Analizan fósiles de 309 millones de años y hallan dato clave de la evolución de animales vertebrados

Los primeros tetrápodos que dieron origen a los vertebrados terrestres habrían crecido con desarrollo directo y sin una fase de renacuajo, según un estudio publicado en Science a partir de fósiles de 309 millones de años hallados en Illinois. Se trata de un resultado que cuestiona una hipótesis sostenida durante 150 años sobre la transición de los animales del agua a la tierra.
La investigación se centró en docenas de fósiles excavados en los yacimientos de Mazon Creek, en el norte de Illinois, al suroeste de Chicago. Ese sitio conserva concreciones de carbonato de hierro formadas hace 309 millones de años, con ejemplares de una preservación excepcional que incluye tejidos blandos.
Según la Agence France-Presse, el trabajo pone en el centro a un espécimen que probablemente corresponde a la cría de un embolómero, una criatura parecida a un cocodrilo que vivía sobre todo en el agua, aunque desarrollaba pequeñas patas. En vez de presentar rasgos esperables en una fase larvaria anfibia, como branquias externas, el fósil mostraba un cuerpo ya configurado de manera similar al del adulto.
Ese punto responde a la pregunta principal que abre el hallazgo: los científicos sostienen que estos animales no atravesaban una metamorfosis comparable a la de las ranas actuales. La evidencia indica, por el contrario, que pasaban de forma directa a una etapa juvenil.
Jason Pardo, investigador asociado del Museo Field de Chicago y coautor principal del estudio, explicó que la expectativa extendida era encontrar en un ejemplar tan joven rasgos similares a los de un renacuajo. No fue lo que apareció en el análisis.
El cuerpo de la cría, cuyo tamaño era aproximadamente el de un macarrón corto y angosto, ofrecía indicios de desarrollo directo. En los anfibios actuales, la metamorfosis desde el estado de renacuajo implica una reorganización mucho más profunda de órganos y extremidades.
Pardo resumió el alcance del hallazgo en declaraciones citadas por AFP: “Ahora tenemos pruebas directas del registro fósil de que esta metamorfosis, este ciclo de vida similar al de los anfibios que durante 150 años hemos asumido que formaba parte de nuestra historia, resulta que no formaba parte de ella en absoluto”.
El estudio buscó llenar vacíos de conocimiento sobre el desarrollo de las criaturas que dieron origen a los primeros vertebrados terrestres. Para eso, además del fósil principal, los investigadores compararon las características juveniles de otro embolómero más pequeño y de otras especies fósiles emparentadas con crías de tetrápodos.
El espécimen clave llevaba mucho tiempo en las colecciones del Field Museum cuando el entonces director se lo mostró al coautor Arjan Mann, que quedó intrigado. Mann y Pardo, ambos entonces estudiantes de doctorado en Canadá, siguieron examinando el caso durante años.
Más tarde, un análisis con microscopía electrónica de barrido en el Museo Canadiense de la Naturaleza permitió confirmar que se trataba probablemente de un embolómero. Ese examen fue el que sostuvo la identificación del ejemplar alrededor del cual se organizó la investigación.
John Long, paleontólogo australiano que también trabajó extensamente en este campo, calificó el estudio de “simplemente sobresaliente”. Citado por la agencia, afirmó que se sabía poco sobre las primeras etapas de vida de estos animales y que el trabajo sobre un conjunto de “fósiles gloriosos” confirma que pasaban directamente a una fase juvenil, sin necesidad de una etapa de renacuajo.
Jason Anderson, de la Universidad de Calgary, dijo a la misma agencia que el artículo muestra “el poder de los fósiles para abordar cuestiones que creíamos imposibles”, porque se trata de procesos que ocurren en períodos breves y en tejidos que normalmente no se conservan durante cientos de millones de años.
Anderson y Pardo también subrayaron otra consecuencia del hallazgo: los anfibios no deben verse como vestigios de una fase primitiva de la historia evolutiva de los tetrápodos. “Nuestros anfibios, en lugar de ser vestigios de etapas anteriores en la historia evolutiva de los tetrápodos, son criaturas altamente evolucionadas”, dijo Anderson al medio.
Mann, conservador adjunto de tetrápodos primitivos del Museo Field, señaló que el trabajo fue posible gracias a los descubrimientos excepcionales de Mazon Creek y a la tarea de aficionados que durante décadas exploraron ese yacimiento. Según explicó, esa búsqueda sostenida permitió encontrar los especímenes analizados en el artículo.
“Este artículo, en cierto modo, es una especie de carta de amor para ellos, que muestra el poder de lo que podemos lograr trabajando juntos con esta comunidad para sintetizar investigaciones nuevas y de gran impacto”, declaró Mann a AFP.
por INFOBAE
Fuente de TenemosNoticias.com: noticiasaldiayalahora.co
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