Tecnologías cuánticas: la oportunidad que España no puede permitirse perder

Durante décadas, la computación cuántica ha sido territorio exclusivo de laboratorios científicos y universidades. Pero hoy se ha convertido en una de las grandes fronteras tecnológicas que definirán la competitividad económica de los países durante las próximas décadas. Y España tiene ante sí una oportunidad estratégica: participar activamente en la construcción de la economía cuántica y trasladar ese potencial a su tejido empresarial. Para lograrlo, es imprescindible un elemento que suele pasar por alto en las estrategias tecnológicas: la demostración práctica de las capacidades de estas tecnologías en entornos reales de negocio.
El potencial económico de las tecnologías cuánticas y su impacto en múltiples sectores productivos es enorme: el mercado global superará los 171.000 millones de euros) para 2040, según el informe Quantum Technology Monitor 2025 de la consultora McKinsey. Sin embargo, más allá de las cifras, lo verdaderamente relevante es su capacidad para transformar procesos industriales, optimizar sistemas complejos, reforzar la seguridad digital o acelerar el descubrimiento de nuevos materiales.
La llamada segunda revolución cuántica se apoya en tres grandes pilares tecnológicos: la computación cuántica, las comunicaciones cuánticas y la sensórica cuántica. Cada uno de ellos abre oportunidades muy concretas para el tejido empresarial. La computación cuántica, por ejemplo, promete resolver problemas de optimización extremadamente complejos, algo fundamental en sectores como la logística, la energía o las finanzas. Las comunicaciones cuánticas permitirán desarrollar sistemas de seguridad prácticamente inviolables mediante criptografía postcuántica, una cuestión crítica en un contexto de creciente riesgo digital. Y la sensórica cuántica ofrecerá herramientas de medición de altísima precisión con aplicaciones en ámbitos como la industria avanzada, la salud o la defensa.
España parte además de una posición ventajosa, ya que cuenta con un ecosistema científico reconocido internacionalmente en física y tecnologías cuánticas, así como con organismos de investigación que participan en proyectos punteros a escala europea. Pero para que ese conocimiento científico se traduzca en valor económico y en ventaja competitiva, es necesario fortalecer el puente entre la investigación y la industria.
En este sentido, la Estrategia de Tecnologías Cuánticas de España 2025-2030 representa un paso decisivo para estructurar una política pública orientada a consolidar un ecosistema cuántico nacional. Pero la teoría no es suficiente. El verdadero reto reside en conseguir que las empresas, especialmente las pymes, puedan comprender, experimentar y aplicar estas tecnologías en sus procesos productivos. Y en este punto es donde es importante trabajar, por ello es relevante contar con actuaciones demostradoras de alta visibilidad.
Las pymes suelen carecer de recursos para invertir en investigación avanzada o para explorar tecnologías emergentes cuyos retornos todavía no están plenamente definidos. En el ámbito cuántico, donde la complejidad científica es elevada y el desarrollo industrial aún se encuentra en fases piloto, esta barrera es todavía mayor.
En este sentido, iniciativas como «APP-TC: Alianza público-privada en tecnologías cuánticas para el desarrollo inteligente del país» en la que participa Conetic, buscan acelerar el desarrollo de 36 aplicaciones prácticas de tecnología cuántica. Apoyado en la financiación obtenida desde Red.es (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública) y fondos Next Generation EU, tiene un presupuesto de 4,6 millones de euros (el 80% procede de estos fondos públicos), principalmente destinados al impulso de múltiples ejemplos prácticos sustentados en tecnologías cuánticas aplicados a diversos sectores productivos estratégicos convirtiéndose también en demostradores que buscan impulsar su adopción.
Estos «demostradores» pueden actuar precisamente como el mecanismo que reduzca esa distancia entre innovación y empresa. Se trata de mostrar de forma tangible cómo aplicar las tecnologías cuánticas en sus propios negocios.
Cuando una empresa puede ver cómo un algoritmo cuántico optimiza rutas logísticas, cómo un sistema de criptografía postcuántica protege comunicaciones críticas o cómo una simulación cuántica acelera el desarrollo de nuevos materiales, la innovación deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una ventaja competitiva.
Además, estos demostradores favorecen los ecosistemas colaborativos de innovación al confluir investigadores, startups, pymes, grandes empresas y administraciones públicas y facilitan la transferencia de conocimiento y aceleran la aparición de nuevos proyectos.
Precisamente, las alianzas público-privadas e iniciativas como la mencionada antes, exploran casos reales en ámbitos como la simulación y optimización, las comunicaciones seguras o la sensórica avanzada, sentando las bases para una futura adopción industrial más amplia.
«Estoy convencido de que, si España participa activamente en la generación de este ecosistema colaborativo en torno a la cuántica, reforzará su capacidad industrial, atraerá talento y generará empleo cualificado»
Pero para que este impulso tenga un impacto estructural es necesario que estos demostradores estén cerca del tejido empresarial de todo el país y tengan un efecto de arrastre, y para ello es necesario contar con una red que lo haga posible.
En Conetic tenemos experiencia en este tipo de modelos. Las asociaciones y clústeres sectoriales y sus redes de colaboración en torno a la investigación y el conocimiento han demostrado ser instrumentos eficaces para acelerar la adopción de tecnologías punteras. El reto ahora es replicar y adaptar ese enfoque al ámbito cuántico, porque, aunque las aplicaciones industriales llegarán plenamente en unos años, el momento de prepararse es ahora.
No es solo una cuestión tecnológica, sino también estratégica. Los países que consigan posicionar a su industria en las primeras fases de experimentación y desarrollo serán los que lideren la economía cuántica cuando esta alcance su madurez e influirán en la competitividad económica, la seguridad digital y la autonomía tecnológica de los países.
Estoy convencido de que, si España participa activamente en la generación de este ecosistema colaborativo en torno a la cuántica, reforzará su capacidad industrial, atraerá talento y generará empleo cualificado. La economía cuántica será una revolución empresarial basada en algo más que una estrategia: las pymes necesitan experimentar, aprender y aplicar estas tecnologías en contextos reales. Y estos ecosistemas son la llave para abrir esa puerta si España apuesta decididamente por ello.
José Luis Pancorbo es presidente de CONETIC
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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