3 hallazgos inquietantes sobre Marte que podrían poner en riesgo a los astronautas: bacterias terrestres sobreviven y el polvo daña los pulmones

Un equipo de científicos ha confirmado que varios microorganismos terrestres, incluidos patógenos capaces de causar enfermedades en humanos, pueden sobrevivir a condiciones similares a las de Marte e incluso alterar la respuesta del sistema inmunitario. El hallazgo, obtenido tras exponer microorganismos a radiación intensa, congelación y deshidratación extremas, plantea nuevas preguntas sobre la seguridad de las futuras misiones espaciales.
La investigación, desarrollada por el doctorando Tommaso Zaccaria en colaboración con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), también revela que el polvo marciano y lunar podría resultar más peligroso para la salud de lo que se pensaba. Los resultados no solo afectan a los futuros exploradores del espacio: también ofrecen pistas valiosas sobre el envejecimiento inmunológico y ciertas enfermedades que afectan a las personas en la Tierra.
Pero hay un detalle que desconcierta a los investigadores: algunos de estos microorganismos no solo sobreviven, sino que parecen adaptarse extraordinariamente bien a entornos que durante décadas se consideraron prácticamente incompatibles con la vida.
Marte podría no ser tan hostil para la vida terrestre como imaginábamos
Durante mucho tiempo, Marte fue visto como un desierto helado e irradiado donde cualquier forma de vida terrestre desaparecería rápidamente. Sin embargo, los experimentos realizados por Zaccaria sugieren una realidad más compleja.
Diversos microorganismos extremófilos procedentes de la Tierra resistieron con éxito simulaciones de las condiciones presentes en Marte, la Luna e incluso algunas lunas heladas de Júpiter y Saturno. Estos organismos fueron sometidos a niveles extremos de radiación cósmica, temperaturas bajo cero y una intensa pérdida de agua.
Los resultados no solo afectan a los futuros exploradores del espacio: también ofrecen pistas valiosas sobre el envejecimiento inmunológico y ciertas enfermedades que afectan a las personas en la Tierra.
El investigador se centró especialmente en regiones del Sistema Solar donde existe o existió agua, uno de los ingredientes fundamentales para la vida. En el caso de Marte, las evidencias geológicas indican que antiguamente pudieron existir fuentes hidrotermales. Además, se han detectado aminoácidos y compuestos ricos en carbono, elementos esenciales para los procesos biológicos.
Y aquí aparece uno de los datos más sorprendentes: en determinadas zonas del planeta rojo las temperaturas pueden alcanzar aproximadamente los 20 grados Celsius en ciertos momentos. No se trata de un entorno confortable para los seres humanos, pero sí de condiciones potencialmente aprovechables para algunos microorganismos extremadamente resistentes.
Entre todos los organismos estudiados, las levaduras demostraron una capacidad excepcional de supervivencia. Su secreto parece residir en mecanismos celulares altamente eficaces para reparar daños en el ADN y activar procesos químicos protectores frente al estrés ambiental.
La conclusión es inquietante. Si los microorganismos terrestres consiguen sobrevivir en otros mundos, la posibilidad de contaminar accidentalmente ecosistemas extraterrestres deja de ser una mera especulación científica.

