es que si las cosas no salen como él quiere, quién sabe lo que será capaz de hacer para lograr lo que busca, otro aspecto que se desconoce y desconcierta, ¿cuál es el objetivo final de Sam Altman?

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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