Cómo servir la copa de champán perfecta, según la ciencia

Llega la Navidad, la época por excelencia del cava o el champán. Los brindis por las fiestas o por el año nuevo van a reproducirse por todo el mundo, pero hasta para algo tan sencillo como servir una copa de espumoso hay que un método.
Gérard Liger-Belair, profesor de física química en la Universidad de Reims–Champagne–Ardenne, en el corazón de la región productora de champán de Francia, ha estudiado durante mucho tiempo los procesos químicos detrás de las burbujas de esta bebida,
Tal y como recoge el Daily Mail, el modo en que se trata el champán puede tener un efecto significativo en la calidad del vino, especialmente en su factor efervescente.
El cristal adecuado y su ángulo son cruciales, afirma. Así, una copa de flauta (una copa de tallo largo con un cuenco profundo y cónico y una abertura más estrecha) es perfecta, dice Liger-Belair.
Pero el ángulo en el que se vierte el champán en la copa también es importante. El vino debe deslizarse en la copa en un ángulo de unos 60 grados, aproximadamente igual que se vierte una cerveza. Esto garantiza que haya alrededor de un 15% más de burbujas en la copa, según muestra su investigación.
El profesor Liger-Belair afirma: «Verter un vino espumoso directamente en el centro de una copa orientada verticalmente produce turbulencia y atrapa burbujas de aire en el líquido, lo que obliga al dióxido de carbono disuelto a escapar más rápidamente del vino».
«Para conservar mejor las burbujas disueltas y obtener más efervescencia al beberlo, deberíamos tratar al champán un poco más como a la cerveza, al menos al servirlo», prosigue el estudioso.
«El dióxido de carbono es el gas responsable de las burbujas del champán y otras bebidas gaseosas. El gas se disuelve en el vino bajo presión y, cuando se abre el corcho, escapa en forma de burbujas», añade el profesor.
El característico ‘pop’ se produce por la caída repentina de presión dentro del cuello de la botella, lo que hace que el dióxido de carbono del interior se expanda rápidamente.
«El hecho más fascinante sobre el descorche es la onda de choque supersónica que experimentan los gases en expansión liberados desde el espacio de cabeza gaseoso bajo presión en el cuello de la botella», agrega el profesor Liger-Belair.
Para obtener ese estallido perfecto, el champán debe enfriarse a una temperatura de exactamente diez grados Celsius, lo que garantiza que el corcho salga de la botella a 50 km/h.
Pero si tu prioridad son las burbujas en sí, puedes lograr la mayor cantidad de efervescencia enfriando la botella hasta seis grados menos: por cada grado que aumenta la temperatura, se pierden alrededor de 100.000 burbujas dentro de la botella.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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