Los patógenos encogen, sobreviven y confunden al sistema inmunitario
La segunda parte del estudio se centró en una cuestión aún más delicada: qué ocurre con microorganismos capaces de provocar enfermedades humanas. Los investigadores analizaron bacterias conocidas por causar infecciones, entre ellas Klebsiella pneumoniae, un patógeno responsable de numerosos casos de neumonía y complicaciones hospitalarias en todo el mundo.
En determinadas zonas del planeta rojo las temperaturas pueden alcanzar aproximadamente los 20 grados Celsius en ciertos momentos.
Tras someterlas a una simulación de viaje hacia Marte, observaron algo inesperado. Las bacterias sobrevivían, pero presentaban un tamaño significativamente menor que antes de la exposición. A primera vista podría parecer una simple modificación física. Sin embargo, los experimentos posteriores revelaron algo mucho más relevante. Cuando estas bacterias reducidas entraban en contacto con células inmunitarias humanas obtenidas de muestras de sangre, la respuesta defensiva era más débil.
¿Por qué ocurre esto? Los científicos todavía no disponen de una explicación definitiva. No obstante, sospechan que los cambios estructurales inducidos por las condiciones espaciales podrían dificultar el reconocimiento de los patógenos por parte del sistema inmunitario.
El hallazgo resulta especialmente preocupante para los astronautas de futuras misiones de larga duración. La vida en el espacio somete al organismo humano a una combinación de factores extraordinariamente agresivos. La radiación, la alteración de los ciclos de sueño, el aislamiento prolongado, las limitaciones alimentarias y los cambios en la microbiota intestinal generan una disminución progresiva de la capacidad defensiva del cuerpo.
Pero hay un detalle que aumenta la preocupación: si los propios microorganismos también cambian durante el viaje, podrían surgir escenarios biológicos completamente nuevos dentro de una nave espacial. Lo que hoy parece una simple curiosidad microbiológica podría convertirse mañana en un desafío médico para las expediciones que viajen a Marte.
El polvo lunar y marciano podría ser una amenaza silenciosa
Más allá de los microorganismos, el estudio identificó otro enemigo potencial para los exploradores espaciales: el polvo. A diferencia de la arena terrestre, las partículas que cubren la superficie de la Luna y Marte presentan propiedades físicas y químicas particulares. Son extremadamente finas, abrasivas y capaces de penetrar con facilidad en sistemas mecánicos y tejidos biológicos.
El hallazgo resulta especialmente preocupante para los astronautas de futuras misiones de larga duración.
Para comprender sus efectos, los investigadores utilizaron materiales que reproducen con gran fidelidad el regolito presente en ambos cuerpos celestes. Los resultados fueron sorprendentes. El polvo marciano dañó la capa protectora de los pulmones, mientras que el material lunar mostró efectos aún más agresivos. En ambos casos se observaron alteraciones capaces de favorecer infecciones respiratorias.
La arena terrestre empleada como comparación no produjo daños similares. Este descubrimiento recuerda los problemas respiratorios que sufrieron algunos astronautas del programa Apolo tras regresar al módulo lunar cubiertos por partículas microscópicas adheridas a sus trajes. Décadas después, la amenaza continúa siendo objeto de investigación.
Más allá de las futuras bases espaciales, los investigadores creen que estos estudios ofrecen una oportunidad única para comprender mejor cómo envejece nuestro sistema inmunitario. Según los responsables del proyecto, cada vez existen más pruebas de que las personas poseen una especie de “edad inmunológica”, distinta de la edad cronológica. Algunas mantienen defensas robustas durante décadas, mientras que otras experimentan un deterioro mucho más rápido.
El espacio actúa como un acelerador biológico capaz de mostrar en pocos meses procesos que en la Tierra tardan años en manifestarse. Comprender estos mecanismos podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias contra enfermedades asociadas al envejecimiento y a la pérdida de eficacia inmunitaria.

Un laboratorio cósmico para entendernos mejor
Las futuras misiones a Marte suelen representarse como una conquista tecnológica. Sin embargo, detrás de los cohetes y los sistemas de navegación existe una realidad menos visible: millones de microorganismos viajarán con nosotros. Cada ser humano es un ecosistema ambulante formado por bacterias, hongos y virus que interactúan constantemente con el organismo. Cuando abandonamos la Tierra, no viajamos solos.
Los experimentos de Tommaso Zaccaria muestran que algunos de esos diminutos compañeros podrían resistir condiciones extremas, modificar su comportamiento y desafiar nuestras defensas. Al mismo tiempo, revelan que el polvo de otros mundos podría convertirse en un riesgo sanitario inesperado.
Mientras la humanidad prepara su siguiente gran salto hacia Marte, estas investigaciones recuerdan una verdad fascinante: a veces los mayores misterios del cosmos no se encuentran entre las estrellas, sino en los organismos microscópicos que llevamos con nosotros.
Referencias
- Zaccaria, Tommaso. Life Beyond Earth: Microbial Survival and Immune Health in Space. Tesis doctoral, Radboud University, 2026.
- Netea, Mihai G., y Marien I. de Jonge. Supervisión académica de la investigación doctoral Life Beyond Earth: Microbial Survival and Immune Health in Space, Radboud University, 2026.
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
En la sección: Muy Interesante
También te puede interesar




